Tiger Woods, uno de los mejores golfistas de todos los tiempos,
no pasa por uno de sus mejores momentos deportivos. El norteamericano suma en su extenso palmarés un total de 14 'majors', sólo por debajo de
Jack Nicklaus, que logró 18 en su carrera. Ahora, sin embargo, vive sus horas más bajas, y el que fuera número uno del golf mundial sin discusión ahora
ocupa el puesto número 51 de la clasificación de la PGA.
La caída libre de Tiger es evidente. Sólo dos años después de ser el número uno indiscutible, el norteamericano ha salido por primera vez del Top-50 desde que coronara la cima del golf. Woods no ha conseguido recuperar la forma tras su polémica separación y su confesión sobre las numerosas relaciones extramatrimoniales que el golfista tuvo en los últimos años. Sin duda, el mito ha empezado a apagarse.
La carrera deportiva de Woods comenzó como un verdadero relámpago. Con tan sólo dos años de edad ya empezaba a dar sus primeros golpes, y muy pronto supo que se dedicaría profesionalmente al golf. Antes de cumplir 20 años, Tiger ya había conseguido deslumbrar a la opinión pública norteamericana después de ganar tres Abiertos de Estados Unidos amateur de manera consecutiva.
En 1996, cuando contaba con 21 años, Woods decidió hacerse profesional, y su trampolín a la fama fue inmediato: sólo tres meses después de dar este salto, el 'Tigre' ya sumaba en su haber dos títulos. Pero lo que nadie iba a esperar es que sólo unas semanas después consiguiera llevarse la victoria en el Masters de Augusta, convirtiéndose en el golfista más joven en ganar un 'major' con la mayor diferencia de golpes y el marcador más bajo.
A partir de este momento, la popularidad del jugador creció como la espuma. Sin duda, uno de los grandes talentos del mundo de golf que llegaba a la elite muy joven y que prometía convertirse en un mito. Su juego y su estilo empezaron a convertirle en una referencia dentro del circuito, hecho que se consolidó cuando en el año 2000 logró tres de los cuatro 'majors' de la temporada , repitiendo la gesta que lograra Ben Hogan en 1953.
Y sólo un año después conseguiría la victoria en el Masters de Augusta, convirtiéndose en el único jugador de toda la historia en ser el poseedor del título de los cuatro 'grandes' al mismo tiempo o, lo que es lo mismo, tener el Grand Slam -aunque algunos críticos no lo dan por válido al no haberse producido en la misma temporada-. Un hito, sin duda, solo al alcance de un privilegiado.
Los títulos fueron su religión
A partir de este momento, los títulos se convirtieron en una tradición para el jugador, siendo un habitual de los 'majors', sumando otros tres Masters de Augusta (2001, 2002 y 2005), un Abierto de los Estados Unidos (2002) y un Abierto Británico (2005). Sin embargo, en 2006 llegaría su primera crisis, coincidiendo con el fallecimiento de su padre, guía y asesor de Tiger.
Tras este trágico suceso, Woods se quedó sin pasar el corte de un 'major' por primera vez en su carrera, al no conseguir el pase al Abierto de Estados Unidos en 2006. Pero después de este traspiés, el 'Tigre' volvió a mostrar su mejor cara, logrando el título en el Abierto Británico y en el Campeonato de la PGA ese mismo año. Su nivel volvió a ser el de siempre, y en 2007 volvería a ganar el título PGA y un año más tarde el Abierto de Estados Unidos.
Sin embargo, en 2009 su historia iba a cambiar por completo. El 27 de noviembre los medios de comunicación se hacían eco de un supuesto grave accidente de tráfico del golfista e incluso se especulaba con que la vida del golfista pudiera correr peligro. Pero nada más lejos de la realidad, pues este accidente fue consecuencia de una disputa sentimental con su esposa tras enterarse de que Woods le había sido infiel.
Un antes y un después en su carrera
A partir de este momento, todo un ídolo para la sociedad norteamericana se empezó a derrumbar. Tras conocerse varias relaciones extramatrimoniales, el jugador perdió el apoyo de parte del gran público y su mito se vino abajo. Algunos días después anunciaba su retirada indefinida del golf, para tratar de poner su vida en orden y recuperar la tranquilidad tras el gran revuelo provocado.
Meses después, Woods volvió a la competición, pero aún no ha vuelto a recuperar su nivel. Muy lejos de los registros que le convirtieran en uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, el norteamericano ha descendido hasta el puesto 50 de la clasificación mundial. El 'Tigre' ha dejado de rugir por el momento; el golf puede estar de luto, pues una estrella ha empezado a apagarse.