Rafa Nadal está a un paso de volver a alcanzar la final de Wimbledon, título que ya consiguiera la pasada temporada. El tenista manacorense se enfrentará a
Andy Murray en su búsqueda por una plaza en la final, pero
de nuevo las dudas vuelven a arreciar al español. Si en Roland Garros llegaron por su bajo nivel en los primeros partidos, en All England Club lo han hecho
por culpa de los problemas físicos.
El número uno del mundo no pasa por uno de sus mejores momentos. Su cuerpo le ha vuelto a dar un aviso, pero Nadal no piensa frenar y quiere arriesgar cueste lo que cueste. En octavos de final, ante el argentino Juan Martín del Potro, el español sintió un fuerte dolor en su pie izquierdo. "Creí que me lo había roto", dijo Nadal al término del encuentro.
En cuartos de final, ante Mardy Fish, el español se vio obligado a jugar anestesiado para poder soportar el dolor de su pie. Tras acabar el partido frente al norteamericano, el español aclaró que se vio obligado a infiltrarse para poder disputar el choque, una situación que no dudará en hacer frente a Andy Murray para tratar de alcanzar la final del 'Grand Slam'.
En Roland Garros, las dudas sobrevolaron al tenista español por su bajo nivel en los primeros partidos. Los malos resultados en la primera parte del campeonato proyectaron algunas sombras sobre el español, pero con el pasos de los partidos consiguió sobreponerse hasta ganar en París. Ahora, en Wimbledon, las dudas vuelven a asomar por culpa de sus problemas físicos.
Con el pie 'tocado', pero muy alto de moral
"Mi pie no está bien, pero jugar unos cuartos en Wimbledon es una emergencia, así que decidimos dormir un poco esa zona del pie. Eso es lo que voy a hacer el resto del torneo. Cuando duermes el pie no sientes nada, porque la anestesia es para cinco horas. Ya había jugado así otras veces, en situaciones límite y en torneos que son muy importantes para mí y para mi carrera", indicó el español.
Este jueves, en su día de descanso, el español peloteó suavemente para evitar cargar la zona dañada. El español sabe que si quiere ganar el torneo debe sobreponerse a rodas las adversidades, lesión incluida. Nadal ha llegado al límite de sus fuerzas, y sabe que está obligado a sufrir para seguir con vida en Wimbledon, un torneo que quiere volver a ganar.
"¿Después de jugar aquí, estaré peor que hace dos días? Seguramente sí, pero, qué hago: ¿Me voy a la playa ahora, o me voy más tarde e intento llegar aquí lo más lejos posible?", decía Nadal. El español sabe que sólo quedan dos partidos para convertirse en campeón y no se piensa rendir. luchará hasta el límite por tratar de sumar un nuevo 'Grand Slam' a su palmarés.