publica 'Aritmética del desgaste'

José Ángel González Franco: "La poesía siempre me persigue"

El abogado catalán se estrena en el género lírico con un poemario que muestra, según su prologuista Pere Gimferrer, "un rigor de cetrería lírica"

Foto: José Ángel González Franco
José Ángel González Franco

La poesía no es exactamente una profesión sino, más bien, un estado del alma. Y así, en el pasado cincelaron sus versos poetas soldados como Garcilaso, cabreros poetas como Miguel Hernández, poetas marineros como Rafael Alberti e incluso panaderos poetas como Carlos Fenoll. ¿Por qué no un poeta abogado? ¿O un abogado poeta? José Ángel González Franco (Barcelona, 1971) es un letrado penalista catalán socio director de la firma que lleva su nombre. También es alguien que se confiesa "perseguido por la poesía" y que acaba de plantar cara a dicha persecución en su primer poemario, 'Aritmética del desgaste', publicado por el sello Esto no es Berlín.

'Aritmética del desgaste'
'Aritmética del desgaste'

En el prólogo al volumen Pere Gimferrer advierte en estos versos "las esquirlas de una épica fragmentada y fragmentaria, lo que sigue a la implosión de la imagen y el verbo". Y concluye: "Extremo en su rigor de cetrería lírica, González Franco delinea las cartografías del ser en mutación hacia sí mismo". De mapas, mutaciones poéticas y líricos pluriempleos conversamos con González Franco.

PREGUNTA. 'Aritmética del desgaste' es el primer poemario de un abogado penalista. ¿Son estos los versos de un abogado con alma de poeta o de un poeta que es además, circunstancialmente, abogado?

RESPUESTA. La primera pregunta se inserta precisamente en una de las cuestiones que más tiempo ocupa en una persona que se desdobla en dos actividades tan dispares, como son en mi caso la poesía y la abogacía. Y en ambas con una cierta intensidad en la dedicación. Es difícil saber si uno es sólo una cosa o las dos, o si durante un tiempo fue una y después la otra. Lo cierto es que deben de haber habido muchas personas que no han resuelto una duda como esa en toda su vida. Yo me inclino a pensar que no soy ni lo uno, ni lo otro, y que ambas actividades me lo recuerdan constantemente. A mí la poesía me trae a la memoria algo primigenio, es una actualización de lo originario, y la abogacía me conecta con eso de otra forma: en ocasiones incluso a través del dolor. En la poesía uno deambula por un territorio numinoso, en la abogacía se transitan senderos a menudo muy oscuros. Pero ya se sabe aquello de que todos los caminos llevan a Roma.

En la poesía uno deambula por un territorio numinoso, en la abogacía, por senderos muy oscuros. Pero todos los caminos llevan a Roma

P. Le han comparado con un personaje de 'Los detectives salvajes' de Bolaño. "Un abogado catalán que lidia con las altas esferas de la sociedad, con la corrupción, los delitos... y que escribe poesía en sus ratos libres". ¿Se reconoce en el retrato?

R. Sentirme un personaje de Bolaño es una broma divertida, y perdón por el pleonasmo intencionado. En todo caso, la poesía no ocupa mis ratos libres, sino que me persigue siempre. Soy víctima de la inquietud y un adicto de la belleza. Estoy atrapado de algún modo y busco siempre una salida. Un entendimiento que no sea mío, que no sea de nadie. De eso va mi segundo libro de poemas, que se publicará en septiembre y que lleva por título 'Y nadie'.

P. Pere Gimferrer afirma en el prólogo al libro que su poesía practica un ejercicio de "vaciado". ¿El hecho poético es aquello que emerge cuando despojamos a la realidad de todo lo sobrante?

R. Gimferrer escribió un prólogo maravilloso para 'Aritmética del desgaste'. Cuando lo leí pensé que de todas las personas que habían leído el libro él era quien lo había entendido a un nivel más profundo. Le estoy muy agradecido por certificar con sus palabras el viaje que emprendí con mis poemas.

qué es eso de ser sabio? Yo prefiero la inocencia de descubrirse un auténtico ignorante dispuesto a vivirlo todo, a ser cualquier cosa

P. Me viene a la cabeza al leer sus poemas aquellos versos de San Juan de la Cruz: "y cuando salía por toda aquesta vega, ya cosa no sabía". ¿La poesía es más un tránsito al 'desconocimiento' que a la sabiduría?

R. Creo que sí. La sabiduría es un fin que no me atrae demasiado. A nadie le amarga un dulce ser más sabio. ¿Pero qué es eso de ser sabio? Yo prefiero la inocencia de descubrirse un auténtico ignorante dispuesto a vivirlo todo, a ser cualquier cosa. Esa es mi aspiración. Siempre hay, aunque no nos guste, algo que nos excede. El anhelo que nos caracteriza se responde desde uno mismo pero proviene de la aceptación de una responsabilidad mayor. Es paradójico, pero es cierto. La poesía es precisamente la plasmación de esa certeza. Por eso, a determinados niveles, es poco atractiva. Hoy los intereses son más individuales.

P. Cuentan que la poesía es hoy en España un género sin lectores que subsiste en editoriales pequeñas y vive de premios y escuálidas subvenciones públicas. En el futuro, ¿podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía?

R. Aunque en el futuro no los llamen poetas estarán ahí. Sólo cambian las palabras. Los mimbres son siempre los mismos para tener una oportunidad.

P. Por último, ¿qué género poético diría que sirve hoy mejor a la realidad política española y a la corrupción que no cesa?

R. La corrupción quizá nunca desaparezca, pero la poesía estará para quien quiera elegir otro camino. Eso tiene mucho que ver con la vida. Elegir. Tomar partido. Eso es la libertad. Vivir conforme a un ideal y ser consecuente con ello. Todo el mundo debería de ponerse serio una sola vez en la vida y hacerse la siguiente pregunta: Y yo: ¿por qué apuesto?

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