ESPERANZA ESPAÑOLA POR LA GRAN FORMA DE AMBOS

Alberto Contador y Alejandro Valverde: no por mucho correr se llega antes

En los tres meses largos hasta el Tour de Francia pueden pasar infinitas cosas que cambien los momentos de forma de cada una de las estrellas del pelotón

Foto: El segundo saluda al primero. (EFE)
El segundo saluda al primero. (EFE)

Las pocas semanas que llevamos de temporada ciclista desprenden una certeza irrefutable: Alejandro Valverde es el corredor más en forma del pelotón internacional. Ha ganado prácticamente todo lo que podía ganar, haciéndolo además de la manera más convincente posible. Le ha ganado dos veces a Contador y ahora ha vapuleado a Froome. Todo en apenas mes y pico de competición oficial. Al poco del arranque de la primavera, Valverde ya ha acumulado los triunfos que decenas de ciclistas de primerísimo nivel sueñan con sumar en toda una temporada. Gana incluso cuando no le parece corresponder, como en el Mont Caro y en la llegada final en Barcelona y rozando la gloria hasta en un sprint. No obstante, la ilusión que ahora despierta debe ser tomada con cautela porque por mucho que ahora esté bien hay que esperar a su estado de forma para las grandes vueltas.

"Empecé bien, pero cada día que iba pasando me he encontrado mejor. Incluso hoy, que era una etapa diferente, corta y con un final muy diferente, las sensaciones han sido incluso mejores que en días anteriores", comentaba nada más ganar su segunda Volta el ciclista de Las Lumbreras. Es prácticamente imposible empezar mejor. De hecho, hasta él mismo se ha sorprendido de su estado de forma. "Sabía que estaba bien, entrené los últimos días con algún compañero en Andorra con sensaciones muy buenas, pero era un mes entero sin competir desde Andalucía. Lo bueno que tengo es que siempre estoy ahí: ya sea en una vuelta de una o tres semanas, o en una clásica. Siempre estoy para poder ganar. Es difícil estar siempre a un buen nivel, pero para mí, dentro de lo difícil, puedo llevarlo bien", reconocía.

A su derecha en el podio de la Volta estaba Alberto Contador. Desde que viste los colores de su nuevo equipo y, sobre todo, desde que monta bicicletas Trek, se le ve con una sonrisa constante y sin la más mínima preocupación. Se ha quedado ya para el olvido el Contador siempre taciturno y tristón del Tinkoff que tanto gusta de recordar su antiguo jefe. ¿Cómo no va a ser diferente si ahora su equipo le hace caso? "Es verdad que es complicado correr conmigo, porque la mayoría de veces me dejan la responsabilidad de las carreras y eso hace que mis compañeros tengan un desgaste grandísimo. De hecho, en el País Vasco el equipo será muy diferente, porque los compañeros están muy fatigados", comentaba el pinteño. ¿Se lo imaginan diciendo eso mismo sobre Majka, Kreuziger y compañía?

Contador y el valor de ser siempre segundo

No ha ganado aún nada, ni siquiera una etapa, en 2017. No pasa nada. "Estoy contento por el rendimiento que estoy teniendo, pero prefiero tener segundos puestos y encontrarme bien físicamente que conseguir victorias y no tener el mismo nivel. Las victorias, un poquito antes o un poquito después, llegarán". Es cuestión de tiempo, viene a decir.

Contador volvió a ser segundo, pero no le importa. (EFE)
Contador volvió a ser segundo, pero no le importa. (EFE)

Es decir, no es descabellado lanzar las campanas al vuelo sobre las expectativas españolas de cara a los meses de grandes carreras y gigantescas responsabilidades. El buen tiempo se echa encima y las clásicas de primavera se acercan velozmente para empezar a medir las fuerzas de todos los corredores antes de que eche a rodar el Giro de Italia, la primera grande de la temporada, lo cual ocurrirá el próximo 5 de mayo. Ese viernes empezará lo serio, esas competiciones que se buscan en el palmarés de los mejores ciclistas para comprobar si han tenido una buena vida deportiva. Y no hay nada que se observe con mayor atención que el amarillo del Tour. Queda tanto para el Tour...

En los tres meses largos que deben transcurrir hasta el Tour de Francia pueden pasar infinitas cosas que cambien los momentos de forma de cada una de las estrellas del pelotón. Es cierto que Froome no ha dejado, por ahora, buenas sensaciones en este inicio de campaña. No ha sumado ningún triunfo y en su primer gran duelo con los favoritos (esta Volta), su descalabro y el de todo su equipo fue de aúpa cuando les exigieron dar uno o dos pasos adelante. Bien podría haber sumado alguna etapa o alguna pequeña vuelta a su haber, pero nada le cambia en su plan de ruta hasta julio. Está cogiendo forma, cargando de kilómetros las piernas, poniendo a punto el molinillo para explotar en verano.

La presión es para Froome

Indudablemente, la presión siempre será para el británico. Ganar tres de los últimos cuatro Tours es lo que tiene. Lo que consigue, además, ese palmarés, es que haya que confiar en él pese a que no se le vea bien. No han sido pocas las veces que incluso durante las grandes vueltas se le ha visto flaquear poco antes de dar un golpe.

Contador ha dejado claro desde el principio que su objetivo es el Tour, que lo que está entre medias es la preparación para el objetivo prioritario. No tiene prisas por ganar ni una necesidad en su interior que le empuje a ser el mejor todos los días. Eso, en parte, fue lo que le frenó en años posteriores. Llegó muy quemado al Tour después de haber derrochado esfuerzos en carreras menores y no se encontró en condiciones de pelear contra Froome y Quintana en ningún caso. Esa es la ventaja que tiene sobre él Alejandro Valverde. El de Movistar va sin presión. No será el líder del equipo azul en Francia, lo será Nairo. Por tanto, Alejandro tiene vía libre para sumar victorias, entrar de lleno en las clásicas belgas y seguir ampliando su amplísimo palmarés. Eso es lo que él considera un retiro dorado.

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