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Carlos Matallanas.- 07/05/2010
Juan Carlos Navarro, este jueves en París.
Los piropos abruman al Regal Barcelona. La sección de baloncesto del club catalán es uno de los mejores combinados del mundo FIBA y es el principal favorito para llevarse la presente edición de la Euroliga. Pero atendiendo a las estadísticas, sus jugadores deberán hacer frente a otro tipo de enemigos. Éstos, ‘históricos’.
La Final Four que dirime el prestigioso título europeo comienza hoy, viernes, con las semifinales. En la primera de ellas (18 horas / Teledeporte), los catalanes deberán hacer frente a su actual ‘bestia negra’, un CSKA de Moscú que ya les ha apeado en 2006 y 2009. Los rusos, campeones en 2006 y 2008, han disputado las últimas cuatro finales. Las dos que perdieron fueron ante el actual campeón, el Panathinaikos griego, ausente en la cita de París.
Precisamente, este equipo heleno es también el protagonista de la más dolorosa derrota del Barça en la final de la Euroliga. Ocurrió en el mismo escenario parisino en 1996, cuando un tapón ilegal de Vrankovic a Montero sobre la bocina evitó la que hubiera sido la primera victoria en la Euroliga. También en esta cancha perdieron en 1991 ante la arrolladora Jugoplastica de Toni Kukoc.
Y es que el Barcelona tiene una relación agridulce con la fase final del máximo torneo continental desde 1987, año que comenzó a celebrarse con el formato de cuatro equipos. Con la presente, los azulgranas han jugado once Final Four, récord absoluto de participaciones, pero sólo han conseguido ganar en una ocasión. La excepción ocurrió en 2003, cuando el equipo liderado por Bodiroga se alzó con el título en casa, el Palau Sant Jordi de la Ciudad Condal.
Su técnico en la actualidad, Xavi Pascual, es más práctico y se fia de “nuestro inmejorable recorrido” para conseguir “confianza y tranquilidad” de cara al fin de semana. Una de las sensaciones del equipo, el flamante fichaje Ricky Rubio, afirmó a su llegada a la capital francesa que “si hacemos nuestro juego, tenemos muchas opciones de ganar”.
Por su parte, el técnico rival, Evgeni Pashutin, que sustituyó tras una exitosa trayectoria al frente del combinado ruso al actual entrenador madridista Ettore Messina, no tiene reparos en reconocer la superioridad de un Barça al que ve “mejor que el del año pasado”.
Barça, referente del baloncesto continental
Y es que de un año a otro, mucho ha cambiado. El Barça se ha convertido en un referente en el baloncesto continental. Su juego, seguramente, es el más vistoso de los cuatro semifinalistas (Partizan de Belgrado y Olympiacos completan el cuarteto) y, además, su plantilla es lo suficientemente amplia para plantearse el mayor reto.
De un año a otro, el CSKA de Moscú ha perdido, además de a Messina, a dos jugadores de primer nivel: el esloveno Erazem Lorbek y el estadounidense Terence Morris. Ambos forman parte ahora de la plantilla azulgrana, como también Ricky, y desde que llegaron al Barcelona, su equipo no ha dejado de ganar.
Papel importante es también el de Pete Mickeal, que ha servido para equilibrar el juego interior-exterior de los barcelonistas. El estadounidense, ex jugador del TAU vitoriano, es una pieza que le faltaba en el abanico de posibilidades a Pascual.
De la única Euroliga que los catalanes tienen en sus vitrinas, en la actual plantilla sólo queda un jugador: el escolta Juan Carlos Navarro, un baloncestista genial que en muchas ocasiones ha marcado el fiel del triunfo o de la derrota de su equipo.
Enfrente estará un equipo con mucha experiencia. En París, el CSKA jugará su octava fase final consecutiva, después de haber ganado en 2006 y en 2008. A esos dos títulos, hay que añadir los conquistados en 1961, 1963, 1969 y 1971, cuando el conjunto ruso era un genuino exponente del sistema soviético, considerado como el equipo del ejército rojo ruso.
Para ganar, el Barça deberá controlar el ritmo del partido, pero, sobre todo, no acordarse de la semifinal del año pasado, cuando dominó durante dos terceras partes del encuentro, hasta que apareció Ramunas Siskauskas, un alero lituano que dinamitó las opciones azulgranas desde el perímetro.
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