historia de una canción

'Imagine', cómo el himno más político de Lennon se convirtió en el favorito del sistema

Yoko Ono quiere figurar como coautora de la icónica canción de su exmarido asesinado. Repasamos la evolución cultural de una canción convertida en comodín para todo

Foto: John Lennon y Yoko Ono. (AP)
John Lennon y Yoko Ono. (AP)
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Parece un titular de 'El Mundo Today', pero es estrictamente cierto: Yoko Ono quiere figurar como coautora de 'Imagine' (1971), el mayor himno de la carrera de John Lennon, exbeatle y exmarido asesinado. Los motivos para el cambio, realmente, son muy sólidos. Primero, las similitudes con algunos versos de 'Grapefruit', un libro de poemas publicado por Ono en 1964 y que contenía frases similares (“imagina tu cabeza llena de puntas de lápiz/imagina una de ellas rota”).

Pero, sobre todo, está la confesión grabada del propio autor, que dijo en una entrevista de 1980 que Yoko aportó “inspiración e influencia” y que el único motivo por el que la artista no aparece en los créditos es que “me puse macho” (esta última palabra pronunciada en castellano). El cambio de autoría no está confirmado, por problemas de extensión del copyright, ya que hacer la modificación supondría extender el periodo de copyright. ¿Victoria feminista o triquiñuela legal?

Para un roto y para un descosido

¿Cuál es el valor simbólico de 'Imagine'? Un himno-comodín de buenos sentimientos, no comprometido con ninguna solución concreta. Seguramente por eso funciona maravillosamente bien en situaciones tan diversas. Javier Gurruchaga la cantó en cada acto por la paz en Euskadi al que le invitaban (o en cualquier situación donde pudiera colarla). Lady Gaga la escogió para abrir los juegos de invierno de Azerbaiyán en 2015, mientras que Emeli Sandé la interpretó para cerrar las olimpiadas de Londres 2012. Se utiliza para recibir el año nuevo en Times Square.

El único motivo por el que la artista no aparece en los créditos de 'Imagine', según Lenon, es que se puso "macho”Por cierto, en 2011, el cantante de soul contemporáneo Cee-Lo Green la montó bien gorda allí al cambiar una de las frases. En vez de recitar “y sin religiones también” (and no religión too), se le ocurrió cantar “todas las religiones son legítimas” (“and all religion true”). El diario 'The Guardian' le replicó diciendo que “la letra de Lennon no exalta la equivalencia ni el pluralismo religioso, sino que los maldice”. Seguramente es el mayor conflicto de significado que ha provocado este texto de consenso pop. La han versionado Madonna, David Bowie, Stevie Wonder, Peter Gabriel y Diana Ross, entre muchos otros iconos musicales globales.

Cuando murió Diana de Gales en trágicas circunstancias, víctima del exceso de velocidad y la presión de los tabloides, Inglaterra se convirtió en un inmenso karaoke colectivo de 'Candle In The Wind', la canción que Elton John y Bernie Taupin dedicaron a Marilyn Monroe. “Ojalá yo hubiera compuesto una canción que sirviera para llorar a cada rubia que se muere”, dijo con sarcasmo Keith Richards, en uno de sus mejores chistes. 'Imagine' ofrece exactamente lo mismo, pero multiplicado por un millón.

Se trata de un himno-comodín de buenos sentimientos, no comprometido con ninguna solución concretaEstamos ante la canción que sirve para reconfortar a la humanidad después de cada tragedia que padecemos, sea tsunami, hambruna, fallecimiento de celebridad, feroz conflicto político sin resolver o evento deportivo multitudinario. Así lo explicó en 2012 expresamente Jimmy Carter: “He visitado unos 125 países junto con mi mujer. En todo el mundo escuchamos esta canción de John Lennon usada casi como si fuera un equivalente del himno nacional”. Carter pronunció la frase en Nicaragua, tras participar como observador en el proceso de paz del país. 'Imagine' es un rezo contra la religión, inspirado por un libro de plegarias cristianas; también es himno nacional contra las fronteras. El enfoque de Lennon y el productor Phil Spector fue usar las armas del enemigo para defender el mensaje anti-identitario.

Curiosamente, la canción ha sido ridiculizada tanto por activistas de izquierda como de derecha. Estos últimos la consideran el símbolo definitivo del “buenismo”, esa actitud de quienes piensan que los problemas del mundo pueden resolverse sin esfuerzo, violencia ni conflictos. Los propios autores, Lennon y Ono, desplegaron una inmensa ingenuidad con sus encierros en la cama por la paz en el mundo, predicando que la guerra podía acabarse si todos los jóvenes se negaban a incorporarse a filas. Desde la izquierda militante, se menospreció la canción por motivos parecidos. Recuerdo un montaje teatral sobre jóvenes de extrarradio de la sala alternativa Cuarta Pared (Madrid), titulado precisamente 'Imagina', donde se remataba la función recitando la letra: “Imagina que no hay países/ imagina que no hay fronteras/ imagina que no hay religiones/ imagina que no hay posesiones…”. La obra terminaba así: “¿Te lo has imaginado ya? Pues a ver si dejas de imaginar y alguna vez te pones a hacer algo para que todo esto ocurra”.

Tariq Ali, activista de izquierda amigo de Lennon, dijo la frase definitiva sobre el enfoque político del exbeatle: “No le describiría como alguien coherente. Cambiaba de postura a cada rato, que es lo que suele pasar cuando eres una persona famosa que no tiene que rendir cuentas a nadie. Vas soltando lo que te apetece en cada momento”. Al final, la canción política más emblemática de Lennon (y ahora también de Yoko Ono) terminó siendo la favorita del sistema.

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