ESTRENOS DE CINE

'Cazafantasmas', un 'remake' innecesario con muy poca gracia

El 'remake' del clásico de los ochenta, dirigido por Paul Feig, ha despertado numerosas críticas al apostar por un grupo de cazafantasmas enteramente femenino

Foto: Fotograma de 'Cazafantasmas'.
Fotograma de 'Cazafantasmas'.

A estas alturas, quien más quien menos está al corriente del tremendo cabreo -y de las protestas, insultos y llamadas al boicot derivadas- que millones de fans de 'Los cazafantasmas' (1984) se agarraron al anunciarse no solo que la película iba a ser objeto de un 'reboot' sino que, además, los héroes de dicho 'reboot' serían heroínas. Al parecer, muchos de esos 'trolls' son el tipo de tarado para quien tener vagina es incompatible con usar mochilas de protones, y a consecuencia de ello la campaña publicitaria de 'Cazafantasmas' ha usado esa misoginia para orquestar un contraataque y promover el filme, ondeando la bandera feminista. En los últimos meses, el director Paul Feig se ha hartado de hablar sobre cómo está capeando el temporal que lo rodea, como si no fuéramos todos conscientes de lo bien que la controversia suele venirle a la taquilla de una película.  

'Cazafantasmas', un 'remake' innecesario con muy poca gracia

Es posible que el nivel de adoración generado por el clásico de Ivan Reitman sea excesivo, pero, en todo caso, de lo que Feig pretendía no ser consciente es de que los protagonistas de la nueva película podrían haber sido hombres, o toros de lidia, y la reacción de buena parte de esos muchachos habría sido igual de virulenta. Lo que les molestó es el mero hecho de que se profanara la película que veneran. Y visto lo visto ahora, tenían motivos para ponerse en guardia.

Por un lado está el material cómico, y por otro el asunto argumental y los efectos especiales. Pero no funciona ni en un aspecto ni en el otro

Feig trata su versión como dos entidades separadas. Por un lado está el material cómico, y por otro el asunto argumental y los efectos especiales. 'Cazafantasmas' no funciona ni en un aspecto ni en el otro. Sirva como primera prueba irrefutable el uso que hace de Bill Murray. Murray, recordemos, es un genio que tan solo necesita arquear una ceja para hacer que nos partamos la caja, y a pesar de ello aquí resulta tan gracioso como un duelo de chistes entre Pepe Viyuela y Marianico el Corto.

Unos personajes sin credibilidad

Por lo que respecta al tratamiento de la historia, naufraga en buena medida porque la película carece de credibilidad. Los personajes de la película original eran seres humanos reales, con apartamentos y profesiones reales. Los de esta no son gente de carne y hueso enfrentada a fantasmas sino, obviamente, intérpretes de comedia incapaces de dejar de guiñarnos el ojo y recordarnos qué tonto que es todo lo que hacen.

Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Kate McKinnon y Leslie Jones actúan como si estuvieran en una 'sitcom', esperando a que suenen las risas enlatadas

Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Kate McKinnon y Leslie Jones actúan como si estuvieran en una 'sitcom', esperando a que suenen las risas enlatadas. En particular, McKinnon ofrece una de las interpretaciones más irritantes que se recuerdan, un asfixiante catálogo de muecas desesperadas por llamar la atención. Y solo ligeramente menos molesto en la piel del recepcionista guapo y estúpido resulta Chris Hemsworth, que esencialmente repite un único chiste cada vez que aparece en escena y que, aun así, logra apropiarse de algunos de los momentos más memorables del filme. Se mire como se mire, resulta problemático que un personaje masculino del todo innecesario sea lo más destacable de una película que ondea la bandera feminista.

Colección de citas

En un intento de apaciguar los ánimos, Feig se ha esforzado por demostrar su amor a la película original llenando la nueva versión de citas. Apenas hay escenas en ella que no hagan referencia de alguna manera al clásico: se incluyen localizaciones ya usadas en 1984, se repiten literalmente frases de diálogo, hay cameos extrañísimos -porque se notan metidos con calzador y porque no tienen ni puñetera gracia- de miembros del reparto original, como Bill Murray y Dan Aykroyd. Y resulta excesivo. Puede que hasta sea apropiado que una película de fantasmas se vea tan acechada por el pasado, pero aun así a Feig se le ha ido la mano en su intento de complacer a la 'fanbase', más que nada porque ese torrente de guiños ha anulado la posibilidad de una relectura dotada de frescura y personalidad propia.

Cartel de 'Cazafantasmas'
Cartel de 'Cazafantasmas'

El mejor tributo que Feig y sus muchachas podrían haber rendido a 'Los cazafantasmas' (1984) habría sido hacer una película que no necesitara ir a remolque, que se sostuviera por sí misma. Y 'Cazafantasmas' no lo logra. Puede, decíamos, que el clásico de Reitman no fuera tan memorable como la nostalgia insiste en hacernos creer -ese, de todos modos, es tema a discutir en otro momento-, pero lo que no se le puede discutir es la capacidad para hacerse un sitio en los anales de la cultura pop. ¿Será recordada la nueva película dentro de un par de décadas? ¿Lo será dentro de un par de meses?

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