ESTRENOS DE CINE

'9 meses': un embarazo adolescente lejos del dogmatismo moral

La ópera prima de Guillaume Senez se aproxima con tacto, sensibilidad y sentido común a un asunto todavía demasiado tabú en el cine, el embarazo adolescente

Foto: Kacey Mottet Klein y Galatéa Bellugi protagonizan '9 meses'.
Kacey Mottet Klein y Galatéa Bellugi protagonizan '9 meses'.

Aunque calificar 'Dirty Dancing' de película feminista suene a todas luces exagerado, Hadley Frieman, autora de 'The Time of My Life', un ensayo reivindicativo del cine de los ochenta que ha editado Blackie Books, apunta a un asunto nada baladí. La película protagonizada por Jennifer Grey y Patrick Swayze incorporaba una subtrama en torno a un embarazo no deseado y el consiguiente aborto, algo hoy en día casi impensable en un filme estadounidense de tanta repercusión popular.

En su reciente visita a España, la cineasta Lizzie Borden también ponía de manifiesto la dificultad para sacar adelante un proyecto que tenía a una abortista histórica como personaje principal en un país en que los 'lobbies' provida ejercen una enorme presión sobre productoras y canales de exhibición. Mientras la MTV da cancha a los 'realities' sobre madres adolescentes, el debate en torno a un embarazo no deseado, sobre todo en el caso de menores, y las diferentes opciones al respecto, apenas encuentra lugar en el cine norteamericano, con honrosas excepciones como la muy reivindicable 'Grandma' (2015), la comedia de Paul Weitz con Lily Tomlin.

En nuestro continente, la tradición de un cine social atento a las problemáticas más cotidianas propicia un escenario diferente. En este contexto se enmarca '9 meses', el primer largometraje del belga Guillaume Senez. La película se sitúa en la tradición de un cine realista típicamente europeo, aquel que presenta escenarios perfectamente reconocibles en nuestro día a día, y bajo el marco de influencia más concreto de los hermanos Dardenne. Desde su arranque, el filme deja clara su perspectiva, con una cámara que encuadra a una pareja de adolescentes besándose para seguidamente hablar, con la timidez y la naturalidad propias de su edad, sobre sexo oral. Maxime y Mélanie salen juntos y se aman como se ama a los 15 años, con ternura y torpeza.

Kacey Mottet Klein y Galatéa Bellugi, en una imagen de la película.
Kacey Mottet Klein y Galatéa Bellugi, en una imagen de la película.

Hasta que un día ella descubre que está embarazada y la noticia desestabiliza su vínculo. Maxime juega el fútbol y un ojeador se interesa por él. Su padre y también entrenador le insiste para que centre la atención en su carrera deportiva. Mientras, Mélanie se siente abandonada. Todavía no le han contando a ningún adulto su estado. Hasta que el chico reacciona y asume su responsabilidad. Su primera decisión es quedarse con el bebé y eso les llena de una alegría cuasi naíf. Senez no quiebra ese punto de vista de juvenil romanticismo, cuando ningún aspecto práctico empaña la proyección de una felicidad futura. Pero a Mélanie le empiezan a asaltar las dudas. Y aquí ya entran en juego los adultos, primero el asistente social que les aconseja al respecto, y después los padres.

La película convoca con sentido común y sensibilidad posiciones varias en torno a este embarazo no planeado

La película convoca con sentido común y sensibilidad posiciones varias en torno a este embarazo no planeado. La más inesperada es la de Maxime, el joven deportista que quiere ser padre. Su decisión no responde a un dictado moral sino a una voluntad íntima, lo que facilita entenderle. Su posicionamiento resulta inédito porque, en lo que a embarazos adolescentes se refiere, la figura del progenitor masculino es la que menos implicación suele mostrar. Senez se muestra respetuoso con su postura de la misma forma que hace con la de Mélanie. Pero a partir de un momento, le interesa mucho más el conflicto de Maxime, sobre todo cuando el chico se traslada para seguir su entrenamiento como futbolista. Eso supone cierto distanciamiento de los problemas de la muchacha, que al fin y al cabo es quien se ha quedado preñada.

Fotograma de '9 meses'.
Fotograma de '9 meses'.

Aunque el personaje con quien el director se muestra más injusto es sin duda el de la madre de Mélanie, que parió a su hija también joven y soltera. Es ella quien se opone de forma más tajante a que los chicos tengan al bebé, desde una postura perfectamente comprensible que parece molestar a Senez, que trata con más cariño a los muy comprensivos y dialogantes padres del muchacho.

Cartel de '9 meses'.
Cartel de '9 meses'.

'9 meses' se beneficia de las espléndidas interpretaciones de sus dos jóvenes actores. Kacey Motter-Klein se está confirmando como uno de los jóvenes talentos del cine fracófono: hace pocos meses, lo veíamos también en 'Cuando tienes 17 años', de André Téchiné. Mientras que Galatéa Bellugi apenas ha dado comienzo a su carrera profesional. Ambos otorgan fuerza, emoción y credibilidad a sus papeles.

Aunque en el filme acabe imperando cierto pragmatismo adulto, el encanto de '9 meses' reside en cómo aborda el embarazo no deseado a través del punto de vista de los dos personajes jóvenes, que se relacionan con su situación sin tener en cuenta ningún tipo de postura moral o política al respecto. Guillaume Senez encuentra así con su película el difícil equilibrio entre el rechazo a cualquier tipo de panfletismo, el respeto al punto de vista de los menores y la asunción realista de cierta lógica de los acontecimientos.

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