Soler, ex jugador de waterpolo y participante habitual en maratones populares, ocupa desde hace cuatro años el puesto de director general de Deportes del Consejo Superior de Deportes (CSD), de hecho el 'número dos' de Lissavetzky.
Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por el INEF de Barcelona y Máster en Gestión Pública, Soler es Funcionario de carrera del Ayuntamiento barcelonés, donde dejó la gerencia de Educación, Cultura y Bienestar para unirse al equipo de Jaime Lissavetzky al comienzo de la segunda legislatura socialista, en abril de 2008.
Lissavetzky aseguró que su etapa en la secretaría de Estado para el Deporte "han sido siete años de plenitud personal y profesional" en los que el deporte ha llenado su vida y "ha trabajo en equipo, con ilusión, para intentar dejar el sistema mejor de lo que estaba". "
Ya era deporte-dependiente, pero ahora si cabe lo soy mucho más. Es una de las cosas más bonitas que hay en la sociedad, es un auténtico placer y un orgullo haber representado a España como secretario de Estado para el Deporte. Mi compromiso con el deporte sigue vivo", afirmó.
Lissavetzky afirmó que ha "intentado dejar el sistema mejor de lo que estaba" y aseguró que ahora "
España es el primer país en deporte colectivo y está dentro del G8 en el conjunto de los deportes, cosa que no era soñable, y en vanguardia en la lucha contra el dopaje, uno de los pocos con ley específica". También explicó que al inicio de su segundo mandato en 2008 guardó en un papel los 5 objetivos que anunció que se han realizado en estos cuatro años con "respeto, dialogo, colaboración, ilusión, humildad, ética, juego limpio y reformas legislativas".
Lissavetzky, el azote del dopaje
La extensión de la práctica deportiva, aumentar el peso del deporte en la sociedad, consolidar a España como potencia polideportiva, ganar presencia en organismos internacionales y consolidar el sistema con legislación contra "las 3 lacras del racismo, el fraude deportivo y el dopaje". "Recibí una carta del director general de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), David Howman, felicitándonos por nuestra normativa. Me cuesta mucho ponerme medallas, pero la percepción de España de lucha contra el dopaje es una auténtica realidad", señaló.
Preguntado sobre las manifestaciones del presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI) sobre la existencia de presiones políticas para la exculpación de Alberto Contador, Lissavetezky señaló que Pat McQuaid recientemente "hizo una valoración positiva de la lucha en España" y rechazó que "se hubieran tapado casos en la Operación Puerto". "Uno de los momentos más amargos fue cuando Maribel Moreno se inyectó EPO en Barajas y al llegar a Pekín la eligen para un control. ¿Tiene la culpa la Federación, el Gobierno, España?. A veces ocurren casos y son inoportunos como éste que fue el primero de Pekín", agregó
Tras destacar el informe para la reforma de la ley antidopaje, presentado en el último consejo de ministros, Lissavetzky concluyó con un agradecimiento a los que han trabajado con él estos siete años y también a los medios de comunicación. "He ido llevando a un ritmo muy frenético a un equipo que ha tenido 3 directores generales de deportes, 3 de Infraestructuras y 3 directores de gabinete y aunque los asesores que empezaron conmigo no siguen aquí todos son amigos. Y gracias a los medios, creo que he sido uno de los políticos mejor tratados", concluyó.