de la película '50 primaveras'

¿Sofocos por la menopausia? Las cincuentonas se rebelan

La comedia '50 primaveras', que se estrena el próximo 28 de julio, pone el foco en la estigmatización que sufre la mujer tras la llegada de la menopausia

Foto: Pascale Arbillot y Agnès Jaoui en '50 primaveras'
Pascale Arbillot y Agnès Jaoui en '50 primaveras'

Si el día en que te vino tu primera regla tu madre te abrazó y te dijo "ya eres una mujer", ¿en qué te conviertes el día en el que en la consulta el médico te informa de que, "efectivamente, señora, le ha llegado la menopausia"? "Una mujer es vieja, es decir, afectada por la menopausia, cuando, al acercarse la edad crítica, ya no ve su flujo catamenial durante tres períodos consecutivos", nos ilustra el Talmud. Y poco más, porque el hablar de la regla ha estado tradicionalmente rodeado de un halo de tabú y vergüenza: llegaba, así de improviso, y sin presentarse antes, ni decir hasta cuánto tiempo iba a quedarse. Manchar las bragas en clase. Ponerse un tampón con las instrucciones de la caja como único mapa. Excusarse ante el profesor por tener 'dolor de tripa' sin mencionar "ovarios", "endometrio" o "dismenorrea". "Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete días estará apartada; y cualquiera que la tocare será inmundo hasta la noche. Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre, todo el tiempo de su flujo será inmunda como en los días de su costumbre", dice por su parte el Levítico.

Henar ÁlvarezHenar Álvarez

Es decir, la regla como tabú. Y la falta de ella, también. "La menopausia no es un tema sobre el cual se encuentre suficiente información en la literatura antropológica: es un tema sobre el cual no se piensa, resulta molesto, que se censura o es objeto de tabú", se lamenta la eminente antropóloga y etnóloga francesa Françoise Héritier en su artículo 'La sangre de los guerreros y la sangre de las mujeres'. "Se habla de la edad avanzada, de la ancianidad como periodo de la vida, pero no del umbral en donde todo parece tambalearse". "En la mayoría de las poblaciones llamadas primitivas, la esterilidad —femenina claro, dado que la masculina no es generalmente reconocida— es una absoluta abominación".

¿Qué me pasa, doctor? "Después de los 30, todo va cuesta abajo. Esto no se arregla, ¿entiende? Hay que aceptarlo", le espeta el médico al Aurore Tabort, el personaje protagonista de '50 primaveras', interpretado por Agnès Jaoui, quien, por cierto, formó parte del Jurado del pasado Festival de Cannes. Y ¿qué remedio me da para los sofocos?, le pregunta de nuevo Aurore. "Soja", le propone el facultativo. Sin hablar de la sequedad vaginal, la desestabilización hormonal, los cambios de humor, la descalcificación ósea por falta de estrógenos... ¿Y todo eso se cura con soja?

Cuando las farmacéuticas se den cuenta de que pueden ganar dinero, investigarán remedios para los efectos de la menopausia

"Cuando los grupos farmacéuticos se den cuenta de que pueden ganar dinero porque hay público para ello, investigarán remedios para los efectos de la menopausia", prevé Blandine Lenoir, la directora de '50 primaveras', una comedia sobre los cambios y la sensación de la invisibilización de una mujer a la que a los 50 años le ha llegado la menopausia. "Pero mientras, les da igual. Incluso con el tema de la píldora, sabemos que hay muchos efectos secundarios, pero hay mucha gente que piensa que simplemente hay que aguantarse. El problema es que hace muy poco tiempo, no más de 20 ó 30 años, que hay grandes investigadoras mujeres. Pero no hace falta sólo que las haya, sino que también tengan medios y presupuestos para que investiguen".

Cartel de '50 primaveras'
Cartel de '50 primaveras'

La última película de Lenoir —inclinada como cineasta hacia las historias de mujeres— pone el dedo en la llaga emocional y física a la que se enfrenta la mujer cuando alcanza los cincuenta años, como si algún edicto sociocultural decidiese que, a partir de esa edad, sin la capacidad de concebir de forma natural, perdiese su propósito vital y su valor para la comunidad. Esa invisibilización repercute en su autoestima y muchas mujeres, con la llegada de la menopausia, se sienten frustradas, poco atractivas e inservibles. "La solución para este problema tiene que partir de nosotras. Hay que amarse, sentirse bien y aprender a no depender de la mirada de los hombres. Y si nosotras nos queremos, los hombres empezarán a querernos también", sugiere Lenoir. "Yo veo a mis amigas lesbianas y creo que envejecen mucho más tranquilas". La sororidad como antídoto. "A veces la culpa también es en parte nuestra, porque somos víctimas consentidoras. Tenemos que educar a nuestros hijos, sean niños o niñas, de la misma forma. Hay que hacer política, cambiar la ley...", añade Jaoui.

Sexo a partir de los 50

"En la Alta Edad Media la mujer viuda y de edad avanzada es considerada 'bisagra del sexo y de la muerte' (Michel Rouche 1985). Su libido es peligrosa", analiza Héritier en su artículo. "Si mantiene su dote, se convierte en un personaje poderoso y dominante. Pero también representa el modelo temido y odiado de la bruja, la vampira ávida de sangre y caníbal". No es habitual —ni en el cine ni en la esfera pública— hablar, y ya no digamos representar, el sexo más allá de la edad madura —todavía resulta chocante esa escena del 'Saraband' de Bergman—, ni a la mujer de más de 50 ni como objeto del deseo ni como sujeto deseante.

Fotograma de '50 primaveras' (Surtsey)
Fotograma de '50 primaveras' (Surtsey)

La sociedad contemporánea promueve un canon sexual en el que se venera la juventud. No es extraño ver a hombres maduros con chicas más jóvenes —aunque cada vez se reivindica más la figura de la 'cougar', la mujer madura con un chico joven, una unión que soporta muchos prejuicios—, ni que en las portadas de las revistas de belleza, las marquesinas publicitarias, los escaparates, los anuncios de la televisión, se celebre la belleza como algo exclusivo de veinteañeras. Precisamente, en teoría y a pesar de alguna dificultad con la lubricación fácilmente solucionable en el pasillo de parafarmacia de un centro comercial, tras la menopausia debería presentarse como un período de plenitud sexual, con la suficiente experiencia como para saber lo que una quiere y sin el miedo de un embarazo no deseado. Y en '50 primaveras', la protagonista, después de años divorciada, se reencuentra con su sexualidad y con el amor cuando ya pensaba que esa opción estaba descartada para ella. "He conocido muchas personas que, con más de 70 años, tienen una vida sexual plena que da ganas de envejecer", bromea Lenoir.

Si hay cada vez más mujeres jefas, no tendremos que seguir dependiendo de la aprobación de los hombres

Se puede no depender de la mirada del hombre, pero no hacerlo del mercado laboral es más complicado. Si el mercado de trabajo a partir de los 50 años se convierte en un territorio cuasi inaccesible, para una mujer las dificultades se multiplican, como señala, por ejemplo, el último estudio sobre la brecha laboral de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Una tesitura con la que se encuentra la protagonista de '50 primaveras', que cada vez que acude a la oficina de empleo se encuentra con una negativa tras otra. "Si hay cada vez más mujeres jefas, no tendremos que seguir dependiendo de la aprobación de los hombres, porque puede haber más solidaridad con esas mujeres en puestos de dirección", propone la directora. De nuevo, sororidad como respuesta.

Marta MedinaMarta Medina
"Yo, de hecho, no llego a entender que el feminismo levante polémica. Me parece evidente que no puede haber motivos para que algunas personas tengan más derechos que otras", se sorprende Lenoir. "Cada vez que ha habido progresos para la igualdad, ha sido a través de una lucha. Los hombres nunca han dicho 'venga, adelante, podéis votar', 'venga, adelante, podéis tener vuestra propia cuenta bancaria'. Siempre ha sido a base de lucha, pelea y de batalla. Cada avance, incluso algo tan mínimo como tener derecho a llevar pantalón, ha sido un avance resultado de una lucha. Lo que no se puede es parar esa lucha. Por ejemplo, en los años 70, cuando hubo muchos avances en temas como la contracepción, la gente ya pensaba que ya estaba bien. Pero no se puede bajar los brazos, no se puede dejar de luchar". "El problema de la discriminación es que el ser humano no puede entenderla si él mismo no lo vive. El que no es judío pensará: ¡Ah, el judío! ¡Siempre hablando de la shoah!' o '¡Ah, las mujeres, siempre con el feminismo!'. Pero no se dan cuenta, porque no lo viven y no ven el problema", añade Jaoui.

Precisamente, en una escena de '50 primaveras', una compañera de trabajo de Aurore le hace ver a la protagonista que ella, como mujer blanca, ha conocido la discriminación a raíz de la edad, pero que las opresiones, en la sociedad contemporánea, siguen siendo múltiples. Lo que ya en 1989 la activista y académica Kimberlé Williams Crenshaw llamó interseccionalidad. "Es indispensable que las personas a las que se ha discriminado se junten con más fuerza, si no es que estamos jodidos", explica Lenoir. "Cuando los heteros apoyen a los homosexuales, cuando los blancos a los negros, cuando los negros a los blancos…. Eso es lo que va a salvar el mundo".

"Hay que dejar de creer que el mundo es masculino y blanco, porque no es cierto", sentencia.

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