Lunes, 10 de junio de 2013

SU CARÁCTER DÍSCOLO LE HA CREADO MÁS DE UN PROBLEMA ALLÁ DONDE HA JUGADO

Ibrahimovic, el 'rebelde sin causa' que quiso demostrar que podía ser el mejor del mundo

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Zlatan Ibrahimovic

Ibrahimovic, el 'rebelde sin causa' que quiso demostrar que podía ser el mejor del mundo
Zlatan Ibrahimovic, un jugador creado a sí mismo.
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Zlatan Ibrahimovic es una de las personalidades más excéntricas del fútbol mundial. El delantero sueco es un verdadero genio con el balón en los pies, pero su complicada personalidad le ha granjeado más de un problema, el último contra el Valencia. Inteligente, sincero, arrogante y ególatra, es uno de los delanteros europeos de mayor nivel, pero la imposibilidad de controlar su temperamento termina desluciendo sus espectaculares cualidades.

Desde muy joven, el delantero sueco ha destacado por su calidad y por su fuerte carácter. Poco a poco, con la edad ha madurado, y ya no es aquel jugador que renegara de todo cuanto le rodeaba con una única idea: convertirse en el mejor jugador del mundo. Sin embargo, de vez en cuando su pronto sobre el terreno de juego le sigue jugando malas pasadas. Su expulsión ante el Valencia es su última salida de tono con el balón de por medio.

Su roja ante el conjunto 'ché' sirvió para confirmar una situación que es una evidencia: el complicado carácter del delantero sueco terminan por empañar el buen fútbol que es capaz de ofrecer. Sin ir más lejos, con la expulsión que sufrió este martes en Mestalla, Ibrahimovic se ha convertido en el segundo jugador más veces expulsado en la historia de la Liga de Campeones, sólo por detrás del holandés Edgar Davids.

Infancia complicada superada a base de carácter

 El delantero escandinavo es un jugador que se ha hecho a sí mismo. De madre croata y de padre bosnio, Zlatan fue criado en uno de los barrios más pobres de Malmoë. Su desordenada vida familiar, forjó un carácter irreverente, que se vio apoyado en un hecho, a priori, no demasiado importante para convertirse en un gran jugador: físicamente, Ibrahimovic era muy diferente al canon sueco, situación que provocó que se sintiera como el 'raro' del grupo.

Ello provocó que Ibrahimovic se encerrara en sí mismo, y que viera el fútbol como una válvula de escape. Pero su carácter ganador no le 'permitía' sólo ser uno más: quería ser el mejor. Con sólo 16 años, ya era uno de los grandes jugadores del Malmoë, y en una visita a Milán para enfrentarse al conjunto 'rossonero', ya empezó a dejar claras cuáles eran sus intenciones: "En poco menos de tres años estaré jugando aquí".

Su profecía no fue exacta, aunque sí se terminaría cumpliendo. En 1999, formaría parte de la primera plantilla del Malmoë y, desde entonces, su crecimiento personal fue espectacular: Ajax de Ámsterdam, Juventus, Inter de Milán, Barcelona, el 'deseado' AC Milan y PSG se han convertido en sus equipos, en los que ha batido varios récords. Ganar ocho ligas consecutivas o jugar con seis equipos distintos en Champions y marcar con todos ellos son algunos de sus logros.

'Que nadie olvide quién es Ibrahimovic'

 Pero en todos los equipos no sólo ha dejado buenos momentos de fútbol, sino que también ha sufrido problemas de todos los tipos. Compañeros, rivales, entrenadores e incluso presidentes han vivido el carácter díscolo de Ibrahimovic. Incluso sus antiguos vecinos en Malmoë han 'padecido' los delirios de grandeza del jugador sueco, que tiene claro que quiere que todo el mundo recuerde de dónde viene.

Tras firmar su primer 'megacontrato' con Nike, Ibrahimovic no hizo mucho caso al dinero ofrecido o las condiciones por vestir la marca norteamericana, pero sí pidió algo a cambio: que la compañía construyera un campo de fútbol de última tecnología en el mismo sitio donde el sueco comenzó a dar sus primeras patadas a un balón, con la huella de sus gigantescos pies a la entrada al terreno de juego. Así, nadie olvidaría quién es.

Genio y figura, Ibrahimovic se ha convertido en uno de los jugadores más importantes de los últimos años. Sus cualidades con el balón quedan en un segundo plano cuando su cabeza le lleva a cometer actos de indisciplina sobre el terreno de juego. Con 16 años soñaba con ser el mejor: a día de hoy, puede presumir de ser un superclase, al que su carácter díscolo y su desordenado comportamiento le han impedido, de momento, poder llegar aún más lejos.
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