realizó su mejor partido contra washington

Explosión de Ricky Rubio: la silenciosa progresión para ser la sensación en la NBA

Solo tiene 26 años, aunque lleve 12 como profesional. En los últimos meses ha demostrado su increíble capacidad para asistir y robar, lo que le coloca en la élite de los bases de la liga americana

Foto: Ricky, durante su partidazo contra los Wolves. (Reuters)
Ricky, durante su partidazo contra los Wolves. (Reuters)

Ricky Rubio fue Luka Doncic antes de que Luka Doncic fuese siquiera al colegio. Tenía 14 años cuando debutó en la liga ACB, en 2004, pero a nadie pareció extrañarle que un adolescente entrase tan pronto en un ambiente tan competitivo. Al fin y al cabo, a Ricky el baloncesto de su edad se le había quedado pequeño muy pronto. Por poner un ejemplo, poco después de su debut, tutelado por Aito García Reneses en el Joventut, jugó un campeonato de Europa Cadete con España. lo ganó y en la final hizo 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 7 recuperaciones.

Fue su carta de presentación, pero estuvo muy lejos de ser la única referencia del niño prodigio. Ricky Rubio era, desde la infancia, un talento sin igual. Son muy pocos los jugadores que pueden replicar las cifras del de El Masnou con esa edad, pero aún son menos los que dejan las sensaciones que el base ponía en la pista. Porque en otros la cuestión es el físico, el desarrollo temprano. Ricky ni era antes ni es ahora preso de su cuerpo, aunque tiene alguna cualidad muy notable en ese sentido, como unos brazos extraordinariamente largos para su tamaño (207 centímetros de envergadura con una altura de 1.93, cuando estas magnitudes suelen estar correlacionadas). Ricky es, por encima de todo, baloncesto.

Lo demostró la pasada madrugada en Minnesota, su equipo desde que llegó a la NBA en 2011, siendo por aquellos días ya campeón de Europa con el Barcelona. 22 puntos, 19 asistencias y tres robos contra los Wizards. Su mejor partido desde que está en la gran liga americana, en este magnífico mes de marzo que le está reafirmando como un jugador a tener muy en cuenta. Lo de los pases lo tuvo siempre, pero este es el récord de su franquicia, una plusmarca que se ha batido a él mismo porque Ricky, por encima de todas las consideraciones, es un excelente director de juego.

"A veces no sé cómo lo hago"

"A veces ni sé cómo lo hago, los chicos han hecho muy buen trabajo moviendo la pelota, y les intenté buscar para que pudieran anotar canastas fáciles, es mi trabajo”, decía después de su excelente encuentro. No sabe cómo lo hace, pero lo hace. Y siempre fue así. Ricky Rubio es como una calculadora que opera antes de que las cosas ocurran. Tiene el baloncesto interiorizado, un control de la situación en la que el desenlace siempre le llega a la cabeza antes de que ocurra. Karl-Anthony Towns, la estrella de los Timberwolves, se está hinchando esta temporada a recibir pases imposibles. "Hoy ha ganado casi solo, nosotros solo hemos puesto en orden las piezas que nos iba dando", explicaba el dominicano.

Esa visión de juego, además de sus ya mencionados brazos, es la que le permite también ser excelente en los robos de balón. Ricky está considerado un buen defensor, especialmente por su capacidad para anticiparse a la jugada y montar contrataques. Hay vídeos interminables en los que se repite hasta la extenuación una jugada típica suya, que empieza con un robo y termina con un pase de cancha a cancha que otros jugadores no podrían procesar.

Ahora mismo Ricky Rubio está entre los cinco mejores asistentes del campeonato (8.9 por partido, cuarto) y entre los diez ladrones más aplicados (1.8, sexto). Llegar a esto ha sido costoso, porque Rubio es tremendo en varias facetas del juego, de la élite más absoluta de la liga, pero también genera ciertos recelos por sus carencias en una cuestión clave en el juego de hoy en día: el tiro exterior.

El tiro, asignatura de Rubio

Los tiempos han cambiado, la NBA hoy es, fundamentalmente, un campeonato de tiro de tres. Equipos como los Houston Rockets demuestran cada noche que un festival de lanzamientos de tres es el desarrollo óptimo para llegar al éxito. La última revolución estadística asegura que el tiro más eficiente es el lejano, porque no importa fallar un poco más si la recompensa es un punto más que en un tiro de dos. El problema, claro está, llega cuando fallas mucho más.

Y Ricky, en este sentido, nunca fue un hacha. Más bien al contrario. Su capacidad para jugar con ambas manos le ha lastrado, pues tardó en definir cuál era su mejor opción para el lanzamiento y, cuando lo hizo, nunca llegó a afianzar del todo los conceptos de tiro. Su mecánica, como ya decía en 2008, nunca ha sido su fuerte. Hay análisis, incluso, que le señalan como uno de los peores tiradores exteriores de la historia del campeonato. Quizá no es para tanto, pero los números no son muy halagüeños en todo caso.

Ricky Rubio ataca a Stephen Curry. (Reuters)
Ricky Rubio ataca a Stephen Curry. (Reuters)

En constante crecimiento

Ricky esta temporada está en una progresión constante. Ha pasado de firmar 4,6 puntos y 6,5 asistencias en octubre a 16-11 en este mes de marzo. No ha habido un solo paso atrás, cada mes que pasa ha ido incrementando sus números, la importancia en el equipo y, de paso, ha ido ayudando a que el conjunto evolucionase. Porque Ricky es uno de esos preciados jugadores que cuando están bien consiguen que sus compañeros también den un paso adelante.

Bien es cierto que su evolución natural se vio cortada en ocasiones por varias lesiones importantes. Le impidieron debutar con normalidad en la NBA e hicieron de algunos de sus primeros pasos un calvario. Siempre es dura la adaptación a la gran competición estadounidense, mucho más cuando las cosas no salen por factores en los que no se puede hacer nada, como es el caso evidente de una lesión.

Ricky, además, tampoco ha tenido la mejor suerte del mundo en el lugar en el que ha ido a tocar. Durante años ha tenido una dirección errática, y la propia elección de Rubio así lo demuestra. Le cogieron en el quinto lugar y en la siguiente posición, que también era de los Wolves, decidieron que era una gran idea coger otro base, Jonny Flynn, que ha hecho más bien poco en la NBA ¿Quién fue la siguiente elección? Stephen Curry.

Rumores y lesiones

Con el paso de los años han seguido drafteando bases, jugadores que siempre parecían que iban a hacer a Ricky de la alineación titular. No ha sido así, durante su carrera en la NBA han sido muy pocos los partidos que ha empezado sentado en el banquillo. La lesión de Zach LaVine, un muy prometedor escolta, le ha dado recientemente más importancia en el peso específico de su equipo, lo que de algún modo también explica el incremento de sus estadísticas. Tenía que dar un paso adelante y lo ha dado.

En estos años, además, ha tenido que tarifar con un sinfín de rumores de traspaso. Le pasa a muchos jugadores del campeonato, pero no deja de ser una anomalía personal. La vida es un poco más difícil cuando no tienes claro que al día siguiente vayas a seguir viviendo en la misma ciudad y jugando con los mismos compañeros. Cuando llegó Tom Thibodeau se comentó mucho que Ricky no era su tipo de jugador, él es más conservador. Ahora, con los números en la mano, parece que lo aceptará con otra mirada.

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Ricky Rubio parece llevar toda la vida ahí, pero solo cumplirá 27 años en octubre. Es lo que tiene ser un talento precoz. En buena lógica le queda su mejor baloncesto por delante, pero lo primero son los retos más cercanos. "Las cosas están funcionado, es lo que intentamos hacer, estamos trabajando duro. No tuvimos un buen inicio de temporada, pero ahora mismo estamos en nuestro mejor momento y vamos a pelear por los playoffs", decía tras el partido contra Washington. Sería un gran salto adelante porque Ricky, subcampeón olímpico, campeón de europa, base de prestigio, nunca ha pisado la postemporada de la NBA. El objetivo es complicado, pero si el equipo sigue rodando como ahora las posibilidades crecen.

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