20/04/2012
(19:25h)
Lo único cierto de cara al GP de Bahréin es que no lloverá. Las incógnitas que rodean a la prueba son numerosas y, después de tres carreras, parece que la Fórmula 1 sigue anclada en la pretemporada. Pirelli no ha corrido nunca en Bahrein y tampoco se han probado los actuales neumáticos a unas temperaturas tan altas. Además, la pista cambia del viernes hasta el día de la carrera por la arena sobre el asfalto. Para aumentar la naturaleza misteriosa que envuelve al gran premio, ni si quiera la disputa del mismo estaba asegurado al 100%... Bernie Ecclestone ha tenido que confirmarlo.
“Hemos sufrido la degradación de los neumáticos, pero eso también le habrá pasado al resto”. Pedro de la Rosa, Lewis Hamilton y Sebastian Vettel destacaron este viernes la misma frase en el paddock. Sin tener certeza, una buena parte de los pilotos se conforman con aquello de 'mal de muchos...'. En la misma línea del desconocimiento está Nico Rosberg, que realizó el mejor tiempo del viernes, y advirtió también que sufrirán más que en ningún otro circuito la degradación de las gomas. Opina que a Mercedes le pasará lo mismo que en Australia y en Malasia, donde la Q3 les situó muy arriba y en carrera su rendimiento se precipitó. Sin embargo, tras su victoria en China, nadie se fía de las balas de fogueo que tiene Mercedes, según Rosberg.
Sobre el papel, los pilotos con estilos de conducción menos agresivos podrían contar con ventaja por aquello de conservar las gomas pero ni este apartado está claro. Entre otras cosas porque si Sergio Pérez había teniendo un cuidado extremo de las gomas en la primera carrera del año, en China señaló haber sufrido por culpa de ellas.
¿Y cuál será la estrategia ideal?
Continuando con la tónica general de la presente temporada, ni los propios equipos saben cómo afrontar la carrera de la manera más efectiva. Las estrategias se van elaborando sobre la marcha y ha sido común que un piloto lleve a cabo una distinta a la de su compañero. En Bahrein, teniendo menos información que en las anteriores carreras, las decisiones desde el muro de garajes influirán en el transcurso de la misma.

A todo esto hay que sumar que las diferencias entre los equipos son mínimas y que la calificación tiene más peso que en otras campañas. La Q3 del sábado es una especie de un ‘1-0’ en un partido de ida dentro de una eliminatoria. No es decisivo pero sí tiene un peso específico para la vuelta, es decir, para la carrera del domingo. Porque salir delante es más importante que en otros años si se tiene en cuenta que los de arriba sufrirán menos degradación de neumáticos y que no hay coches lo suficientemente dominantes como para poder situarse en carrera según su potencial. Hay tan poca diferencia entre algunos monoplazas que adelantar es más difícil que otros años (habrá sólo una zona de DRS).
Y más dudas fuera del circuito
Sin nada que ver con la competición, fuera del circuito hay ciudadanos que arriesgan su tipo para protestar contra la Fórmula 1. De momento han conseguido meter el miedo en cuerpo a Force India debido a la explosión de un cóctel molotov que explotó cerca de un vehículo suyo. Dos trabajadores se marcharon a casa el jueves y este viernes la escudería no participó en los segundos entrenamientos libres para no salir tarde del circuito.
Este gesto obligó a Ecclestone a hablar, (“no se cancelará”) y al príncipe de Bahrein, Salman ben Hamad ben Isa Al Jalifa. El gobernante opina que este gran premio debería unir al pueblo, además de crear un vínculo con comunidades extranjeras, mientras los protestantes prefieren que el desembolso que realiza el régimen en la Fórmula 1, unos 30 millones de euros anualmente, se destinen dentro del país.
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