“Solo es comparable con ganar la victoria del Gran Premio de España en 2006. Esta ha sido muy, muy especial, tengo emociones muy especiales, es difícil de expresar, pero es una victoria muy emotiva”. Fernando Alonso acababa de ganar en Monza, en 2010, y había saboreado la sensación única de lograrlo con un Ferrari delante de miles de tifosi. Sólo nueve pilotos, el español incluido, pueden presumir de algo similar en toda la historia de la Fórmula 1.

El trazado italiano es una pista favorable para Alonso. Ha puntuado en los últimos seis años y terminó tercero en las dos últimas carreras. Pero sobre todo, sus dos victorias llegaron en momentos de gran presión, tanto deportiva como extradeportiva. Y en ambas logró la pole, el triunfo, y la vuelta rápida. A mayor presión, mejor rendimiento. Forma parte de su DNA psicológico, que tendrá que derrochar nuevamente en este próximo Gran Premio de Italia dada la actual situación del campeonato. Porque batir a Vettel es condición inexcusable para seguir aspirando al título.

Una carrera al segundo

En 2010, Alonso era quinto en la clasificación general al llegar a Monza. Le separaban 41 puntos frente a Hamilton tras haber abandonar en Spa, la primera de “las siete finales”, como se planteaba el piloto español cada una de las carreras restantes del campeonato. En Italia la victoria era casi imprescindible para seguir vivo en el campeonato.

Jenson Button arrancó mejor que Alonso y llegó a la primera variante mejor colocado. Ambos se tocaron y, al aterrizar su Ferrari, toco golpeó al de Massa, “dos toques en dos metros de la misma curva”. El español se temió lo peor, y pasó las primeras vueltas tanteando su monoplaza. Afortunadamente, estaba entero. No fue el caso de Hamilton, que se quedó en la salida.

A partir de aquí comenzó un duelo al límite entre los dos pilotos, separados siempre por uno o dos segundos. “En algunas vueltas tenía la confianza de que antes o después de la Parabólica me podía acercar lo suficiente para aprovechar la velocidad extra, nuestro coche era más rápido que el de Jenson”. Pero las vueltas pasaban, y el británico ponía la rueda en su sitio en cada metro, “pilotaba de forma soberbia, no cometía el menor error”, reconocía el español. Se había convertido en un muro infranqueable y parecía que  finalmente Alonso acabaría estrellado contra el.

Una maniobra prodigiosa de los mecánicos cuando más falta hacía

A Ferrari solo le quedaba una oportunidad: la parada en boxes. Dada la cercanía de ambos monoplazas durante toda la carrera, era un cara o cruz que dependía de los mecánicos. Solo quedaba decidir si se paraba antes o después que Button. Cuando entró el británico, el español se lanzó a una vuelta infernal, “al cien por cien”. En boxes, bajo enorme presión, los mecánicos estuvieron enormemente inspirados ante su público: 3.4 segundos. Alonso, sorprendido, ni siquiera había tenido tiempo para engranar la primera. Volvió a la pista justo por delante del McLaren, en cabeza.

Aquella fue una actuación extraordinaria, técnicamente perfecta, tanto por parte del piloto español como de su equipo, en una carrera  en la que ambos pilotos se pusieron mutuamente el aliento en el cogote toda ella.  Alonso quedaba a 21 puntos del nuevo líder, Webber. Había recuperado 20.

El enfrentamiento con Dennis, 'Spygate' por medio

En 2007 Alonso vivía otro tipo de tensión. No solo por el título, fundamenalmente era también doméstica. LLegaba a Monza segundo en la clasificación a 5 puntos por detrás de Hamilton. Pero tras los famosos acontecimientos de Hungría ya sabía a ciencia cierta que el principal enemigo estaría dentro de su propia casa. La relación entre Ron Dennis y Alonso había reventado definitivamente y pasaba por sus peores momentos

McLaren estaba inmerso en el 'Spygate', por el cual se le acusaba por contar con información técnica confidencial de Ferrari,  que también luchaba por los dos títulos en la pista.  Max Mosley, a la caza implacable de Ron Dennis, pocos días antes anunciaba en una carta a los equipos que obraban en su poder nuevas evidencias de la culpabilidad del equipo británico.

Para probarlas pidió todo tipo de información a los responsables de cada escuadra y ofreció la inmunidad a los pilotos de McLaren si entregaban todo tipo de los famosos correos electrónicos para terminar de estrangular a Dennis y a su equipo. Para colmo, el mismo sábado antes de la carrera, la justicia italiana notificaba legalmente a los responsables de McLaren que estaban sometidos a investigación por la posesión del famoso dossier técnico.

Alonso no dió la mínima opción en todo el fin de semana.

En aquellos momentos no podía decirse que Alonso tuviera precisamente al equipo de su parte. El ambiente era ya irrespirable, pero su equipo funcionó con gran profesionalidad. Por su parte,  el español  se sobrepuso  al entorno y arrasó de forma aplastante en carrera. Hamilton no pudo soplarle en todo el fin de semana. Preguntado al final de la prueba por qué no acercço su monoplaza al muro de boxes para celebrar la victoria, Alonso contestó: “En Monza se va demasiado rápido, y si te acercas demasiado, les llega mucho aire”, y entre la sonrisa general, remataba, “es más peligroso que en cualquier otro sitio”.

2007 y 2010. Aquel Fernando Alonso ha de aflorar nuevamente este fin de semana, siempre y cuando el F138 de la talla. Aquel que ha demostrado superarse a sí mismo cuanto más aprieta la soga al cuello.