La crisis no deja de lado el fútbol. Aunque Real Madrid y Barcelona manejan cifras millonarias, el resto de equipos echan cuentas para poder afrontar sus deudas y tratar de estar al día en sus cuentas. Una de las medidas que se han tomado ha sido la de bajar los precios de los abonos y las entradas para esta temporada. El ejemplo más claro ha sido el del Villarreal, que ha presentado el abono más barato de todas sus temporadas en Primera, desde 100 euros. Pese a ellos, los estadios siguen presentando imágenes desoladoras, con gradas vacías.

Los equipos ya han empezado a mostrar su malestar y algunos, como Osasuna o Getafe, han asegurado que les cuesta más abrir el estadio que lo que recaudan en taquilla los días de partido. En el encuentro que el conjunto pamplonica disputó ante el Elche en el Reyno de Navarra, jugado el viernes 20 de septiembre a la vez que la semifinal que España jugó en el Eurobasket, el club recaudó 5.000 euros en taquilla, y abrir el estadio les costó el doble, según la versión oficial del club. Algo parecido ocurrió en el Getafe-Celta del pasado jueves 26. El choque se disputó a las 21:00 horas en una jornada entre semana y al campo asistieron 5.000 espectadores. En total, una recaudación de 11.000 euros. El presidente 'azulón' Ángel Torres declaró en caliente pocos minutos después en los micrófonos de la Cadena SER que abrir el campo le cuesta al Getafe tres veces más que eso.

“Lo tengo asumido y no es el mejor día para venir al fútbol. Hemos hecho un esfuerzo este año bajando las entradas y los precios de los abonos. Yo más no puedo hacer, sólo pelear por seguir en Primera división. En estos momentos de crisis donde la gente joven no tiene trabajo es muy difícil. Tenemos 6.000 abonados. Hemos recaudado 11.000 euros de entradas y cuesta 35.000 euros abrir el estadio entre gastos, taquilla, seguridad…”, aseguraba el presidente. Aunque fuentes cercanas al club aseguraron a este diario que tales cifras no son tan altas.

Los clubes atribuyen la poca entrada a los horarios tan innovadores y poco tradicionales que imponen las televisiones, pero los precios de las entradas tampoco ayudan a llenar las gradas de los estadios. Pese a que se han rebajado, es complicado ver un partido de Liga por menos de 20 euros. La excepción en la última jornada la puso el Valencia, que vendía su entrada más barata por 5 euros para recibir al Rayo Vallecano. Algo excepcional y que podría estar relacionado con la necesidad de hacer de Mestalla un fortín dado los problemas que ha habido en el club tras los primeros resultados en la Liga.

En el resto de encuentros, el acceso al campo más barato era de 25 euros en el Valladolid-Málaga, Real-Sevilla, Celta-Elche y Espanyol-Getafe. El Betis-Villarreal y el Granada-Athletic se podían ver desde 30 euros. El Osasuna-Levante desde 40 y los más caros, el Real Madrid-Atlético desde 70 y el Almería-Barcelona desde 150 euros. La entrada más cara era para ver el derbi madrileño y costaba 235 euros.

Estos precios, poco tienen que ver con los que se dan en otras competiciones europeas. Sin ir más lejos, para el Bayer Leverkusen-Real Sociedad de Champions que se disputa esta noche, la entrada más barata es de 8 euros y la más cara de 42. Está es una tendencia habitual en los precios de la Bundesliga, por lo que apenas hay partidos con gradas vacías. La Liga de Fútbol Profesional (LFP) ya confirmó que la asistencia fue mayor esta temporada que la anterior en agosto, pero todavía hay que dar muchos pasos para que los estadios no presenten entradas muy pobres.