polémica sobre el mensaje político de la serie

¿Quiere Peppa Pig lavarles el cerebro a nuestros hijos?

Controversia sobre las presuntas inclinaciones "feministas" de Peppa Pig. Repasamos los programas infantiles con supuestos mensajes subversivos

Foto: Peppa Pig en persona saludando a sus pequeños fans ingleses
Peppa Pig en persona saludando a sus pequeños fans ingleses
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Alerta policial de la Interpol. "Se busca mujer rosa de raza porcina. Le gustan las bellotas y odia el jabón. Sospechosa de actividades televisivas subversivas y lavado infantil de cerebros. Nombre: Peppa Pig". Es un chiste, claro, pero la realidad ha superado una vez más a la ficción. Bienvenidos a una de las polémicas culturales más extravagantes del año. Peppa Pig como caballo de Troya. La peligrosa activista dispuesta a infiltrar mensajes feministas en los cándidos cerebros de nuestros retoños. Un peligro público.

Abrió el fuego hace unos días  Piers Akerman, columnista del diario australiano Daily Telegraph, tabloide de News Corp, propiedad de Rupert Murdoch. Era el clásico artículo de denuncia de las presuntas derivas progresistas de una televisión pública (la ABC australiana, en este caso) en el que el columnista se va calentando hasta acabar disparando a discreción. Según Akerman, la gota que colmaba el vaso de las tendencias izquierdistas de la ABC era Peppa Pig y sus "estremecedoras posturas feministas".  

El artículo de Akerman caló y saltó al otro lado del charco. La respuesta (satírica) llegó desde el británico The Guardian. El artículo, escrito por Alex McClintock, se titulaba así: "Peppa Pig no sólo es una feminista sino también una rabiosa socialista". El diario italiano Il Manifesto también respondió irónicamente analizando la figura de esa "peligrosa feminista" llamada Peppa Pig.  

Una cerdita de armas tomar

Medio en serio medio en broma, The Guardian y Il Manifesto han encontrado mensajes a favor del multiculturalismo, el matrimonio homosexual y el ecologismo en los capítulos de Peppa Pig.

Como en esta escalofriante imagen en la que se ve a la cerda madre adoctrinando a sus hijos en el arte del reciclaje:

'Peppa pig' ecologista
'Peppa pig' ecologista

O esta otra donde se ve el gusto de la familia Pig por las fiestas multirraciales salvajes:

La rave de Peppa
La rave de Peppa

¿Es Peppa Pig una peligrosa feminista? ¿Están nuestros hijos en peligro? ¿Existe el marxismo-gorrinismo? Hechas las bromas, cabría preguntarse en serio si Peppa Pig tiene una agenda política oculta. Datos: la serie arrancó  en 2004 de la mano de Neville Astley y Mark Baker, creadores de otro show infantil de referencia los últimos años:  El pequeño reino de Ben y Holly. Clan (RTVE) emite ambas series en España.

Pero ¿quién es en realidad la pequeña que da nombre a esta célebre familia porcinanbsp;Peppa es una cerdita de cinco años de edad y rasgos antropomórficos que vive con su hermanito George y sus padres: Mummy Pig y Daddy Pig. Peppa tiene un carácter un tanto inestable. A veces se muestra adorable, pero es cabezona y suele discutir con sus padres y amigos (¿Feminista inconformista en potencia o simples vaivenes emocionales de una niña de su edad? He aquí la cuestión). Ah, Peppa también se dedica a eructar cada dos por tres.  

La serie británica, emitida en 180 países diferentes, se ha convertido en un icono popular. Susceptible, por tanto, de ser utilizada políticamente. La imagen de Peppa Pig fue usada para promover un programa gubernamental para reducir la pobreza infantil (Sure Start) durante el mandato laborista. Un apoyo más institucional que partidista. El problema surgió cuando en 2010 los laboristas invitaron a Peppa Pig a un acto electoral sobre sus políticas  familiares. Peppa Pig declinó la invitación.  

A la serie, ganadora de 11 premios BAFTA, difícilmente se le puede acusar de nada. Siempre y cuando, claro,  uno no considere como actividad subversiva montar en bicicleta con frenesí (el loco mundo de los hippies cerdícolas). Lo que no quita para que el tema programas infantiles politizados (o no) tenga su chicha histórica.

'Barrio Sésamo'

Creado en 1972 por la televisión pública estadounidense (PBS), Barrio Sésamo es el programa educativo infantil más legendario de la historia. Una visión pedagógica no exenta de contenido político por su defensa de la multiculturalidad y la diversidad de roles (apariciones estelares de negros, ancianos y discapacitados en la televisión de principios de los setenta), lo que no le libró de ser criticado en su día por colectivos latinos y feministas que se sentían infrarrepresentados. El Barrio Sésamo setentero tiene decenas de momentos antológicos. Ejemplo: Aquí el mítico Johnny Cash de visita en el barrio: 

Uno de los objetivos originales de Barrio Sésamo, ganadora de 153 premios Emmy (153, sí, no es una errata) era promover con humor valores como el respeto al otro, la autoestima infantil y la resolución pacífica de conflictos. Un clásico indiscutible que goza de amplio consenso cultural en todo el arco ideológico.   

'La bola de cristal'

Uno de los programas más emblemáticos de la historia de la televisión en España (y no sólo entre los infantiles). Una de sus secciones más célebres, Los electroduendes, venía con regalo político de alto voltaje. El filósofo Santiago Alba Rico, guionista de Los electroduendes, ha explicado más de una vez que uno de sus objetivos era explicar Marx a los más pequeños de la casa: "Cuando introduje el personaje de Amperio Felón, que era el paradigma del empresario, del explotador, lo que intentaba era contar el Capítulo XXV del primer libro de El capital, la acumulación originaria. Ese era mi propósito: contar Marx a los niños. ¿Te puedes imaginar que alguien quisiera hacer eso hoy en la televisión pública? Es impensable".

'Los Teletubbies'

Posiblemente los personajes infantiles que han hecho correr más ríos de tinta en los últimos años. ¿Su delito? Tinky Winky pierde aceite. En efecto, los Teletubbies han recibido varios varapalos por la presunta alegría con la que tratan la homosexualidad. El personaje de Tinky Winky luce bolso, tiene pluma y lleva un triángulo invertido en la cabeza (¿posible referencia feminista a una vagina?).

Jerry Falwell, célebre pastor evangelista estadounidense, levantó la liebre en 1999 al advertir a sus feligreses de lo siguiente: Tinky Winky era "morado, el color de la homosexualidad, y lleva un triángulo en la antena de su cabeza, otro símbolo homosexual". La segunda andanada fuerte llegó desde Polonia. Su defensora del menor anunció en 2007 que los psicólogos de su oficina iban a investigar la presunta homosexualidad de Tinky Winky. Media Europa protestó (entre risas y parodias incontables) y Polonia acabó reculando. 

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