31/01/2013
(23:57)
La segunda eliminatoria de Copa estaba marcada por algunos nombres propios: Beto, el portero debutante, en el Sevilla y Diego Costa en el Atlético. El equipo revelación de la Liga ponía a prueba al conjunto andaluz que con la llegada de Emery ha sufrido un lavado de imagen a base de triunfos gracias a la recuperación de su pegada. Eso sí, una cosa es la Liga y otra la Copa en la que todo cuenta a pesar de ser eliminatorias a doble partido. Tras una primera parte gris, las cosas cambiaron después del descanso. El ritmo se disparó y el choque se convirtió en una batalla desde los once metros que ganó un Diego Costa omnipresente: 2-1.
Una vez más, Simeone tuvo que luchar con la ausencia de Falcao que no se notó gracias a la actuación de un Diego Costa enorme. El Sevilla, por su parte, sentía la necesidad de ratificar su ‘resurrección’. Con semejante carta de presentación, el planteamiento de ambos conjuntos era lograr la victoria sí o sí y la batalla se desarrollaba en el centro del campo: el que lograba ganar, llevaba la voz cantante. Los rojiblancos presionaban bien, con las líneas juntas y la defensa casi en la medular del terreno de juego y, en consecuencia, el Sevilla tenía muchos problemas para salir de su campo. El encuentro empezó a cerrarse y adquirió un matiz tosco y trabado. El Atlético sabía manejar los tiempos sin arriesgar y su rival buscaba la tranquilidad defendiendo su portería para dejarla limpia.
La emoción llegó en los compases finales de la primera parte ya que a excepción de una ocasión de Rakitic a balón parado, el fútbol y las ocasiones brillaban por su ausencia en el Calderón. Adrián estaba inspirado y no quiso esperar más para poner a prueba al debutante Beto. Primero asistió a Koke después de recibir un pase de Arda e internarse en el área sevillista antes de recortar a la defensa. Después perdonó cuando se quedaba solo ante el cancerbero sevillista mandando el balón a las nubes. Los colchoneros habían encontrado el punto al partido pero el Sevilla no se quedó atrás y aprovechaba las contras para que Courtois se luciese evitando que el lejano e intencionado disparo de Negredo abriese la lata.
Siete minutos de infarto
El fútbol subterráneo desapareció porque, al fin, el partido estaba descosido. El Atlético de Madrid o, mejor dicho, Diego Costa perdonó demasiado antes del descanso cuando no acertó a cabecear el centro de Adrián o cuando cruzó demasiado el disparo tras un mano a mano con Beto. La situación experimentó un giro de 180 grados en la segunda parte. Los aficionados del Calderón vieron un partido completamente diferente debido a dos acciones que marcaron el devenir del choque.
El Atlético golpeó primero gracias a Spahic que luchó un balón con Diego Costa en el área y despejó el esférico con la mano desde el suelo. Penalti, segunda amarilla y expulsión del bosnio. El delantero brasileño no perdonó colocando la pelota a la izquierda de Beto con el interior de su bota derecha. Tampoco perdonó Negredo siete minutos después en una acción idéntica: Godín apareció para cortar un pase de Navas pero lo hizo con la mano. Roja directa. Igualdad numérica con diez jugadores cada uno y empate del Sevilla. La ausencia de peligro del conjunto visitante desapareció, las pulsaciones se dispararon y ambos equipos se lanzaron a por la victoria.
La tercera pena máxima, decisiva
El escenario obligó a Simeone a cambiar el plan: sentó a Adrián y puso en el campo al ‘Cebolla’ Rodríguez, protagonista de la acción que volvería a poner a los locales por delante. Fernando Navarro derribaba al uruguayo en el área sevillista y Ayza Gámez no dudaba, penalti. La tercera pena máxima de la noche fue ejecutada por Diego Costa, presente en todas las acciones del encuentro, que volvió a batir a Beto. La ventaja rojiblanca no eliminó el ímpetu de ambos conjuntos… hasta que Fernando Navarro se llevó por delante a Diego Costa y vio una tarjeta roja directa algo rigurosa que volvía a dejar al Sevilla en inferioridad numérica justo cuando el Atlético notaba un ligero bajón de intensidad.
Los de Unai Emery notaron la segunda expulsión mientras Simeone se desgañitaba en el área técnica pidiendo máxima concentración a los colchoneros y el Calderón recibía con pitos a Reyes. El Atlético lo intentó hasta el final a través de Arda, Mario Suárez y el ‘Cebolla’ pero se encontraban con Beto o erraban en la definición. El ritmo del partido llegó revolucionado hasta que Ayza Gámez señaló el final de una batalla que se resolverá dentro de un mes en el Sánchez Pizjuán donde el Atlético llega con una ligera ventaja y mucho por decidir.