hat-trick para echar al bayern en la prórroga

La voracidad de Cristiano no tiene fin y el Real Madrid vuela hacia las semifinales

Los blancos merecieron cerrar la eliminatoria en el primer tiempo (y en la ida), pero el Bayern aprovechó dos errores para forzar una prórroga en la que Cristiano y Asensio sentenciaron

Foto: Cristiano le ha hecho cinco goles al Bayern. (Cordon Press)
Cristiano le ha hecho cinco goles al Bayern. (Cordon Press)

El Real Madrid estará en semifinales de la Champions. Nadie ha jugado, hasta ahora, siete semifinales de manera consecutiva. Lo hará el campeón, el que quiere ser también el primer equipo en revalidar esta competición desde que se llama así y la ganó el Marsella. Lo hará después de sufrir como no había sufrido desde hacía tiempo, desde que el Atlético estuviera a punto de quitarle la Décima. Le mandó el Bayern a una prórroga que no se creen ni ellos mismos que consiguieran forzar después de que Neuer se confirmara como el mejor jugador de todos los que han participado en esta ronda. Fue el mejor, aunque habrá quien discuta que quizá un tal Cristiano Ronaldo se merezca ese reconocimiento. Empezó los cuartos de final con dos goles en su haber, los acaba con siete después de hacerle cinco al equipo de Ancelotti.

Es inconmensurable la voracidad de este Madrid. Ha habido instantes en los 210 minutos de eliminatoria en los que ha estado contra las cuerdas, recibiendo golpes violentos y aguantando de pie, sin irse a la lona, como Mayweather, para después, casi siempre, ganar a los puntos. Porque el Madrid recibe, pero da y con saña. Superó al Bayern en el global no solo en el marcador, sino en el despliegue físico, en intención de ganar, en puntería, en todo. El Bayern tenía a Lewandowski, que daba miedo a la parroquia madridista con sus números y por el recuerdo de Dortmund, pero el Madrid tiene a Cristiano, un jugador que ya no regatea a nadie, no desborda, no rompe en velocidad, pero al que se le caen los goles como a un ladrón se le caen los billetes.

Isco, ante un Xabi Alonso que se despidió del Bernabéu. (EFE)
Isco, ante un Xabi Alonso que se despidió del Bernabéu. (EFE)

Jugó Isco, pero lució Robben

A Zidane se le dio la turra durante los tres días que han transcurrido desde el partido de Gijón con que pusiera a Isco. Era raro que eso pasara, más que nada por la experiencia durante esta campaña. Isco había jugado 77 minutos entre dos partidos en Champions, por tanto daba a entender con esta dinámica que no era el favorito para entrar en el once por el lesionado Bale. Al final, Zidane hizo caso a la opinión pública y sacó al malagueño. Tenía sentido: acumulaba cuatro centrocampistas en el medio por los tres del rival, lo que anunciaba superioridad blanca y mayor facilidad asociativa. Pero no pasó así. No al menos durante gran parte del encuentro. Los cuatro del medio no encontraron su lugar, dejaron las bandas descubiertas y por ahí entró el peligro del Bayern.

Guardiola se enamoró de los extremos en Alemania cuando conoció a Ribéry y Robben. Le recibieron cuando ya encaraban el final de sus carreras, el cual iba a estar plagado de lesiones, pero le encantaron. Ancelotti los ha recuperado para la causa y quiso hacer de ellos la red de seguridad a la que se agarraba el Bayern para pasar a semifinales. Isco se ubicó como mediapunta y, por tanto, Ribéry y Alaba tenían para ellos toda la banda, mientras que Kroos ayudaba a Marcelo con Robben y Lahm. Ahí apareció el peligro alemán. Dominaron los bávaros durante muchísimos minutos y se fueron, sin embargo, sin disparar a Keylor en los primeros 45 minutos.

El Madrid disponía de una explanada a la espalda de un Xabi Alonso muy emocionado y cohibido, como agarrotado. Pudo correr, como tantas veces ha hecho, el equipo blanco y pudo matar a la contra tantas veces como hubiera soñado, no lo hizo por falta de acierto, por malas decisiones, porque cuantas veces se encontraba con rivales en inferioridad, erraba. Fallaron Cristiano, Carvajal, Isco... no hubo un contragolpe acertado en ningún momento, ni siquiera cuando Vidal se ganó su segunda amarilla. Se la llevó en la falta que no era, porque tocó balón antes que a Asensio, pero se la buscó desde que vio la primera.

Asensio lució su nombre tras marcar un soberano golazo. (Cordon Press)
Asensio lució su nombre tras marcar un soberano golazo. (Cordon Press)

A Neuer al fin le cayó la goleada

Por entonces ya se encaminaban los dos a una prórroga que nadie se creería si ve las estadísticas del encuentro. Y menos si compara lo hecho por uno y por otro en los 180 minutos. Con una diferencia abismal, Manuel Neuer ha sido el mejor jugador de la eliminatoria, la cual su equipo habría perdido definitivamente en la ida de no ser por sus cinco intervenciones excelentes que mantuvieron con vida a los bávaros. En el Bernabéu, el Madrid creó ocasiones cada poco tiempo, no tenía mucho balón, pero probó que a Neuer solo le puede marcar Cristiano. Y lo ha hecho mucho, muchísimo.

Pudieron sentenciar los blancos y, por el contrario, regalaron dos goles. El primero, un penalti de Casemiro a Robben sin discusión posible. El holandés, por cierto, hizo lo que hacen los grandes: echarse al equipo a la espalda durante dos partidos enteros y lo hizo con 33 años. Lewandowski ejerció de Lewandowski y anotó, no como Vidal en la ida. Después, Sergio Ramos marcó, pero no era ni el último minuto ni la portería correcta. El tanto del capitán mató la euforia que había desatado el de Cristiano y animó al Bayern a marcar un tercero que echaría al Madrid de Europa. Vidal y Kassai, el árbitro se encargaron de que no fuera así.

El Bayern quería jugar en la prórroga, pero no tenía ni '9' (Ancelotti quitó al polaco para meter a Kimmich y tener algo más en el medio) ni tenía fondo físico (la media de 30 años de edad se notaba). Y el Madrid fue a degüello. Marcó Cristiano el empate en un fuera de juego de más de un metro poco antes del minidescanso de la prórroga y el segundo tiempo fue un vendaval. La jugada de Marcelo vino a coronar otros 210 minutos suyos estratosféricos, mientras que Asensio devoró a toda la defensa del Bayern para confirmar ese proyecto de mejor jugador del mundo que creó el Mallorca. Tuvo que ser al final, por 30 minutos de más, pero el Madrid le endosó al Bayern la goleada que Neuer se empecinó en impedir.

Ficha técnica

4 - Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos (Kovacic, m.114), Modric, Isco (Lucas Vázquez, m.71); Cristiano Ronaldo y Benzema (Asensio, m.64).

2 - Bayern Múnich: Neuer; Lahm, Boateng, Hummels, Alaba; Xabi Alonso (Muller, m.75), Vidal; Robben, Thiago, Ribery (Douglas Costa, m.70); y Lewandowski (Kimmich, m.87).

Goles: 0-1, M.53: Lewandowski, de penalti. 1-1, M.76: Cristiano Ronaldo. 1-2, M.77: Sergio Ramos, en propia meta. 2-2, M.105: Cristiano Ronaldo. 3-2, M.109: Cristiano Ronaldo. 4-2, M.112: Marco Asensio.

Árbitro: Viktor Kassai (Hungría). Expulsó por doble amonestación a Arturo Vidal a los 83 minutos. También amonestó a Casemiro (m.41), Xabi Alonso (m.70), Hummels (m.75) y Robben (m.101).

Incidencias: Partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu. Lleno (81.000 espectadores). Algo más de 3.000 seguidores del conjunto bávaro. 

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