DENTRO DEL PADDOCK > Javier Rubio
BIOGRAFIA
Javier Rubio, nacido en Madrid en 1962, es comentarista de deportes de motor en la cadena televisiva Eurosport desde 1994, y responsable de la sección de deportes de la revista Motor 16. Licenciado en Derecho, durante su trayectoria profesional ha trabajado en Antena 3 Radio, El Mundo, y numerosos medios de prensa escrita y radiofónica. Desde 1986 a 1994 cubrió en directo el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 y el Mundial de Rallies. También fue comentarista para Tele 5 Sport de los mundiales de Fórmula 1 de 2006 y 2007. Ha escrito el libro "Carlos Sainz: pasión por ganar".
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Javier Rubio
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25/10/2011
(06:00h)
El Ferrari de Schumacher entre dos modelos en 2005.
Gran Premio de América. La Fórmula 1, con el Manhattan Skyline como telón de fondo. Sin duda, este será el 'nirvana' personal de Bernie Ecclestone, un gran sueño que será finalmente realidad con el reciente anuncio del segundo gran premio en Estados Unidos, a celebrar en 2013.
El circuito urbano de Weehawken, en Nueva Jersey, al oeste de Nueva York, sería el escenario con el río Hudson como anfiteatro natural. Desde hace años Ecclestone perseguía a la Gran Manzana y un potente grupo de empresarios locales podrían ponerla en el plato, uniéndose al postre de la no tan luminosa Austin, en Texas, que debutará en el calendario el próximo año.
¿Sería el golpe de mano definitivo para arraigar la Fórmula 1 en Estados Unidos? Desde la afición más descontrolada, al glamour o la astracanada genuinamente americana, la presencia del Gran Circo ha vivido diferentes etapas –y ausencias- sin calar en la primera economía mundial. Porque su relación es una larga letanía de 'coitus interruptus'. No en vano es el país con más escenarios diferentes –diez hasta ahora- donde se ha celebrado un gran premio.
El paraíso de los "macarras"
A pesar de que las 500 Millas de Indianápolis formaron parte del Campeonato del Mundo de 1950 a 1960, la Fórmula 1 y el automovilismo americano eran mundos paralelos que no se mezclaban entre sí. Fue en 1959 cuando llegó el primer Gran Premio de Estados Unidos propiamente dicho, en Sebring, Florida. No cuajó, como tampoco al año siguiente la cita de Riverside, en California. Watkins Glen, en el estado de Nueva York, tomó el testigo de más larga duración, desde 1961 hasta 1980
Como una de las últimas carreras del calendario, era popular por los altos premios en metálico para estimular su participación. Pero acabó en las antípodas de la visión que Ecclestone deseaba para la Fórmula 1. Pobres infraestructuras, ambiente de proletariado americano y cita famosa por la tradicional quema de coches y el agotamiento del alcohol en cien kilómetros a la redonda. Circuito inseguro incluso para los precarios cánones de seguridad de la época, el déficit económico y la potencia de los motores turbo remataron aquella pista.
Un Mónaco a la americana
Paralelamente, Chris Pook, un mago de los negocios, organizaba desde 1976 la cita de Long Beach, California. La cercanía de Hollywood y su carácter urbano dotaron a la carrera con cierto caché, y llegó a ser conocida como el 'Mónaco americano'. Pero la inseguridad del trazado y las crecientes exigencias económicas de Bernie Ecclestone convencieron a Pook para volcarse en los campeonatos locales a partir de 1983.
La Fórmula 1 buscaba un refugio estable en una diáspora sin rumbo por Estados Unidos. Tras Watkins Glen, fue el turno de Las Vegas, cuya carrera se celebró en el aparcamiento del Cesar´s Palace Hotel, patrocinador que incluso dio nombre al gran premio, el más kitsch de la historia, una pachanga en la que los pilotos debían ponerse coronas de laurel de hojalata en la cabeza para recibir unos trofeos inconfundiblemente horteras. Que sus dos únicas ediciones resolvieran los títulos de 1981 y 1982 fue una cruel ironía.
La Fórmula 1, en el desierto
Como la Fórmula 1 no lograba el calor popular, iba en busca del físico. Tras el bochorno del desierto de Nevada llegó la abrasadora Dallas, carrera apoyada por los magnates del petróleo local. El asfalto se deshacía literalmente bajo los monoplazas pero, al menos, la presencia del famoso y 'malvado' Larry Hagman en la salida y de Linda Gray en el podio (ambos protagonistas de la serie con el nombre de la ciudad) fue un honor inolvidable para todos los pilotos menos Nigel Mansell, quien caía colapsado mientras empujaba su Lotus para cruzar la línea de meta. Dallas duró un año.
En 1982, Detroit se sumó al calendario. Epicentro de la industria automovilística local, sus magnates buscaban apoyar el relanzamiento de una ciudad en horas bajas. Hasta 1988 ofreció un trazado anodino, lleno de baches y tapas de alcantarillas. A pesar de los esfuerzos de los organizadores, languideció paulatinamente como otras carreras americanas y nadie lamentó su sustitución por el Cart, campeonato de monoplazas americano.
El GP en Phoenix, derrotado por una carrera local de avestruces
Seguían los tumbos y llegaría después Phoenix, otro tórrido circuito en pleno desierto, cuyo mayor atractivo era la cercanía del Gran Cañón del Colorado. De su historia solo se recuerda la ausencia de público y el duelo entre Alesi y Senna en 1990. Aunque sus organizadores firmaron un acuerdo de larga duración, se rindieron ante los dieciocho mil espectadores de la segunda edición, derrotados por el aforo de una carrera local de avestruces que se celebró en las mismas fechas.
Ni siquiera Indianápolis atrapó
Como era de esperar, la Fórmula 1 desapareció de Estados Unidos hasta 2000, a pesar de los esfuerzos de Ecclestone. No había forma de meter la cabeza. Al final, el británico intentó un golpe maestro aliándose con el cacique automovilístico local, Tony George, 'dueño' de las 500 Millas. Se esperaba que la disciplina enganchase en un entorno de fuerte afición a la competición. Ni con esas.
La primera cita de 2000 congregó casi 225.000 espectadores. Pero la cifra fue decayendo año tras año, y recibió el golpe de gracia con la polémica de Michelin en 2006, cuando solo tomaron parte seis monoplazas. La cita americana solo aguantó una edición más y, sin patrocinadores, Tony George no pudo hacer frente a los elevados fees que exigía Ecclestone. De nuevo, y hasta 2012, la Fórmula 1 quedó desplazada de los Estados Unidos.
Sin tradicionalmente grandes pilotos americanos y con la sensación de una presencia forzada más por imperativos económicos que por el seguimiento local, la Fórmula 1 se percibe como una disciplina elitista y lejana, en contraste con la filosofía imperante en el deporte americano donde el aficionado es el cliente. Si Indianápolis no logró atraparla y Nueva York y su entorno tampoco funcionan, entonces querido Bernie, apaga y vámonos, porque los USA y la Fórmula 1 nunca consumarán su relación.
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OPINIONES DE LOS LECTORES,
8 COMENTARIOS
8 .- #6 Habia un problema de seguridad, pues las carcasas Michelin no aguantaban el paso por la curva peraltada, produciéndose varios accidentes en entrenamientos.
El problema se hubiera solucionado si los equipos Bridgestone, con Ferrari a la cabeza, hubieran aceptado instalar una chicane en la curva, para reducir la velocidad.
7 .- #5 Y sí, fue una verguenza. A mi me pareció patético.
6 .- #5 Con permiso: si la marca a la que le pagas no te hace unos neumáticos adecuados pues te retiras, pides excusas y dejas correr a los que sí pueden. No veo más problema.
Saludos cordiales.
5 .- De todos modos, lo de Indianápolis 2006 fue una vergüenza, sólo seis coches, dos de ellos Ferrari. Los que llevaban unas gomas determinadas, porque los de la otra marca, se deshacían literalmente.
Es interesante recordar, ese detalle que muchos olvidaron: Entonces, los Ferrari usaban una marca distinta al de sus competidores, y esa marca trabajaba por y para ferrari, en ese momento. Cosa que no ocurre ahora. Dicho sea de paso.
Saludos
4 .- También explica porqué para el consumidor europeo los coches USA han sido en general unos trastos poco sofisticados, aunque lujosos y derrochones y el poco exito que han cosechado. Y el porqué en USA cuando quieren algo sofisticado se van a BMW, Mercedes o quizá un Japones como Lexus.
Francamente cuando veo un coche tipicamente USA veo un coche europeo de hace 10-15 años excepto que suele ser mas solido y con los algunos añadidos de seguridad actuales [airbag, GPS..]
Por cierto:
¿cuantos coches [%]de los que se venden en USA cuentan con ESP y ABS de serie?
¿cuanto gastan?
visto el panorama de que la sofisticación tienen que importarla no me extraña que no cuaje la F1
un saludo