El fútbol exquisito y la elegancia con el balón forma parte de sus genes y la 'culpa' la tiene su padre. Zinedine Zidane dejó jugadas, toques y partidos grabados en la retina de cualquier aficionado al fútbol independientemente de cual fuese el equipo de sus amores. Parece que
Mourinho tenía a sus órdenes una plantilla en horas bajas por culpa de las ausencias de los internacionales que tuvo que rellenar con jugadores del filial y con uno del Juvenil C: Enzo Zidane.
El vástago del mítico futbolista galo, que siguió atentamente la sesión, va quemando poco a poco etapas en las categorías inferiores del Real Madrid. A sus 16 años será la envidia de sus compañeros de equipo ya que
puede presumir de haber entrenado a la órdenes de Mourinho y junto a jugadores de la talla de Cristiano Ronaldo. Los que sí están más acostumbrados a codearse con las estrellas del primer equipo son los
seis jugadores del filial que se unieron a la primera plantilla en el segundo entrenamiento de la semana. Morata, Álex, Carvajal, Joselu, Iván González y Jesús participaron en una sesión en la que los blancos trabajaron con la vista puesta en el partido contra el Getafe de este fin de semana.
Reeencuentro entre Pepe y CarvalhoOtro de los focos de atención era el regreso al trabajo de los internacionales portugueses y el evidente reencuentro de Pepe y Carvalho tras la polémica suscitada a raíz de que éste último
abandonase repentinamente la concentración para posteriormente renunciar al combinado portugués. En el cruce de declaraciones que se produjo días después entre Bento y Carvalho,
el defensa afirmó que "era una injusticia porque yo estaba trabajando bien y Pepe, que todavía no se había entrenado, llegó e inmediatamente formó parte del equipo titular". Aunque matizó que no era "nada personal contra Pepe pero sí contra el entrenador".
Después de la tormenta, ha llegado la calma. O, al menos, eso parece delante de los medios de comunicación. Ambos jugadores se han vuelto a ver y durante los quince minutos a los que tuvo acceso la prensa no se saludaron y trabajaron con absoluta normalidad sin mostrar detalles extraños a cualquier día normal de trabajo en la casa blanca. Aparentemente no tienen ningún problema pero ninguno de los dos mostró algún signo amistoso para cerrar polémicas.