A TU EDAD NO VAS A GANAR LA MILÁN-SAN REMO

Día Mundial de la bicicleta: Guía para comprarte una bicicleta y no arruinarte

Si siempre has querido montar en bicicleta pero tienes dudas de cómo empezar, te ofrecemos una breve guía con los conceptos básicos que debes conocer

Foto: Podemos comprar su maillot, pero no necesitamos tener una bicicleta como la suya, la de Peter Sagan.
Podemos comprar su maillot, pero no necesitamos tener una bicicleta como la suya, la de Peter Sagan.

Se acerca el buen tiempo y con él, el pelotón cicloturista comienza a dar pedales para preparar la temporada de puertos y pruebas deportivas. Si siempre has querido montar en bicicleta pero tienes dudas de cómo empezar, te ofrecemos una breve guía con los conceptos básicos que debes conocer. El cicloturismo es la versión no competitiva del ciclismo. Básicamente, un deporte al aire libre en el que te sirves de una máquina, la bicicleta, propulsada por tus propios medios para llegar hasta donde den tus fuerzas. Hasta aquí todo parece fácil, pero a veces el nivel de entrada a un deporte puede complicarse. ¿Qué bicicleta me compro? ¿Qué ropa tengo que llevar? ¿Por qué carreteras transitar?

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Para empezar, la bicicleta, pese a ser un invento casi perfecto, no es un fetiche. No es un fin sino un medio para estar en forma y pasarlo bien. Ese aparato que vas a meter en casa no puede ocupar todos los aspectos de tu vida, ni dejar tiritando tu cuenta corriente porque te acabas de comprar la última réplica de la montura del campeón del Tour. Piénsalo. Piénsalo bien: te sobran cuatro kilos de las navidades y estás bajo de forma… El señor que sube el Tourmalet porque le pagan por ello pesa 65 kilos. ¿De verdad necesitas gastarte una millonada en tu primera bici? Como ciclista novel, no vas a notar esos 200 gramos de menos que te prometen unas ruedas supersónicas. Aunque sean muy bonitas.

Es importante saber que hay una bicicleta para cada ocasión.
Es importante saber que hay una bicicleta para cada ocasión.

Elige la disciplina que te apetezca y que se adapte a ti. Bien la 'mountain bike', bien la carretera. Ambas modalidades tienen pros y contras y una filosofía distinta. Hay a quien le encanta hacer cientos de kilómetros con la cabeza metida entre el manillar y hay a quien le pirra tirarse por trialeras.

¿Qué bici comprar?

Una vez te has decantado por lo que te apetece, acude a las tiendas de tu localidad y que te recomienden una bici sólida y barata para empezar. Y de tu talla. Si crees que el tendero quiere hacer caja contigo y despacharte rápido —alguno hay—, vete a otra tienda. Existen, afortunadamente, grandes superficies dedicadas al deporte con productos solventes y adecuados a todos los bolsillos. Además, internet se ha convertido en un mercado de primera y segunda mano en el que puedes tanto adquirir una bici como informarte exhaustivamente de las características de la que le has echado el ojo.

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Como mínimo común denominador, busca una bici que monte, para empezar, una mecánica de gama media y fiable: cambio, frenos, 'pedalier', bujes de las ruedas… o sea, todo lo susceptible de fallar, intentar que no falle. Pongamos que, en ciclismo de carretera, el cambio 105 de Shimano, el Sram Rival y el Campagnolo Athena son los tres estándares de la industria. Una gama superior en cada marca incrementará ostensiblemente el precio y, para abajo, los grupos serán menos fiables. Es posible que en tu búsqueda de bici escuches la frase “yo pondría un 105, mínimo”. Pues eso, no es capricho y una buena mecánica te ahorrará visitas al mecánico.

En cuanto al cuadro, la principal recomendación es que sea de tu talla. Ni muy grande que te destroce la espalda ni muy pequeño que haga exactamente lo mismo. Aluminio, carbono… la elección es de cada cual, pero la mayoría de casas comerciales cuentan con bicicletas de aluminio asequibles y fiables. Es más, hace no muchos años, algún ciclista profesional hubiera envidiado la calidad de los cuadros de aluminio que hay disponibles ahora en el mercado.

Perico y Óscar Freire, ahora cicloturistas.
Perico y Óscar Freire, ahora cicloturistas.

Un buen 'culotte', casco y a pedalear

Una vez con la bici en la mano, vístete apropiadamente. No es una recomendación estética sino por tu propia seguridad y comodidad. Así que ahora sí, gástate unos euros de más en el mejor 'culotte' que puedas permitirte. Tus posaderas te lo agradecerán tras unas horas sobre el sillín. Como recomendación adicional, tanto para chicos como chicas, el 'culotte' se lleva sin ropa interior por dentro. Cualquier costura que no debería estar ahí, en contacto con la piel y el sudor, puede hacer estragos en zonas del cuerpo bastante sensibles.

[Azafatos y azafatas vestidos con ropa cómoda en el podio]

Obviamente, el casco es obligatorio para la práctica deportiva. Unas gafas de sol son recomendables para proteger los ojos, así como un par de guantes. Para la parte de arriba, un tradicional maillot, ceñido, es lo suyo. No querrás que la camiseta de algodón talla XXL que te regalaron en la extinta caja de ahorros de tu pueblo se quede enganchada en una rama o parecer un velero de Sorolla cuando sople algo de viento.

Casi lo tenemos. Bici, ropa… y las ganas de salir a rodar. Elige en tus primeras rutas carreteras poco transitadas y accesibles según tus fuerzas. Conoce tu cuerpo. No te pases de kilometraje los primeros días a riesgo de unas agujetas infernales, ni te pongas expectativas demasiado altas. Lo siento, pero afrontemos la realidad: a tus 30 o 40 años no vas a ganar la Milán-San Remo a lo Óscar Freire. Diviértete, conoce tu cuerpo y disfruta de los paisajes. Si no, la bici se convertirá en ese trasto inútil que dejarás en su sitio 'ad eternum': el trastero.

En ruta, sentido común y un poquito de tecnología

El cicloturismo no es un deporte peligroso, pero en su práctica vamos a compartir carreteras y caminos con vehículos. Un extra de atención y prevención puede evitarnos más de un susto. Aquí también me gastaría unos eurillos en una buena luz led roja para colocar en la tija de la bici y una blanca para colocar en la pipa de la dirección o el manillar. Si hay otro componente donde gastarse un poco más de dinero, ese son las cubiertas. Unas que agarren bien y que hagan más cómoda la conducción, amén de aumentar la seguridad en las frenadas.

Conoce las carreteras por las que vas a transitar (Google Maps es tu amigo) y respeta el código de circulación: un ceda al paso es un ceda al paso; un semáforo en rojo, está en rojo. Planifica tus salidas con antelación. Webs como Cronoescalada (hay muchas más: Wikiloc, Bikemap) permiten dibujar tu ruta y descargarla en tu 'smartphone' para no perderte nunca. Dejar aviso en casa de dónde vas a ir tampoco está de más. Para ello, aplicaciones como Alpify permiten llamar al 112 o al contacto que elijas en cualquier situación. Strava, otra muy popular, tiene servicio de seguimiento en ruta para sus usuarios prémium. Lo mismo que Garmin Connect.

Un mínimo de conocimiento de mecánica no te va venir nada mal. Un kit de supervivencia básico para reparar un pinchazo en ruta u otras averías tendría que contar con dos cámaras nuevas, una bomba de mano y una multiherramienta. Todo eso cabe en un bolsillo del maillot. En el otro, un par de barritas de cereales y un plátano deberían ser suficientes para evitar una pájara y poder llegar a casa cansados y satisfechos pero sin haber perdido los papeles. Por último, mira al cielo antes de salir y si aún te queda un bolsillo libre del maillot, dobla un chubasquero hasta su mínima expresión y llévalo encima.

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Con tanta aplicación, barritas, geles, ropa técnica, etc… parecería que acabamos de inventar la bicicleta. Nada más lejos de la realidad. Los principios del cicloturismo los dejó escritos un francés, Paul de Vivie, amante de los velocípedos desde la primera hora y, cuentan, precursor del cambio de marchas. El ideario del cicloturista según De Vivie decía así: “Hacer pocas paradas y por poco tiempo para no enfriarse. Comer antes de sentir hambre, beber antes de sentir sed. No llegar nunca al estado de cansancio anormal, que produce falta de apetito y de sueño. Cubrirse antes de tener frío, descubrirse antes de tener calor. Eliminar de la dieta el vino, la carne y el tabaco. No forzarse, no sobrepasar la propia capacidad, sobre todo en las primeras horas, cuando uno se siente lleno de fuerzas. No pedalear nunca por amor propio”. Poco ha cambiado desde entonces.

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