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'La mano invisible': la precariedad como espectáculo

El primer largo de David Macián adapta la novela de Isaac Rosa 'La mano invisible' para convertirla en un 'Dogville' de la explotación en el mundo del trabajo

Foto: Un fotograma de 'La mano invisible'.
Un fotograma de 'La mano invisible'.

En economía, el concepto de la mano invisible alude a la supuesta capacidad autorreguladora del libre mercado. Según Adam Smith, una sociedad liberal genera una serie de mecanismos, de la competencia a la empatía, que garantizan la distribución equitativa de la riqueza y el bienestar social. 'La mano invisible' también es el título del primer largometraje de David Macián a partir de la novela homónima de Isaac Rosa, donde se plasma justo el escenario contrario: el progresivo enrarecimiento de un contexto de trabajo a partir de una serie de mecanismos igualmente invisibles de deshumanización y precarización.

A la manera de un 'Dogville' sobre el mundo laboral, Macián organiza en un escenario de una nave industrial a sus diferentes protagonistas. Trabajadores en su mayoría manuales: un mecánico, un albañil, una costurera, una operadora telefónica, un carnicero industrial, una limpiadora, una empleada de una cadena de montaje... Cada uno dispone de los elementos básicos para llevar a cabo su oficio sin moverse de allí. Pero, al contrario de lo que sucedía en la película de Lars Von Trier, aquí este escenario despojado y cuasi único donde tiene lugar la acción cuenta con un público al que sin embargo apenas vemos.

A la manera de un 'Dogville' sobre el mundo laboral, Macián organiza en un escenario de una nave industrial a sus diferentes protagonistas

Los protagonistas, por tanto, llevan a cabo su labor como parte de un espectáculo. Han sido reclutados a través de las típicas entrevistas de trabajo tras pasar todos ellos una temporada en el paro. Y asumen un oficio que conocen pero ejercido de cara a una audiencia. Acuden a este trabajo como a otro cualquiera. Lo que a primera vista parecía una rutina cómoda va emponzoñándose a medida que pasan los días. Las condiciones del empleo cambian. Las tensiones entre los compañeros crecen. El malestar se va apoderando del ambiente.

Fotograma de 'La mano invisible'.
Fotograma de 'La mano invisible'.

'La mano invisible' se desarrolla a partir de personajes arquetípicos. Más allá de su oficio, cada uno representa una relación concreta con el mundo laboral que resulta fácil de identificar: el que se quedó sin trabajo tras una huelga y ahora no se queja nunca, el que no se ve capaz de aguantar según qué condiciones, la que lo soporta todo con una sonrisa estoica porque es a lo que está acostumbrada, el que perpetúa formas de explotación con quien tiene un empleo peor, la que probó suerte en el extranjero pero ha regresado a su país, el que no acaba de explicar qué hace exactamente allí, la que decide rebelarse pese a todo...

La película se centra en mostrar el proceso a través del cual son víctimas de una progresiva deshumanización

La película no se centra tanto en desarrollar a los personajes como en mostrar el proceso a través del cual son víctimas de una progresiva deshumanización: una mayor demanda del ritmo de producción, un trato diferenciado entre los diferentes trabajadores que crea suspicacias entre ellos, el sentimiento de desprotección, la erosión de la autoestima, el empeoramiento de las condiciones de trabajo, el miedo a volverse a quedar en el paro... Sin un objetivo productivo concreto que justifique su labor y sometidos a una progresiva alienación, los protagonistas acaban desarrollando un vínculo viciado con su empleo. Dejan de definirse por un oficio que les otorgaba una identidad y quedan reducidos a una mera situación de precariedad.

Un momento de 'La mano invisible'.
Un momento de 'La mano invisible'.

David Macián ha desarrollado su película en régimen de cooperativa con el equipo técnico y artístico, que también colaboró en el proceso de creación. En un panorama, el de la industria del cine, en que la militancia temática no siempre va acompañada del mismo compromiso en lo que a las formas de producción se refiere (con excepciones remarcables como el de la productora Metromunster, responsable de títulos como 'Ciutat morta', que concibe políticamente su cine desde la producción a las formas de exhibición), 'La mano invisible' se muestra coherente en su formato de 'cinema povero', de película conscientemente austera en su planteamiento, y al mismo tiempo intensa y contundente en su desarrollo. Con los recursos justos, Macián transmite un ambiente de angustia concentrada como en una olla a presión a punto de estallar.

Cartel de 'La mano invisible'
Cartel de 'La mano invisible'

La particularidad del filme no se encuentra solo en el tipo de representación de índole teatral ni en este poner al desnudo, a través de la descontextualización, las dinámicas deshumanizadoras de la economía contemporánea. Su principal singularidad consiste en hacer presente a través del fuera de campo la figura del espectador que contempla todo este panorama.

A lo largo del metraje, la audiencia que acude cada día a ver este espectáculo se hace notar a través del sonido o de sus contadas interacciones en los espacios no escénicos como el bar o los baños. Estos espectadores que observan sin (apenas) intervenir subrayan lo absurdo y desesperado de una situación que se produce ante el conocimiento del entorno.

La dimensión metaficcional de 'La mano invisible' pone en evidencia un último fuera de campo. El de los propios espectadores que contemplamos la película, testimonios pasivos últimos de este escenario de explotación laboral. ¿Al final reaccionaremos?

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