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Pochettino da órdenes desde la banda durante un partido del Espanyol (Efe)
José Félix Díaz
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10/01/2012
(06:00h)
Mauricio Pochettino (39 años) es de esos jugadores de fútbol que antes de colgar las botas ya tenían espíritu de entrenador. Sobre el terreno de juego mandaba, ordenaba y no paraba de hablar, de 'dar la brasa', en el buen sentido de la expresión, a los compañeros. Tenia don de mando y el primero que supo ver a ese futuro técnico fue Dani Sánchez Llibre, expresidente del Espanyol y la persona que confió en un inexperto Pochettino. El equipo blanquiazul deambulaba por un peligroso terreno muy cercano a la Segunda división y el dirigente no dudó en poner el futuro de la entidad en manos del que fuera central. Era una apuesta arriesgada pero logró salvar al equipo dos jornadas antes del final del campeonato, algo que parecía imposible cuando en enero de 2009 terminó la primera vuelta a cinco puntos de la salvación.
A su llegada al banquillo prometió trabajo. Y lo cumple. Pochettino aparece a diario por la Ciudad Deportiva del Espanyol a eso de las ocho de la mañana y un par de días a la semana no abandona las instalaciones hasta doce horas después. Por ganar tiempo, esos días come el menú del día en un bar situado justo enfrente de la entrada. Da a la comida el tiempo justo entre el entrenamiento, análisis de los rivales, reunión con Ramón Planes, secretario técnico blanquiazul, y presencia en los entrenamientos de los diferentes equipos de la excelente cantera del Espanyol. El argentino sí que cuenta con los jóvenes y dicen que incluso desde el club le han tenido que frenar a la hora de tirar de jugadores con apenas 16 años de edad. Cuestión de confianza.
Pochettino es de los entrenadores que piensan que su trabajo no termina en el terreno de juego. Nada más aterrizar en el banquillo del equipo en el que jugó durante ocho años en dos etapas diferentes, pidió una mesa, uno ordenador y un despacho al lado del de Planes. El objetivo, ir más allá del trabajo de campo y participar en las decisiones del club, entidad que entiende como muy pocos y por eso admite que temporada tras temporada tengan que salir los mejores y buscar, por contra, en la cantera o en cesiones de otros equipos. Sabe que su presupuesto para fichar es de poco más de cero euros. No le importa. En las dos últimas campañas ha vendido por 45 millones y comprado por 10. Lo acepta.
Jugador de Newell's, Espanyol, PSG, Girondins y Espanyol desde 1988 hasta 2006, nada más colgar las botas ya estaba preparando el curso de entrenador. Amante del diálogo y de preparar los partidos al detalle, se ha convertido en todo un especialista en dar valor a la cantera y, en especial, en recuperar a futbolistas perdidos para la causa. Lo hizo con Osvaldo, hoy en la Roma tras triunfar en el Espanyol; Sergio García, que pasó de ser campeón de Europa a vagar por Zaragoza y Betis o Romaric, hinchado y sin futuro en el Sevilla y que en el equipo catalán vuelve a ser importante.
Valorado en España, ignorado en Argentina
Su labor no está pasando inadvertida para nadie en el fútbol español, que curiosamente valora al que fuera central de una manera más positiva que en su Argentina natal, país para que el que fuera internacional albiceleste apenas existe como entrenador. Sus propios compañeros de profesión le eligieron como el mejor de la pasada campaña. Su fútbol pasa por el buen trato al balón, por la agresividad bien entendida y por no perder nunca la cara al partido, algo que demostró cambiando a Álvaro Vázquez por Romaric. La clave ante el Barcelona, algo que repitió a sus jugadores, fue la presión hecha, la misma que hizo sufrir a los azulgrana, la que llevó a rifar la pelota a jugadores como Abidal, Piqué o Puyol. "El empate ante el Barcelona, el mejor equipo del mundo, sirve para reforzar nuestro estilo, nuestra manera de jugar", comenta Pochettino.
"Se está demostrando que hay más equipos, que todos tienen su cuota de importancia. El dominio de Real Madrid y Barcelona es claro, pero los demás intentamos que no sea sencillo para ellos", afirma el técnico argentino. Respecto al duelo entre los dos grandes lo tiene claro: "Siempre he sido más del Real Madrid. Cada uno tiene su estilo. Mi rivalidad con el Barcelona también me hace sentirme más cerca del equipo blanco", sentencia el entrenador que ha hecho feliz al madridismo. Y es que Pochettino ha posibilitado que los de Mourinho no dependan de nadie para ganar la Liga. Lo dicen los números.
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1 COMENTARIOS
1 .- Me parece un gran entrenador, discreto, trabajador, coherente, serio, poco mediático. Muy a tener en cuenta.