Miércoles, 5 de junio de 2013

CANSADA DE LESIONES PONE PUNTO FINAL PARA NO ODIAR SU PASIÓN DESDE NIÑA

Mayte Martínez, una retirada por amor al atletismo

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Atletismo

Mayte Martínez, una retirada por amor al atletismo
Mayte Martínez, celebrando su bronce en Osaka (2007).
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Es estrecha la línea que separa el amor del odio. Y en muchas ocasiones se traspasa sólo por el empeño de no saber cuándo se debe parar para evitar lo peor. No es el caso de Mayte Martínez. A sus 36 años, la atleta vallisoletana ha decidido poner punto final a su brillante carrera deportiva para no caer en la frustración. Era el momento de colgar las zapatillas y no ha dudado. Con voz serena y segura de su decisión, Mayte explica a El Confidencial los motivos de su adiós: “Había experimentado un cansancio psicológico que me estaba empezando a hacer odiar algo que siempre he querido. El atletismo ha sido mi vida desde los 11 años y por culpa de las lesiones ya no disfrutaba. Los últimos años han sido muy duros por culpa de las lesiones. Así que entendí que era el momento de para antes de odiarlo. No quería tener esa sensación y después de meditarlo mucho decidí cerrar esta etapa de mi vida”.

Bronce en 800 metros, su especialidad, en dos campeonatos del mundo -en Birmingham (Inglaterra) en 2003 y en Osaka (Japón) en 2007-, Mayte renuncia a la élite pero no al deporte, ni al atletismo, que seguirán siendo una constate en su vida de después. “Voy a seguir vinculada al deporte a través de nuestra escuela de atletismo, ayudando a la base a formarse. Y, por supuesto, seguiré corriendo. Pero para ser feliz. Se acabó el tiempo de pensar en el dolor cada día cuando me levantaba”. Amante también de la bicicleta y la natación –“ha sido clave en muchas de mis recuperaciones”-, las seis veces campeona de España tiene claro que “el deporte es salud, así que ahí seguiremos disfrutando. No me imagino sin correr”.

Como tampoco se imagina Mayte lejos del tartán: “Quiero seguir colaborado con mi deporte de manera activa”, sentencia poco antes de abordar un tema, el de la Federación, que en los últimos tiempos se ha tornado polémico. Con las elecciones a la Federación Española de Atletismo a la vista, la vallisoletana no se posiciona, pero sí se muestra agradecida con el actual presidente José María Odriozola: “Le agradezco todo lo que me ha dado estos años. Ha sido una parte importante”.  Dicho esto, no toma partida: “Creo que es bueno que existan varios candidatos. Yo quiero lo mejor para el atletismo y estoy dispuesta a colaborar con quien sea para ayudar a que salgamos de la actual situación”. El fracaso de Londres está latente en las palabras de Mayte, que confía en una regeneración profunda del atletismo: “No es fácil, pero creo que las cosas pueden cambiar. Para mí, lo primero sería hacer una renovación del equipo de la Federación. Creo que Odriozola es inteligente y lo hará, pero se necesitan referentes y nuevas motivaciones. Yo estoy dispuesta ayudar si es preciso”.

Además de los bronces logrados en sendos Mundiales, Mayte adorna su brillante palmarés con dos platas en los Campeonatos de Europa de Munich (Alemania), en 2002, y en Madrid (2005), a los que se añaden trece títulos nacionales y las plusmarcas nacionales en 800 y 1.000 metros en pista cubierta. Un curriculum que la convierte en una voz autorizada a la hora de valorar la situación del atletismo: “El problema llega por la falta de motivación, pero también por los problemas económicos que tienen que soportar ahora los atletas. Es difícil decantarse por consagrar tu vida al atletismo cuando no sabes si vas a poder vivir de él. Ahí llega un momento en el que dices: ¿entreno o trabajo? La crisis está haciendo mucho daño a los clubes y a los atletas por eso hay que trabajar para que los jóvenes encuentren una motivación en este deporte tan maravilloso”.

Quizá por todo ello, Mayte Martínez tiene bien claro cuál va a ser su vida después del deporte profesional. Y desdes luego apunta claramente por dónde va a ir: “Voy a estudiar un máster en gestión deportiva y a volcarme con la formación en mi escuela… También pondré al día mi inglés y mis conocimientos de la informática”, confiesa entre risas la de Santovenia de Pisuerga, que mira con ilusión al futuro inmediato que se dibuja para ella.

Antes de dar el paso hacia adelante, echa una mirada atrás. Una mirada nostálgica y satisfecha pese a que las lesiones se hayan empeñado en empañar su sonrisa en más de una ocasión. “Muchas veces me pregunta: dónde hubieses llegado sin las lesiones. Y la verdad, no lo sé. Sólo sé que me han hecho mejor porque me han ayudado a superarme día a día. Sin ellas igual nada hubiese ocurrido como pasó…”. Y es que ni la fascitis plantar que la tuvo lejos de las carreras varios meses en 2008 o los problemas de tiroides que ha sufrido impiden que Mayte recuerde con orgullo sus logros. En especial tres: “Estoy satisfecha por mi carrera, pero hay tres momentos que recuerdo con especial cariño por su significado: los primeros Juegos Olímpicos –Sidney 2000- porque fue hacer realidad un sueño, más después de los problemas de tiroides; la medalla de plata de Munich en 2002 y, claro está, el bronce en el Mundial de Osaka (2007). Aquella carrera no la olvidaré nunca... Por esto, no podía terminar odiando lo que siempre he amado”.
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