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PRENAFETA COMIÓ CON UN CARGO DEL CLUB
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@Antonio Fernández (Barcelona) - 14/01/2010
Laporta, el pasado fin de semana en Tenerife.
Una reunión significativa tuvo lugar el pasado mes de diciembre en Can Caba de Barcelona, un caro restaurante que se encuentra en las proximidades del Camp Nou. Mesa con tres comensales significativos: uno de ellos era Lluís Prenafeta, ex secretario general de la Presidencia de la Generalitat con Jordi Pujol, recién salido de prisión tras su detención en el caso Pretoria. Sus contertulios eran un cargo del FC Barcelona y un periodista de un gran diario barcelonés y con fama de ser afín a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Podría pasar como una reunión de amigos, si no fuese por otro detalle a tener en cuenta: el cargo del Barça que estaba presente es un estrecho colaborador de Prenafeta en la Fundació Catalunya Oberta (FCO).
El tema estrella de la reunión fue la peripecia de Prenafeta durante el mes largo que estuvo privado de libertad por orden de Baltasar Garzón. Pero no deja de ser sintomática la larga sombra de la FCO en todo este caso. Tanto que incluso el presidente del Barça, Joan Laporta, apareció públicamente en un acto para apoyar a Lluís Prenafeta y al ex consejero de Economía Macià Alavedra, también detenido en la misma operación (ver noticia). El presidente del Barça, que no se cortó a la hora de reclamar la libertad de los dos políticos y que llegó a decir que el tema era una “humillación para el país”, fue presentado por Marc Prenafeta, hijo de Lluís. Tanto Marc como Macià Alavedra, evidentemente, son también miembros de la FCO.
La Fundació Catalunya Oberta es un think tank liberal con el apoyo del ala dura de Convergència Democràtica. Y ahora se ha convertido en un poder fáctico en el Barça por el control que algunos de sus miembros ejercen dentro de la estructura del club, entre ellos el director general, Joan Oliver, o el tesorero -y el delfín de Laporta-, el economista Xavier Sala i Martin. “En estos momentos, lo que existe es una operación de la Fundación, dirigida por Oliver y Prenafeta, para controlar la sucesión de Laporta”, señala una fuente de la oposición a El Confidencial. La larga sombra de la institución, pues, se extiende también por el emblemático.
Lo cierto es que la larga sombra de la FCO se deja notar. No es baladí que la primera persona con la que comiese Prenafeta al salir de la cárcel fuese un colega suyo que, además de tener cargo en el FC Barcelona, también es miembro del think tank liberal. Y todos ellos están identificados con Convergència. “Aunque la Fundación pueda tener muchos militantes de CDC, el partido no está por la labor de interferir en las elecciones del Barça. Al contrario, la opción que representan Oliver y Sala i Martin no es la mayoritaria dentro del partido”, advierte a este diario una fuente convergente.
Los consejos de Laporta
Pero la realidad es tozuda y las maniobras de los cargos de la FCO para controlar la sucesión son notorias. Sólo hay un pequeño detalle que se escapó a la estrategia cuidadosamente planificada por el propio Laporta y por su director general: aunque hizo volver a su amigo de infancia Alfons Godall para apoyar a Sala i Martin (sin partidarios suficientes dentro de la junta para postularse de cabeza de lista), otro miembro de la directiva, el vicepresidente del área de patrimonio y responsable de la sección de balonmano, Jaume Ferrer, anunció por sorpresa que se presentaría a la presidencia.
Cuando Laporta ya había comunicado a algunos de sus colaboradores que todo estaba atado y bien atado y que su futuro se encarrilaría hacia la política -dejando en manos de su equipo la preparación de las elecciones con una candidatura unitaria-, sufrió una rebelión a bordo. El pasado 23 de diciembre, cuando Ferrer se encontraba en el despacho de Joan Oliver, apareció el presidente culé y tuvo unas palabras altisonantes con su vicepresidente, por anunciar su intención de presentarse a las elecciones sin habérselo hecho saber primero. Fue una excusa, ya que oficiosamente la decisión había llegado a sus oídos, pero sí que era cierto que Ferrer no le había comunicado nada directamente. Además, una división de la junta es dar oxigeno al candidato a quien todas las encuestas sitúan como ganador: Sandro Rossell, vicepresidente del club hasta el 2005, año en que rompió peras con Laporta.
Todas las fuentes consultadas por este diario coinciden en señalar que, a pesar de su disgusto, Laporta no ha presionado a ninguno de los miembros de la junta para que retiren su candidatura, aunque insiste constantemente a todos en que han de aliarse para que Rossell no les acabe echando a patadas del Barça. “Os tenéis que poner de acuerdo o perderéis las elecciones. A mí ya me da igual, porque al fin y al cabo, no estaré en el club, pero el proyecto tendría que seguir adelante con una candidatura unitaria”. Éstas fueron, aproximadamente, las palabras que el presidente del Barça dirigió a los dos candidatos que forman parte de su junta.
Según algunas fuentes consultadas, Oliver trata de acercar posturas para que eso ocurra, pero dando todo el poder de control a Sala i Martin, verdadera alma de la candidatura de Godall. El economista pidió públicamente a Ferrer este mismo martes, en una entrevista en la emisora RAC 1, que su lista es abierta e integradora y subrayó que esperaba “con los brazos que Jaume se incorpore a la mayoría y se deje de aventuras”. Sala también afirmaba que los colaboradores de Ferrer serían bienvenidos a su opción, que definió como continuista. Pero nada más lejos de la realidad. Aunque el vicepresidente de patrimonio sería integrado en la candidatura, no así algunos de los miembros que le apoyan, que han sido vetados para formar parte de la lista. Lo cierto es que la brecha que comenzó como una grieta en la junta ha ido magnificándose y aumenta día a día: hoy por hoy, las diferencias entre los dos candidatos surgidos de la directiva son insalvables.
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