reseña de un documental controvertido

Antonio Vega: mitos y certezas cinco años después

El cantante de Nacha Pop murió hace ahora media década. Un filme repasa el mito del artista y su descenso a los infiernos

Foto: Fotograma del filme sobre Antonio Vega.
Fotograma del filme sobre Antonio Vega.
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Hace un lustro que nos dejó Antonio Vega, corazón de Nacha Pop y dueño de una extensa carrera en solitario, que se encuentra entre las más celebradas de la historia del pop-rock español (sino la que más).

El documental de Paloma Concejero Tu voz entre otras mil, que llegará el viernes a los cines tras su preestreno ayer en Documenta Madrid, es la guinda de un aniversario que invita al balance sobre su figura. Repasamos los puntos más conflictivos en cinco preguntas:

¿Estamos ante un documental sensacionalista?

La familia, que participa generosamente en el metraje, sostiene que "nos sentimos manipulados. La cinta es el retrato de un drogodependiente que tocaba la guitarra y componía, no la de un gran músico que tenía sus adicciones". La directora, Paloma Concejero, contesta con una obviedad: "No podemos dejar de contar el mundo de la droga de Antonio Vega".

El tratamiento del problema de las drogas es bastante sobrio, incluso con toques de humor empáticoEn realidad, quitando dos minutos de escenas de chabolas y alguna metáfora tópica que relaciona heroína y viajes espaciales, el tratamiento del problema es bastante sobrio, incluso con toques de humor empático (hay un chiste mítico sobre el barrio de Pitis que es mejor no destripar). Tampoco faltan colaboradores hablando claro: "Cuando Antonio empezó a fumar base llegó al extremo de romper puertas y paredes".

En su etapa final llegó a estar secuestrado en su propio apartamento de la calle Ferrocarril por macarras que reclamaban una deuda. Tampoco era ningún secreto: más de una vez se quedó dormido en mitad de una entrevista mientras echaba sobres extra de azúcar en el café para espabilarse. El propio Antonio solía presumir de sus correrías ante los periodistas musicales: "Un día duermo en un hotel de cinco estrellas y al siguiente estoy pillando en un poblado con Manolo de la UVI", te soltaba con un punto presumido.

¿Qué se echa en falta en el metraje?

El filme se centra en voces del círculo íntimo de Vega. No hay testimonios de detractores, ni de críticos que le valoren con matices, ni de músicos en sus antípodas estéticas. Eso empobrece el retrato. En favor de la directora,  parece que hay una buena excusa: contar la historia de Vega desde dentro ya era suficientemente extenso (el documental dura dos horas y se anuncia que la versión DVD pasará de las tres).

Quizá la historia hubiera ganado incluyendo la voz de alguno de esos seguidores que le aguantaban absolutamente todo a su ídolo. Una de las mejores escenas es un concierto tardío con sonido horrible y escasa profesionalidad. "Ponéis una sonrisa, pero supongo que os estáis cagando en todo", decía Vega desde el escenario. "Antonio siempre fue un consentido: no se por qué, todos le perdonábamos cualquier cosa", explica un miembro de su banda.

No hubiera estado mal trasladar esa pregunta a alguno de sus fieles, esos fans que cada vez que se equivocaba aplaudían más fuerte o respondían coreando "An-to-nio, An-to-nio".  Lo mismo ayudaba a aclarar el misterio.

¿Qué le reprochan sus detractores?

Vega siempre tuvo críticos, desde quienes llamaban "babosos" a Nacha Pop en los ochenta hasta los que le ninguneaban en los noventa como un simple baladista de radiofórmula. Por desgracia, nadie ha articulado sus objeciones más allá del insulto. En el otro lado de la balanza, encontramos un cargamento de defensores de lo más diverso. Cojan aire antes de repasar el listado de artistas que han versionado sus canciones: Fangoria, Rosendo, Los Planetas, Ketama, Ramoncín, Cómplices, Lori Meyers, Gabinete Caligari, Manolo Tena, Amaral, Bunbury , Bebe, Calexico y Marlango, entre muchos otros.

Antonio siempre había buscado la famaUna de las cumbres del documental es cuando su madre reconoce que "Antonio siempre había buscado la fama" y que no se consideró satisfecho con la que tuvo durante gran parte de su vida. La señora señala los versos de Esperando nada (1991) como una prueba: "Y pasó , tanto tiempo que empecé a ver sombras en color/ y pasó, tanta gente por mí lado que nadie me vio". Ahí queda eso: el autor más querido del pop español pensando que se le mimaba poco. Su canonización en los noventa y los dos mil fue tan extrema que ya no cabía queja posible, suponemos.

¿Fue Antonio Vega un genio?

Estamos ante la palabra que más se ha usado para describirle, seguida de cerca por "hipersensible". Colgarle está etiqueta (bastante cuestionable en general) dice mucho más de nuestra idea de "genio" que de sus cualidades como compositor. Oficialmente, Vega era "ese chico triste y solitario", expresión que incluso sirvió de título a uno de sus numerosos recopilatorios.  Parte de su prestigio  tiene que ver con que, en el terreno del arte, valoramos más a los artistas introspectivos que a los que apuestan por la creación compartida. También tendemos a identificar la "tristeza" con "lucidez" y "alegría" con "superficialidad" (el eslogan contrario, "ese chico alegre y comunicativo", nos suena incompatible con el perfil de un genio). Su carácter era ensoñador, individualista y propenso a crearse un mundo "interior" o "propio", en vez de reflejar o interactuar con el mundo real (su ex mujer le describe como "un avestruz a la hora de afrontar problemas").

Al final de su carrera apostó por una poesía más hermética, donde se perdía en tópicos tirando a ñoñosA medida que avanzaba su carrera, fue apostando por una poesía más hermética, donde se perdía en tópicos tirando a ñoños como los de Ángel caído o Anatomía de una ola. "El público escuchaba sus canciones con la sensación de que contenían algo más que lo que decían literalmente. Es un efecto que logran muy pocos compositores", explica la periodista Patricia Godes.

¿Sobrevivirán las canciones al mito?

Es temprano para decirlo. En todo caso, alejar su repertorio del contexto histórico debería jugar en favor de sus canciones. En el documental abundan las platós color pastel, discotecas con estética yuppie y conciertos rebosantes de veinteañeros con polos rosas. En cambio, la canción Lucha de gigantes sonaba vibrante en una de las escenas más macarras de Amores perros, de Alejandro González Iñárritu.

Antonio Vega cultivó un estilo abiertamente cursi, hasta el punto de que Antonio Gala le pidió una vez musicar uno de sus sonetos, quedando encantado con el resultado. El ex Nacha Pop nunca será autor para todos los públicos, pero cualquiera puede disfrutar de alguna de las perlas de su repertorio, especialmente las que hablan de vulnerabilidad humana (Lucha de gigantes, Esperando nada, Se dejaba llevar…) en vez de recrearse en la exhibición de sensibilidad (Azul, Océano de sol, Ángel caído…). Aunque alguno se moleste, Antonio Vega también grabó unas cuantas canciones mediocres.

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