En la escala de valoración estrictamente futbolística que Diego Simeone hace de los puestos dentro de sus equipos, el portero ocupa el primer escalafón indiscutiblemente. Por delante incluso a su innegociable idea de jugar con dos delanteros. De ahí que haber dado con un diamante en bruto como Thibaut Courtois, y haberle visto progresar hasta integrar el top mundial, es posiblemente la mayor alegría que se ha llevado el argentino, junto a la explosión de Diego Costa, en su etapa en el Atlético de Madrid.

Tanta es la importancia que le da el técnico al peso futbolístico del belga que ha convencido al club para que se intenten todas las opciones posibles con el fin de ficharlo definitivamente. Los derechos los tiene el Chelsea inglés desde 2011, que inmediatamente lo cedió al conjunto del Manzanares, situación que se ha repetido un total de tres temporadas de manera consecutiva. La idea de los blues, y su destino más probable a día de hoy, es que acabe siendo el relevo de Peter Cech. Pero varios clubes de primer nivel, incluidos el Real Madrid y el Barcelona, han puesto sus miras en el actual arquero rojiblanco, uno de los nombres propios del mercado internacional.

Hasta hace poco, la idea en las oficinas del Vicente Calderón pasaba por resignarse ante el precio de Courtois, imposible de afrontar por las arcas del Atlético. Sabían que simplemente podían disfrutar al jugador mientras estuviera de prestado, una cesión que los dirigentes rojiblancos han conseguido alargar al máximo y que este junio tocará irremediablemente a su fin.

Sin embargo, el ascenso meteórico del proyecto de Simeone posibilita ahora abrir nuevas vías de negociación en este asunto, y estas pasarían por introducir en la operación con el Chelsea a algunos de los revalorizados jugadores de la actual plantilla colchonera. Lo que haga falta, dentro de lo razonable, por quedarse con Courtois. Lo ideal sería poder fichar grandes jugadores sin vender a otros, pero el Atlético de Madrid está lejos de esa capacidad económica, por lo que toca elegir qué baluartes se quedan y con cuáles se decide hacer caja.

Sólo desde la importancia que da Simeone a tener un portero de plenas garantías se explica esta priorización a la hora de analizar el futuro de la plantilla. El técnico y sus colaboradores opinan que una gran parte sobre la que se asienta su éxito es Courtois. Al resto de hombres importantes se les puede encontrar un recambio de más o menos garantías en corto espacio de tiempo. Pero si finalmente el belga regresa al Chelsea (para quedarse o para ir a otro club traspasado), el Cholo da por sentado que su sustituto empeorará las prestaciones. De ahí que obligados a elegir, prefiera contar con el belga y desprenderse, llegado el caso, de otro icono del actual ‘Atleti’.

Courtois, en un entrenamiento del Altético esta temporada.Courtois, en un entrenamiento del Altético esta temporada.

El club se aseguraría portero para diez años

Aparte del gran deseo del Cholo, el análisis del club se centra en la edad del futbolista, 21 años, por lo que si se consiguiera su propiedad, se estarían asegurando portero de categoría mundial para una década por lo menos. Además, a nadie se le pasa por alto la gran integración de Courtois en el equipo y la ciudad, y es público su interés por seguir defendiendo muchos años la portería colchonera. Pero es el Chelsea el que tiene la última palabra sobre su futuro.

José Mourinho, entrenador del conjunto inglés, le quiere de vuelta. Hace unas semanas, Marca publicó que el luso habría presionado al belga para que alargara su contrato, que caduca en 2016, firmando uno nuevo hasta 2019 o, de lo contrario, le haría ser suplente de Cech dos temporadas enteras en Stamford Bridge. Por otra parte, Mou también tiene interés en otros guardametas, como el madridista Diego López, y para ese tipo de fichajes le vendría bien, como moneda de cambio, Courtois.

La única manera de que el Atlético logre convencer a Roman Abramovich y a Mourinho pasa por desprenderse de otros jugadores importantes en la operación por el arquero. Diego Costa es el principal deseado, pero hay más. Según se aproxime el final de temporada se irán concretando las distintas opciones y se verá si la entidad del Manzanares logra su propósito. Pero que a nadie le extrañe si este verano el Atlético acaba vendiendo de nuevo a alguno de sus cracks de la delantera y, sin embargo, convierte en jugador de su propiedad a Courtois. Simeone no lo vería tan mal, más bien, todo lo contrario.