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EL 4 DE MARZO PARTE HACIA EL HIMALAYA

Edurne Pasabán busca ser feliz sin la montaña... "quiero ser como mi cuñada"

Víctor García.-  11/02/2010

Edurne Pasabán busca ser feliz sin la montaña... "quiero ser como mi cuñada"

Edurne Pasabán ('Keep Walking Project').

Alegre, inquieta y bebiendo agua constantemente. La de este miércoles fue una mañana más agitada de lo normal para Edurne. Acostumbrada a escuchar el silencio de las montañas, aguantó sonriendo más de una decena de entrevistas en el soberbio Ateneo de Madrid. Su mente está puesta en hollar sus dos últimos ochomiles para después hacer un stop, un paréntesis y llevar otro tipo de vida, aunque siempre ligado a la montaña. La superwoman de Tolosa admite que ahora es feliz subiendo a una montaña y en un futuro desearía serlo convirtiéndose en una mujer normal de su edad… “pero conseguir la felicidad es complicado”.

“Yo digo que quiero ser como mi cuñada; con un ambiente familiar, tranquilidad, sentarme a ver la televisión… pero bueno, la verdad es que a los dos días de vivir así ya estoy harta. Tampoco me veo fichando en una oficina todos los días”. Edurne Pasabán muestra a El Confidencial lo complicado que resulta para ella no sentirse al límite. Es una lucha constante de superación la que ha provocado que sea la alpinista más célebre de España (única famosa en la actualidad) y esté cerca de entrar en la historia mundial de este deporte.

Gracias a ese carácter ha sido elegida como la primera mujer dentro del Keep Walking Project, una campaña mundial de ‘Johnnie Walker’ que resalta a personas ilustres y triunfadoras en su trabajo por su perseverancia en caminar hacia una meta. Lewis Hamilton, Pedro de la Rosa, Richard Branson, Greg Norman, Ángel Corella o Luis Tosar también están en el proyecto.

Desea terminar las catorce ascensiones ya “no sea que pase algo”

Su actual objetivo le “agota”; “no tengo ansiedad por subir, ni por pensar en ello, es el proyecto el que agota”, en el que lleva desde 2001. “Ahora deseo terminarlo no sea que pase algo”. Partirá el próximo 4 de marzo al Himalaya para hacer cima en el Shisha Pangma y Annapurna, este último el más complejo de todos. Espera lograrlo antes de que termine primavera y sabe que pasará unos tres meses por la cordillera asiática. “Para ser alguien no vale que subas los 14, tienes que ser la primera”.

Keep Walking ProjectDe completarlo, puede que se convierta en la primera mujer que asciende los catorce ochomiles de la Tierra. Compite con la austriaca Gerlinde Kaltenbrunnen (también tiene doce) y con la ‘dichosa’ surcoreana Eun-Sun. “Si lo lograse antes que yo otra persona como la austriaca pues no pasa nada porque es una gente encantadora y me llevo bien, pero la coreana es diferente. Es otra cultura y, además, que lo haga una persona que lleva un apoyo militar y del gobierno detrás no es igual. Esa tía es una diosa en su país. Mueve más que Pedro de la Rosa, por ejemplo”.

Y precisamente con Eun-Sun va a coincidir, si todo va bien, en la subida al Annapurna. Typical spanish, surge la broma de hacerle la zancadilla para coronar en primer lugar. Pero sabe que la disciplina asiática obligará a Eun-Sun a subir unos días antes que la guipuzcoana. Así que, en principio, partirá con desventaja.

Sus inicios en el ‘14x8000’… “de camarera”

Cuando habla de la surcoreana lo hace como si jugara en otra liga. A ella le ha costado mucho en llegar a la situación de ‘privilegio’ que tiene ahora. Endesa, TVE, Lagun Aro, Grifone, Johnnie Walker… son pocos años los que lleva con patrocinadores. No como la surcoreana. Antes de la llegada de las marcas, “trabajaba de camarera o de lo que fuera con tal de conseguir dinero para comprar material y realizar una ascensión; ahora vivo de esto”.

El mínimo para completar una operación de esta envergadura y realizar una cobertura informativa de ella implica un fijo de 200.000 euros. Una cifra que molesta a cierto sector del alpinismo. “Hay mucha gente de la montaña que me critica porque hago lo más comercial, que son los ochomiles. Sé que hay mil alpinistas más técnicos que yo y que hacen ascensiones más difíciles pero… es lo que hay”.

Ella repite que así es “feliz”. Y lo seguirá siendo porque siempre estará ligada a la montaña, eso sí, de una manera más relajada. “Cuando termine esto me gustaría volver al primer ochomil que subí, el Everest, pero esta vez sin oxígeno”. Lo que tiene claro es que -al contrario de alguno de sus colegas- no quiere quedarse arriba, “no se me pasa por la cabeza anteponer la montaña a mí; tiene mucho peso en mi vida pero siempre quiero volver a casa”.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 1 COMENTARIOS

1 .- Por alusiones.

Edurne Pasabán es al alpinismo lo que los Globettroters son al baloncesto; primero espectáculo, después negocio y por último un poco de deporte. Relean y mediten su frase:

“Hay mucha gente de la montaña que me critica porque hago lo más comercial, que son los ochomiles. Sé que hay mil alpinistas más técnicos que yo y que hacen ascensiones más difíciles pero… es lo que hay”

Pues eso, que "es lo que hay". Su pelea [meritoria por otra parte] tiene que ver más con el Libro Guinness que con el alpinismo. Edurne sube con todos los medios técnicos puestos a su disposición, y un equipo humano experto [estos sí, alpinistas fetén] a su lado para ayudarle en todo momento. Su objetivo no es vencer las dificultades que plantea la ascención de una montaña por sus propios medios y mínima ayuda técnica [alpinismo], sino simplemente llegar a la cima [Libro Guinness].

Dense cuenta que a la cima del Everest, hoy en día, hay quien ha subido hasta en silla de ruedas; eso es sin duda meritorio,... pero no es alpinismo [y no estoy hablando del montañismo en silla de ruedas, que eso sí es montañismo y el más duro que conozco].

Dicho esto:¡A por ellas Edurne,sé tú la primera!

Montañero

11/02/2010, 11:06 h.

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