Los fabricantes de automóviles han recuperado un protagonismo esencial en la Fórmula 1 con las nuevas tecnologías incorporadas a los monoplazas (motores turbo y sistemas de recuperación de energía). Infiniti, 'title sponsor' de Red Bull, está viviendo una experiencia singular tanto desde el punto de vista del marketing  como de la tecnología gracias a sus sinergias con Renault y su asociación con Red Bull. Para comprobar cómo se articula su participación  en la Fórmula 1, El Confidencial habló con Andreas Sigl, 'Global Director' del programa de Fórmula 1 del fabricante nipón. Porque, desde que llegara al 'Gran Circo' en 2011, la marca premiun de Nissan ha ganado siempre con Red Bull.

-Infiniti es una marca relativamente joven…¿Por qué la entrada en la Fórmula 1?

Buena pregunta, estar aquí en el paddock parece divertido, pero es un programa de negocio. Globalmente tenemos 25 años, lanzamos la marca en Estados Unidos en 1999, pero no despegó hasta hace poco tiempo en España y Europa. El objetivo es ser más globales y posicionarnos como marca premiun. Queríamos estar en este segmento junto a Audi, Mercedes y BMW. ¿Y por qué? Porque supone un 11% del volumen global del mercado, aunque  un 50% de los beneficios llegan del sector premiun, es decir, un espacio lucrativo. Pero tienes que ganarte tu sitio en este club, hace falta el producto adecuado, la red adecuada y, por supuesto, una marca potente. Y para ello,  llegamos a la plataforma global que es la Fórmula 1.

-¿Y cómo se convive con Renault? Se ha comentado que ha habido algo de ‘celos’ en el Grupo (Renault, Nissan, Infiniti) por el nivel de exposición de Infiniti,  mientras que el fabricante del gupo que realiza el gran esfuerzo técnico no recibía el mismo retorno en comparación…

Se trata de ver qué podemos aprender unos de otros, porque Red Bull se mueve muy rápido, no solo en la pista, sino también como organizaciónEs como una familia, a veces las emociones son más intensas  entre marcas… Pero no es el único caso en que diferentes fabricantes ‘conviven’ en el mismo coche. Nosotros tenemos diferentes fuentes de suministro de motores, Nissan Renault, Mercedes... Y Renault también provee motores para otros equipos…. Estamos en el cuarto año y este tema ya no importa, podemos vivir juntos. No era nuestra intención presionar a Renault, sabemos que hay formas de convivir bien…

-Infiniti llegó a la Fórmula 1 en 2011 y durante estos años han ganado todo. Como fabricante, ¿cuál ha sido el retorno? Porque no podrán quejarse...

Podemos hablar de retorno de inversión, pero también hay que ver qué es lo que quieres lograr en primer lugar: construir un marca y extender su conocimiento a escala global. El conocimiento está en tu cabeza y en lo que ocurre en tu corazón. Esto es difícil de medir,  se mueve muy lentamente. Tienes que ganarte el cariño con el tiempo. En cuanto a exposición, el primer año, 2011, logramos 250 millones de dólares, en el segundo 339 millones, y cuando en 2013 nos convertimos en ‘title partner’ (une su nombre al del equipo Red Bull) logramos una exposición por valor de mil doscientos millones, lo que supone el número uno en la Fórmula 1 en este aspecto. Llegar al corazón y a  la cabeza lleva algo más de tiempo, y es en lo que tratamos trabajando directamente con Sebastian Vettel para construir coches creíbles, desarrollando productos que difunden el mensaje de rendimiento que ofrecemos.

-¿Es solo una cuestión de unir el nombre al equipo, o hay más colaboraciones y sinergias con Red Bull?

Buscamos enfocar el tema de forma holística, queremos asegurarnos de que hay un intercambio de tecnología con la Fórmula 1, con el equipo, pero también humano. Red Bull es una compañía pequeña en comparación a Infiniti y Nissan, 22.000 personas frente a 600. Les ofrecemos diferentes tecnologías o recursos de ingeniería. Empezamos hace un par de años llevando algunos ingenieros a Milton Keynes, tenemos también el denominado Infiniti Performance Engineering Academy, un  intenso entrenamiento para los estudiantes con  talento trabajando en nuestro centro de Gran Bretaña y en Red Bull durante un año. Y luego tenemos la oportunidad de recibir el feedback de un campeón del mundo para desarollar coches con mejor rendimiento.

Se trata de ver qué podemos aprender unos de otros, porque Red Bull se mueve muy rápido, no solo en la pista, sino también como organización. Nosotros lo hacemos más lentamente, con otro enfoque más detenido, porque tenemos que pensar en en el transporte en cinco años, mientras que el equipo piensa en la próxima carrera. Se trata de aprender de procesos, simulaciones e instrumentos: baterías, materiales ultraligeros, trabajo con materiales que no tenemos en los coches de calle...Por ejemplo,  por nuestra parte hemos desarrollado algunas levas de fibra de carbono, que incluso la Fórmula 1 no tiene. Intentamos ver el conjunto y buscar conexiones.

-¿Y cómo es esa relación con Sebastian Vettel? ¿Hasta qué punto participa en la política de desarrollo de su gama? Porque sabemos que prueba sus coches y da opiniones al equipo de ingenieros ¿Es una participación real, o de cara a la galería?

En principio, es nuestro embajador, pero luego pensamos que podíamos hacer más cosas, así que le ofrecimos una descripción general del conjunto, intentando no quitarle tiempo de sus obligaciones. Queríamos que como embajador inspirara a nuestros concesionarios, trabajadores, lo habitual... Pero también queríamos que ayudara a aportar rendimiento a nuestra gama. Empezamos con el modelo FX Sebastian Vettel pero, ahora, en cada coche que construimos queremos que esté personalmente involucrado. En la conducción, en el comportamiento… Queremos su aportación. Empezamos con el Q50, que tiene dirección electrónica, por ejemplo, y buscábamos su opinión. El próximo será el Q30. Sebastian corre con coches competitivos, pero no se trata de comparar la conducción de Fórmula 1, sino de mejorar el ya de por sí alto rendimiento de nuestros coches. No quería simplemente que su nombre figurase,  prueba la gama, habla con nuestros ingenieros,  les da su opinión y se introducen sus modificaciones. Mucha gente decía que esto era un 'blabla`de marketing, pero ahora se están viendo los resultados, aunque lleven tiempo.
 

Infiniti 'FX Sebastian Vettel'. (Reuters)Infiniti 'FX Sebastian Vettel'. (Reuters)-¿Cuánto tiempo va a estar Infiniti en la Fórmula 1?

Es una acuerdo a largo plazo, porque no construyes una marca en un año y luego te vas. El equipo también está recibiendo de nuestra parte, recursos de ingeniería, beneficios comerciales... Además,  hemos ayudado a que el equipo tenga más glamour, lo que ayuda a conseguir patrocinadores, mejores acuerdos...

-¿Está de acuerdo un fabricante como Infiniti con el camino que ha tomado la Fórmula 1 con los nuevos motores turbo? ¿Servirá para algo esta nueva tendencia  de cara al vehículo de calle?

Sí que se ven los cambios, motores, ERS, consumo… creo que la Fórmula 1 va siguiendo el mismo camino, todo el mundo, aunque no sean marcas premiun va en el mismo camino del rendimiento unido a la sostenibilidad, porque los consumidores no quieren compromisos y perder rendimiento… Pero, como hombre de ‘marketing’ también queremos que haya 'show' y emociones. Por ejemplo, hablábamos con el padre de Sebastian, que había hablado a su vez con otra gente sobre el tema, y no queremos que sea todo demasiado complicado, porque están ocurriendo muchas cosas a la vez. Y si ya es complicado aquí, cómo se puede esperar a que la gente en casa lo entienda bien… Hay que explicar más cosas, tenemos que tener cuidado.

-¿Y qué está enseñando la Fórmula 1 a Infiniti como fabricante de automóviles?

Nos ha enseñado a movernos más rapido como organización. Tenemos a Nissan, que es como un superpetrolero, luego, estamos nosotros, más pequeños,  pensamos que nos movemos rápido, pero luego vemos a Red Bull que se mueve rapidísimo, con mucha agilidad y.... Creo que nos tienen a nosotros para  llegar más lejos, y  nosotros a ellos para ir más rapido.