A España le costó 90 minutos encontrar su ideario futbolístico pero cuando lo tuvo en sus pies, demostró ser mejor selección que una Portugal que se limitó a asfixiar a la campeona del mundo y a dejarlo todo en manos de la velocidad de Cristiano Ronaldo, al que Arbeloa anuló por completo. Los penaltis clasificaron a la mejor selección, a la que en el tramo decisivo apostó por la victoria y a la que no le tembló el pulso a la hora de los lanzamientos decisivos. Como hace cuatro años, Cesc fue el que selló el pasaporte para la final de Kiev batiendo con su habitual tranquilidad a Rui Patricio. Pero antes aparecieron Casillas para dejar en nada el fallo de Xabi Alonso o un panekanzo de Sergio Ramos que por el simple hecho de querer tirar un penalti demostró tener carácter ganador, ese gen que está haciendo a esta selección el mejor equipo de la historia del deporte, tal y como decía el Wall Street Journal y lo ratifica El Confidencial.
Sin sacar a relucir su mejor juego, España volvió a demostrar que ahora mismo maneja todos los intangibles del fútbol, lo que le lleva a ser un equipo complicadísimo de batir. Ayer, sus mejores momentos llegaron sin Xavi, sin el timón de una selección que parece no tener límite, algo impensable hace pocos años. Segunda final consecutiva de una Eurocopa. Espera Kiev y por allí aparecerá, pase lo que pase, la mejor selección, la que tiene registros para todos los panoramas, para cuando juega bien, mal o regular como ayer.
Bento tenía claro que la clave pasaba por no dejar pensar a España. Para ello, el seleccionador portugués decidió desactivar la línea de creación de 'La Roja'. Moutinho, Veloso y Meireles salieron con el objetivo de obligar a que Busquets, Xabi o Xavi se olvidaran de la pelota, esa a la que tanto miman Piqué, Sergio Ramos y los laterales se veían obligado a sacar el balón en largo, algo a lo que España no sabe jugar o por lo menos no acostumbra. En la primera media hora de juego, la fórmula Bento funcionó a la perfección. A la campeona del mundo no se la reconocía. El trivote luso, exhibición física y de una presión coordinada por cierto, estaba cumpliendo la misión y no dejaba pensar a los españoles.
Dominio sin peligro portugués

Las buenas noticias llegaban porque Portugal, salvo en los dos minutos iniciales, tampoco ofrecía sensación de peligro, al menos en la construcción del juego. Las dos llegadas que tuvieron después de ese arranque con dos saques de esquina llegaron tras sendas pérdidas de balón de Xavi en el minuto 12 y otra de Jordi Alba en el 30. En ambas ocasiones, el balón, como no podía ser de otra manera, fue a parar a las botas de Cristiano Ronaldo que asustó a Iker Casillas con un par de lanzamientos que salieron fuera por poco. Del Bosque había advertido de que el peligro estaba cuando España atacaba y quedó demostrado en las dos apariciones de la primera mitad.
Mientras, España iba apareciendo pero sin el guión de otros días. No tenía otra. Una contra que terminó con un pase de Negredo que Arbeloa envió alto por poco en el minuto 8 y otra de Iniesta que terminó de la misma manera en el minuto 28 e iniciada curiosamente con un balón en largo de Xabi Alonso a Negredo, fueron los dos únicos sustos que sufrió un inadvertido Rui Patricio en toda la primera mitad. Poco para lo que acostumbra España.
España sigue sin encontrar el ritmo

El inicio de la segunda mitad sirvió para que Portugal retrasara la presión hasta la medular. El derroche físico de antes del descanso era imposible de mantener. La línea de creación de la campeona del mundo tenía algo más de espacio para negociar el mejor pase, el apoyo al compañero, pero la pelota no encontraba el ritmo de otras ocasiones. Se sentían más cómodos pero el recurso del pelotazo en largo o de los cambios de banda aparecían con demasiada frecuencia.
Del Bosque quería más presencia en el centro del campo. En el minuto 55 renunció al experimento Negredo para meter a Cesc, regresando a la fórmula con la que inició el campeonato pero coincidió con los peores momentos de España. Ni esos metros de más que dieron los lusos valían para encontrar el ritmo que tanto éxitos ha dado. Portugal manejaba mejor el partido que, según avanzaban los minutos, decaía en intensidad para dar paso al miedo de verse eliminado. Eso sí, el argumento ofensivo de los lusos era Hugo Almeida y sus disparos desde fuera del área, algo que repitió hasta en tres ocasiones.
La entrada de Navas sirvió para cambiar el dibujo, abrir el campo, pero la pelota seguía sin circular como suele hacerlo cuando el que juega va de rojo. Las asociaciones no aparecían pero al menos los españoles ocupaban más espacio. El problema llegaba ante la ausencia de creación de juego, lo que provocaba que Portugal se moviera con tranquilidad esperando alguna contra, alguna galopada o algún lanzamiento de falta de Cristiano Ronaldo que llegaron en los minutos 71, 83 y 84. Ninguno llevó peligro aunque metía miedo por todos lados, como lo volvió a hacer en el minuto 89. Falta lateral que lanza Xabi Alonso. Del Bosque pide cuatro jugadores atrás pero no le hacen caso. Mala elección y contra portuguesa que termina como todas, con tiro de CR7. Otro susto. Mientras, España llegó con un tiro de Xavi y una llegada de Navas. Poco argumento para evitar la prórroga.
La prórroga cambia la cara del partido

Los treinta minutos extra sirvieron para que España diera el golpe en la mesa. Portugal ya no presionaba y la campeona del mundo, sin Xavi y con Iniesta creando lo que no había hecho en todo el partido, acorraló a selección lusa. El esfuerzo físico de la presión ordenada por Paulo Bento pasó factura. Ya no podían perseguir al jugador como antes. El dominio pasó a ser de España que se hizo dueña del control del juego, de la pelota y de las ocasiones. Iniesta, tras una jugada de equilibrista de Pedro, la tuvo pero Alves evitó que rompiera el empate inicial. Minutos después fue Sergio Ranos, en lanzamiento de falta de Sergio Ramos, siguiendo el modelo CR7, la tiró a romper, marchándose fuera por poco.
La segunda parte mostró la Portugal más mezquina, la que solo pretendía que pasara el tiempo. Ni miraba a Iker que se convirtió en todo un espectador privilegiado. Las ocasiones siguieron siendo españolas, que rompían una y otra vez con el toque, con lo que siempre ha sido la seña de identidad de esta selección. Y lo hizo hasta el último minuto del tiempo extra. Pedro tuvo hasta tres ocasiones pero se enredó en el último regate. No había otro remedio que ira los penaltis. La apuesta le salió mal porque los penaltis hicieron justicia.
Ficha técnica
Portugal: Rui Patricio; Joao Pereira, Bruno Alves, Pepe, Fabio Coentrao; Meireles (Varela, m. 112), Miguel Veloso (Custodio, m. 105), Moutinho; Nani, Hugo Almeida (Nelson Oliveira, m. 76) y Cristiano Ronaldo.
España: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso; Silva (Navas, m. 60), Xavi (Pedro, m. 87), Iniesta; y Negredo (Cesc, m. 54).
Penaltis: 0-0: Xabi Alonso, para Rui Patricio. 0-0: Moutinho, para Casillas. 0-1: Iniesta, gol. 1-1: Pepe, gol. 1-2: Piqué, gol. 2-2: Nani, gol. 2-3: Sergio Ramos, gol. 2-3: Bruno Alves, al larguero. 2-4: Cesc, gol.
Árbitro: Cuneyt Cakir (Turquía). Amonestó a los españoles Sergio Ramos (m. 40), Sergio Busquets (m. 60), Arbeloa (m. 83) y Xabi Alonso (m. 112) y a los portugueses Pepe (m. 61), Joao Pereira (m. 64), Bruno Alves (m. 85) y Veloso (m. 90).