transformó la f1 en un negocio multimillonario

Adiós a Bernie Ecclestone, "el vendedor de coches de segunda mano"

Su singular personalidad, espectacular visión de los negocios y capacidad negociadora permitieron a Ecclestone convertir a la F1 en un negocio multimillonario y de alcance global

Foto: Ecclestone junto a Fernando Alonso en el primer fin de semana del asturiano con Ferrari.
Ecclestone junto a Fernando Alonso en el primer fin de semana del asturiano con Ferrari.

"Si Ecclestone te concede una hora, aprovéchala, porque no sabes cuando tendrás otra oportunidad". Christian Horner se refería así a quien se convertía en un octogenario homenajeado por Red Bull en el GP de Corea de 2010, donde el propio Horner y Sebastian Vettel le entregaban un Zimmer humorísticamente equipado con un volante, cuyos botones mostraban las leyendas 'Viagra', 'Abogado', 'Contable', 'Cuidadora', 'Pascual' (su asistente) y alguna otra por el estilo. Bernie Ecclestone lo aceptó con su eterno sentido del humor, y también un gesto frecuente en él, una 'higa' con el que indicaba a todos que su edad le importaba precisamente eso.

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Ahora, como el propio Ecclestone ha reconocido sin complejos, “he sido despedido” de la que ha sido su gran obra tal y como se conoce hoy en día: la Fórmula 1, que se unió al Mundial de futbol y los Juegos Olímpicos como los acontecimientos deportivos más globales del planeta. Con la diferencia de que los primeros se celebran cada cuatro años. Eso sí, despedido con nada menos que ochenta y seis años.

Un olfato único para los negocios

Ecclestone ha sido y es un personaje único. Poliédrico, de grandes luces y sombras, es también una personalidad fascinante en la que han predominado con dos ejes maestros: su gran conocimiento de la naturaleza humana, y su extraordinaria capacidad negociadora capaz de "sacar dólares a un par de piedras", como diría de él Frank Williams. En su caso, Ecclestone siempre ha gustado definirse como un “vendedor de coches de segunda mano”, actividad a la que se dedicaba antes de triunfar en la Fórmula 1, primero como propietario de equipo, y después, como líder de sus destino comercial.

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Aplicando su particular visión y declaración de principios convirtió en tres décadas una caravana de 'carreristas' que se miraban el ombligo en un negocio que factura algo más de mil quinientos millones de dólares en los últimos años. Jugando con las pasiones humanas y con su innato sentido para los negocios, creó un espectáculo elitista que proyectó a todo el mundo a través de la televisión. Emilio Botín lo descubrió en los últimos años, con gran éxito y provecho para el Banco Santander, por cierto.

Por el camino, y entre sus múltiples logros, Ecclestone tuvo su propio equipo -Brahbam-, hizo millonarios a sus antiguos colegas, y creó un emporio económico que vendió finalmente a un gran fondo de inversiones (CVC Capital Partners), con la habilidad suficiente para seguir controlándolo después.

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Influyó en la Unión Europa, en compañía de Mosley, para dosificar la prohibición de publicidad del tabaco. Salió indemne de acusaciones sobre financiación ilegal a Tony Blair y al Partido Laborista. Intuyó, hace una década, que el eje de la economía mundial se trasladaría a Asia, y llevó allí la Fórmula: Singapur, Corea, China, Malasia, Japón, India en 2011… Con un triple 'bypass' desde 1999. Y logró sortear hábilmente la cárcel en Alemania tras abonar cien millones de dólares después de haber sido acusado de llevar a cabo sobornos en la venta de la F1.

La 'dictadura' como forma de gestión eficaz

Sin embargo, 'Mister E' -como le llaman sus secretarias- también evidenciaba en los últimos años carencias y reacciones a veces extemporáneas, como sus desafortunados comentarios sobre las mujeres, o sus declaraciones intencionadamente provocadoras en muchos temas, fruto de su particular visión y sentido del humor no siempre comprendido.

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A veces, sorprendían sus declaraciones en un hombre de sobresaliente inteligencia. A Ecclestone, le ha caracterizado un estilo de verdadero 'dictador', del que también ha presumido como herramienta de eficacia ejecutiva. De ahí su cuestionamiento de la democracia cuando ésta, por su naturaleza consensual, paraliza la respuesta a los problemas. De aquí partía su torpe discurso sobre Hitler, o su admiración incondicional por Vladimir Putin o Donald Trump últimamente.

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No supo o no pudo integrar la Fórmula 1 en el mundo digital y en las nuevas formas de comunicación social, quizás demasiadas abiertas y desconocidas para su esquema comercial basado en el modelo televisivo y los derechos exclusivos. En todo caso, su obra ha valido que Liberty haya pagado ocho mil millones de dólares. Quien también es conocido como 'The Boss', 'The Little Guy', o 'The Godfather', ha sido ‘despedido’ hacia la condición de “Presidente Honorario” de la F1. Pero, con toda rotundidad, cabe reconocer que Bernie Ecclestone es, y siempre será, único.

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