chapado pide comprensión con los naturalizados

Si no miramos el color de las medallas, no miremos tampoco el color de la piel

Siete de los diez mejores atletas en el último Europeo de Cross nacieron fuera de Europa. La desafección del aficionado con este fenómeno es un conflicto para el atletismo

Foto: Orlando Ortega celebra su medalla de plata tras la final de los 110 metros vallas, en Río (Reuters).
Orlando Ortega celebra su medalla de plata tras la final de los 110 metros vallas, en Río (Reuters).

Un repaso rápido a la clasificación del reciente Europeo de Cross arroja un resultado que ya es tradición: siete de los diez mejores atletas en categoría masculina no nacieron en el Viejo Continente. En el top-10, tres turcos nacidos en Kenia y tres españoles y un italiano originarios de Marruecos. Todos ellos tienen la ficha federativa en regla y cumplen con pulcritud las normas de selección establecidas por la IAAF.

Y, sin embargo, una parte de los aficionados lo percibe como un problema. En otros tiempos, en los campeonatos de Europa solo participaban atletas del continente y la identificación de los aficionados era mayor. Porque poco importa que un atleta como Mechaal, uno de los españoles en la carrera, llegase al país con solo dos años y haya desarrollado toda su trayectoria deportiva en su lugar de acogida, el espectador no lo siente como tal y, en ocasiones, eso puede ser un problema.

"Con este tema somos injustos muchas veces. Está el derecho global de las personas a buscar unas mejores condiciones de vida, las leyes europeas son claras con eso", explica a El Confidencial Raúl Chapado. El recientemente elegido presidente de la Real Federación Española de Atletismo cree en la necesidad de no equiparar nacionalizado con extraño, pues si bien se han dado muchos casos de naturalizaciones por motivos exclusivamente deportivos, hay otros factores a tener en cuenta: "En nuestro país hemos vivido unos movimientos migratorios por la situación económica que hemos tenido y hay muchos que tienen un nombre que no parece español, pero llevan aquí desde los cinco años, o incluso algunos han nacido y se han desarrollado aquí atléticamente. Tenemos que identificar todos los casos". Palmario es el caso de Ilias Fifa, sexto en la prueba, que llegó a España buscando un futuro mejor en los bajos de un camión. En aquel momento el atletismo para él no era ni un pensamiento.

Con el tema de las nacionalizaciones somos injustos muchas veces. Está el derecho global de las personas a buscar unas mejores condiciones de vida

Chapado se apresura a recordar que esto está lejos de ser una cuestión exclusiva del atletismo. Relata nombres por todos conocidos: Marcos Senna, Iván Pérez, Talant Dujshebaev... El deporte español siempre ha echado mano de foráneos cuando ha sido menester, y en eso el atletismo no es distinto. Acepta, eso sí, que todo este movimiento hay que abordarlo, estudiarlo y encauzarlo. "Estoy de acuerdo con que hay que regular, yo he visto atletas que han competido por cuatro países diferentes y como aficionado me vuelvo loco", reconoce el directivo.

El problema es cómo hacerlo. "¿Qué pasa con el atletismo? Primero, la cantidad de disciplinas que hay. Una selección normal tiene entre 48 y 60 participantes: ¿Cómo regulas eso? ¿Con un número cláusulo de tres? Porque además no es exacto, depende de las mínimas la cantidad de atletas que lleves. A mí la que más me gusta es la del fútbol, que quien haya estado con un país no pueda cambiar, pero hay una parte de ese tipo de nacionalizaciones que no solventarías. Porque resulta que el décimo de Kenia es de los mejores del mundo e igual nunca han competido con la selección, pero otros países están dispuestos a nacionalizarles. Hay que regularlo de alguna manera, pero hay que tener mucho cuidado", analiza con calma el máximo dirigente de la RFEA.

El aprendizaje

Más allá de la cuestión práctica y jurídica, de la importancia de asimilar o no a los nacionalizados y las repercusiones que tiene su presencia para el aficionado, Chapado quiere romper una lanza por su relevancia en el deporte y lo beneficioso de su presencia. "Hay una parte que no les reconocemos a estos atletas que han venido de otros países a correr con nuestros colores, en el caso de España hablamos desde Sandra Meyers a Niurka Montalvo, Joan Lino, Luis Felipe Meliz u Orlando Ortega. Muchos de ellos han ganado medallas y eso nos ha ayudado a generar más recursos y a que nuestro atractivo suba. A nosotros se nos mide por medallas, y en los Juegos Olímpicos no ha habido críticas porque Ruth y Orlando han ganado. Nadie nos ha criticado porque ha habido una de oro y otra de plata, y una era de un nacionalizado", explica.

Orlando Ortega besa la medalla de plata de los 110 m vallas de Río. (EFE)
Orlando Ortega besa la medalla de plata de los 110 m vallas de Río. (EFE)

Orlando Ortega es el último atleta en la lista de éxitos de españoles naturalizados. Su plata en Río es uno de los puntos álgidos del deporte nacional en los Juegos y, sin duda, uno de los momentos más grandes del atletismo patrio. Su presea llegó antes del oro de Ruth Beitia, y la pregunta es si la Federación nota una sensibilidad distinta en la gente por el origen del vallista con respecto al de la saltadora.

"Lo que cada uno perciba de Orlando yo lo entiendo, hay gente que se puede sentir más identificada con Ruth que con Orlando, pero eso no quiere decir que Orlando no sea importante, ha ganado la segunda medalla para el atletismo español. Y hay que reconocerle el compromiso que tiene, porque tendrá su familia, sus raíces y su sentimiento patrio, pero cuando ha competido con España ha demostrado un un agradecimiento que yo la verdad se lo valoro como aficionado. Hay mucha gente que con Orlando se ha emocionado mucho, no sé si tanto como con Ruth, pero mucho, tanto por la medalla como por la respuesta que tuvo", comenta Chapado.

En ocasiones se asimila al nacionalizado con la medalla y el análisis termina ahí, pero Raúl quiere llamar la atención sobre una cuestión que hace que su presencia en el país valga mucho más, que supere la mera cuestión de los metales. "Sinceramente, si tenemos más capacidad de visión, son atletas que están técnicamente muy formados. Tenemos que aprender de ellos, no solo esperar medallas, son referentes para los demás. Cuando salió Niurka Montalvo al lado había una niña de Valencia [Concha Montaner] que si no hubiese estado Niurka probablemente no había llegado tan lejos. Estos atletas les rompen los límites y eso es lo más importante, más allá de las medallas, que nos ayudan a crecer. Somos conscientes de que la formación atlética de Orlando ha sido en Cuba, pero con su presencia en España nos ha ayudado a mejorar, y ese tiene que ser nuestro mayor beneficio, aprender de esas nuevas experiencias", enfatiza el presidente de la RFEA.

No podemos promulgar que fiches porque interese, pero cuando alguien decide venir por condiciones políticas, sociales o económicas, debemos respetar la ley

Es decir, las nacionalizaciones son una cuestión compleja, algo que afecta en profundidad al atletismo europeo, que ha cambiado la fisionomía de un deporte entero, pero también algo con lo que no se puede simplificar. Hay nacionalizados express por conveniencia, sí, del mismo modo que los hay por carrera, por tiempo o por necesidad. Suponen en muchos casos una lejanía para el aficionado, sí, pero también contribuyen a subir el nivel general del deporte del país y ayudan a los atletas nacidos en España para que en el futuro sean mejores.

"Lo que no podemos promulgar es que fiches porque interese, pero cuando alguien decide venir aquí por condiciones políticas, sociales o económicas, nosotros debemos respetar la ley. Hay ciertas normativas, mientras que las cumplan, a día de hoy, son las que hay y no se pueden cuestionar", resume finalmente Chapado sobre este tema. Los siete atletas nacionalizados que reinaron en China son un ejemplo más, el último, de un fenómeno que llegó para quedarse. Se podrán afinar más las normativas, cambiar las leyes para que la cuestión no se descontrole. Pero al final, la realidad va más allá de eso, por encima incluso del atletismo, y es que la inmigración es un hecho y los países europeos son hoy en día más diversos de lo que fueron antes. Y eso, como es lógico, también se visualiza en el deporte.

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