ESTRENOS DE CINE

'La doncella': historias de pasión lésbica en el lejano Oriente

Park Chan-wook nos entrega un exquisito drama de época disfrazado de película de estafas e infiltrado de erotismo lésbico

Foto: Fotograma de 'La doncella'.
Fotograma de 'La doncella'.

La acción principal de 'La doncella' tiene lugar en un insólito complejo arquitectónico. La residencia de los protagonistas, la joven Lady Hideko (Kim Min-hee) y su tío Kouzuki (Cho Jin-woong), unos acaudalados japoneses que se instalan en la Corea ocupada de principios del siglo XX, la conforman un edificio de estilo victoriano adosado a una estructura típicamente nipona. La casa de influencia inglesa proporciona el necesario ambiente de tonos góticos. Su cámara principal es una vasta biblioteca donde el tío Kouzuki atesora una colección de libros eróticos y convierte también en teatro para lecturas libertinas. Todavía más oculto queda el sótano que guarda oscuros secretos.

'La doncella': historias de pasión lésbica en el lejano Oriente

A este lugar acude una nueva doncella, Sook-hee (Kim Tae-ri), que parece escapada de una versión oriental de un cuento de Charles Dickens. Se ha criado en un barrio miserable, en una suerte de escuela de pequeños estafadores, un lugar de acogida de huérfanos donde les enseñan desde niños las artes del hurto y el engaño. La misión de Sook-hee consiste en facilitar que su joven empleadora se enamore de uno de los miembros de la banda, quien convenientemente se hace pasar por un aristócrata, el conde Fujiwara (Ha Jung-woo). Una vez casados, la idea es encerrar a la frágil Lady Hideko en un manicomio y quedarse con la herencia que también codicia el tío.

La convivencia de dos tradiciones culturales en 'La doncella' se explica en primer término porque el coreano Park Chan-wook adapta en su nuevo largometraje 'Falsa identidad', una novela de la galesa Sarah Waters. Si la hibridación entre diferentes imaginarios culturales proviene del trasplante geográfico que realiza el director de 'Sympathy for Mr. Vengeance' al trasladar la historia de Reino Unido a Corea, la mezcla entre géneros literarios diversos, desde las ficciones de estafadores estafados hasta la literatura gótica pasando por la bibliofilia erotómana, ya estaba presente en la obra original de Waters, una de esas novedades literarias que recrean relatos de época desde supuestos posmodernos como la metaficción, la confusión de identidades, el cóctel genérico y una de esas estructuras narrativas con tanta alergia a la linealidad como excesiva propensión a los giros y a los cambios de punto de vista. En este entramado, cristaliza una de esas pulsiones latentes en buena parte de la ficción gótica en femenino: la historia de pasión entre dos protagonistas femeninas encerradas en un ambiente propicio para la intimidad.

Fotograma de 'La doncella'.
Fotograma de 'La doncella'.

Park Chan-wook adapta en su nuevo largometraje 'Falsa identidad', una novela de la galesa Sarah Waters

Un cierto erotismo empapa la película como la tinta las páginas de las novelas que adora el tío Kouzuki. Las fantasías masculinas de sexo y dominación permanecen siempre en el estadio de la sugerencia. Son relatos de ficción que leen o escuchan hombres pasivos, pero que ostentan el poder. El contacto físico solo lo practican las protagonistas femeninas.

Lady Hideko y Sook-hee deciden escapar así de sus respectivos destinos. Su primera ruptura es con una tradición literaria y con la propia trama que las obliga a actuar como rivales. Ambas son mujeres enfrentadas por cuestiones de clase: la coreana pobre debe servir a la japonesa rica. Y además un hombre utiliza a una para quedarse con el dinero de la otra. O viceversa. La segunda rebelión la llevan a cabo contra una paradigma erótico donde solo pueden ejercer de oficiantes pasivas, de agentes del placer para 'voyeurs' masculinos. Hideko y Sook-hee se sustraen de todos estos condicionantes al enamorarse la una de la otra y desarrollar su propia historia de pasión de espaldas a los hombres que pretenden controlarlas. ¿O eso aparentan?

Fotograma de 'La doncella'.
Fotograma de 'La doncella'.

La tradición gótica siempre da para decorados apabullantes, detalles bellísimos y ambientaciones preciosistas

Park Chan-wook rueda este drama de época disfrazado de película de estafas e infiltrado de erotismo lésbico con una exquisita suntuosidad. El coreano evita que la película caiga en el excesivo academicismo de cierto cine de inspiración victoriana. Sin embargo, 'La doncella' también resulta un filme que araña mucho menos de lo que aparenta... y de lo que esperábamos del responsable de títulos tan intensos, asfixiantes y salvajes como 'Oldboy'. En lo que a erotismo se refiere, la película se encuentra más cerca del 'softcore' para públicos refinados, en la línea de las sesiones de lectura que organiza el tío de la protagonista, que de un filme de parafilias clandestinas y pasiones liberadoras.

Cartel de 'La doncella'.
Cartel de 'La doncella'.

En su exploración de los diferentes géneros implicados, Park también se queda en los aspectos más vistosos y funcionales de cada uno de ellos. La tradición gótica siempre da para decorados apabullantes, detalles bellísimos y ambientaciones preciosistas; el cine de estafas permite esos giros narrativos 'a priori' sorprendentes para el espectador y para revertir las dinámicas de control (el espía espiado, el engañador engañado, la seductora seducida...); y la bibliofilia erotómana empapa el metraje de cierta morbidez con excusa intelectual. La trama de complicidad, pasión y liberación femenina tiene su encanto. Pero por momentos también cae en lo que pretende rehuir: representar escenas de sexo lésbico para el placer de la mirada masculina más que en rebelión contra esta.  

Cine

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios