20/10/2012
(20:00)
'Frankel' se despidió a lo grande, como lo ha hecho durante toda su vida de carreras. El mito inglés dijo adiós en Ascot, ganado su decimocuarta carrera, todas en las que ha participado por cierto, y aumentando la leyenda de que se retira el mejor caballo de la historia del turf. Con el triunfo de este sábado en el Champion Stakes cierra el círculo y supera anteriores leyendas como 'Danzing Brave', 'Secretariat' o 'Mill Reef'. Catorce carreras, catorce victorias; diez Grupos I, nueve de ellos consecutivos, algo nunca logrado por equino alguno; mayor valoración lograda por caballo alguno, con un timeform (valor) de 147, que tras su exhibición de ayer subirá algún kilo más; 3,5 millones dólares en ganancias y, sobre todo, la admiración popular del Reino Unido, aficionados o no a las carreras de caballos, con la Reina Isabel II a la cabeza.
¿Qué hará ahora un campeón como 'Frankel' si a los cuatro años su propietario, el príncipe Khalid Abdulla, ha decidido retirarlo? Pues decir adiós al entrenamiento diario, a la tensión de la competición, dejando paso a una idílica vida como semental. Le esperan 200 yeguas por año que al módico precio de 200.000 euros serán cubiertas por el campeón entrenado por Sir Henry Cecil. Y así durante los próximos tres lustros. En febrero iniciará su nueva vida, la de semental, el más cotizado de todo el mundo. Es más, si Abdulla hubiera decidido poner al caballo en el mercado, su precio estaría situado entre los 100 y 120 millones de euros. Como ven, por 'Frankel' se pagaría más que por cualquier jugador, sería el fichaje más caro de la historia.
La carrera fue como todas las suyas, es decir, dominio total y absoluto. Esa superioridad ha llevado a que sus últimas carreras se hayan visto reducidas en cuanto a participantes. Pocos se atrevían a meterse en los cajones a la vez que el último gran héroe inglés. Ayer fueron cinco sus rivales, quedando segunda la yegua 'Cirrus Des Aigles', a la que no bastaron los denodados esfuerzos de Peslier para poner en peligro el cetro de 'Frankel'. Llegó a la meta casi dos cuerpos después del que que ayer cerró una maravillosa historia, quizás la del mejor caballo que haya corrido en la historia. Su cotización de 1,1 libra (lo mínimo) por cada libra apostada, certifica lo que esperaban los 32.000 aficionados que reventaron el legendario Ascot.
Quien más añorará el galope del hijo de 'Galileo' será Tom Queally, un modesto jockey irlandés de 38 años, que no logró su primera victoria hasta los 26 años y que gracias a Henry Cecil pasará a la historia. En los años anteriores a su encuentro con el fenómeno (2010), sus números delataban a un jockey de media tabla, con unas 60 victorias de media, poco para ser considerado de los grandes en las Islas Británicas. En 2009 entró en la cuadra de Cecil, para doce meses más tarde cruzarse en el camino de 'Frankel', sumando ya 700 victorias, 16 Grupos I y una Breeders Cup Filly.
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