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Redacción.- 18/07/2011
Darren Clarke posa con el trofeo tras la victoria (Efe).
Nunca es tarde si la dicha es buena. El refranero español tiene un comentario para casi todas las situaciones y a Darren Clarke éste le viene perfecto para definir su triunfo en el Abierto Británico de Golf que se ha celebrado en Sandwich, una localidad al sureste de Inglaterra. A sus 42 años, sobre el brillante césped del Royal Saint George, al fin conquistó el primer 'major' de su carrera que supone el segundo título para Irlanda del Norte tras el triunfo de Rory McIlroy en el Abierto de EEUU.
Clarke alzó al cielo la jarra de plata con una tarjeta final de 278 golpes, cinco bajo par. Pero no fue un triunfo fácil para Darren que tuvo que lidiar primero con el fuerte viento, a continuación con el arranque meteórico de Phil Mickelson (seis abajo en los diez primeros hoyos) y finalmente con el ascenso de otro estadounidense, Dustin Johnson, que después se diluyó.
Para contrarrestar la efectividad de Mickelson, el norirlandés tuvo el acierto de embocar un 'eagle' en el hoyo siete cuando arreciaba el viento y el zurdo de San Diego le empataba. Johnson, su compañero de partido, asistió atónito al 'putt' trascendental. Sólo un último 'bogey' en el hoyo 18 le impidió igualar un registro interesante: desde Tiger Woods, en 2000, nadie había sumado en el Open cuatro tarjetas por debajo del par.
El sueño británico ya lo había acariciado en 2002 cuando quedó tercero en la misma cita y era considerado uno de los diez mejores jugadores del mundo. Este título se lo ganó a pulso en el año 2000 en el Mundial de 'match-play' al derrotar a Tiger Woods, el mismo que el sábado le aconsejaba para poder ganar la cita. Pero el éxito es un arma de doble filo que Darke no supo manejar y los excesos le ganaron la partida: el tabaco, el alcohol y los gastos desmesurados tomaron el control de su vida.
La vorágine descontrolada en la que vivía se acabó de golpe en 2006 cuando Heather, la mujer de Darren, murió víctima de un cáncer. En ese momento el golfista reaccionó y empezó a poner orden en su vida. Este cambio radical ha desembocado en su victoria en el Abierto Británico que le ha convertido en el ganador más veterano de la cita. El golf le debía una y Clarke la recogió para dedicársela a su mujer y al eterno Seve cuyo espíritu fluyó en todo momento por el Royal Saint George.
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