'Amor es la respuesta' de Carmela Díaz

Del Imperio otomano a la Rusia del zar en busca de respuesta: el viaje de Carmela Díaz

La escritora Carmela Díaz publica su quinta novela, 'Amor es la respuesta', una historia a caballo entre la literatura rosa y la trama de espías protagonizada por cinco mujeres

Foto: Una fotografía del zar Nicolás II y su familia
Una fotografía del zar Nicolás II y su familia

"Os he citado en el Casino de Madrid porque la novela precisamente comienza con una gran fiesta en el Casino de Madrid". Es la puesta de largo de su última novela y Carmela Díaz quiere invitar a los periodistas a que, literalmente, se sumerjan en el ambiente descrito en cada una de sus páginas. "Aunque subir la escalera de honor del palacio del Casino enfundada en un vestido de noche confeccionado en tafetán es lo más parecido a sentirse princesa de cuento, acudo con pereza a la calle Alcalá. […]", cuentan las primeras páginas de 'Amor es la respuesta' (La esfera de los libros, 2017), "la historia de una estirpe de cinco generaciones de mujeres excepcionales" situada "en dos espacios temporales: el pasado y el presente" y que salta desde el Madrid contemporáneo al San Petersburgo de los zares y al Imperio otomano de mediados de siglo XIX.

"Además de su incuestionable belleza arquitectónica, el Casino está vinculado a la historia de España del último siglo. El rey Alfonso XIII jugaba al billar en sus instalaciones, y su nieto, el emérito Juan Carlos, utilizó el mismo taco del yayo con idéntico fin. Escritores genuinos como Espronceda -no los depredadores de 'bestsellers' que nos invaden- han buscado la inspiración entre las paredes de una biblioteca neogótica de belleza indescriptible", describe. Porque además de una historia de amores, secretos y conjuras, la pretensión de 'Amor es la respuesta' es también la de retratar los ambientes de poder en los diferentes periodos históricos en los que transcurre la trama. "He dedicado los primeros meses a documentarme", confiesa la autora, "e incluso he viajado a San Petersburgo para escribir la novela".

Portada de 'Amor es la respuesta'
Portada de 'Amor es la respuesta'

Éste es el quinto título publicado por Carmela Díaz, periodista de profesión y escritora de vocación, tras 'Pecados que cometimos en cinco islas' (2012), 'El sexto hombre' (2014), 'Los viajes de Jimena' (2014) y 'El edén de las musas' (2016). "Para escribir aprovecho sobre todo los meses de verano, que tengo jornada reducida", explica. "Así que llego a casa y me pongo a escribir muchos días hasta las 12 de la noche". "La cuestión es ponerse".

"Carmela es directora de una agencia de comunicación, es una mujer brillante y preparada", la describe Carmen Fernández de Blas, directora editorial en La esfera de los libros. "Es una novela que yo creo que tiene todos los ingredientes de un 'bestseller', de un 'bestseller' de calidad. Creo que conjuga la rapidez y la agilidad en la narración con una muy buena documentación. Hay una serie de prototipos de mujer que son muy potentes y te enganchas absolutamente a ellos y a sus vidas. Con mucha habilidad, Carmela te va engarzando unos con otros hasta que todo tenga sentido, como en un puzle".

Fernández de Blas: "Las mujeres somos más lectoras y más prescriptoras que los hombres"

Díaz, que no escribe pensando en ningún referente, ha firmado una novela a caballo entre la literatura romántica y la novela de espías dirigida a un público muy determinado. “Nosotros tenemos constatado que las lectoras mujeres son las que hacen la mayoría de los éxitos", explica Fernández de Blas". "Somos más lectoras que los hombres y somos más prescriptoras".

Cinco protagonistas femeninas -Violeta, Selma, Neva, Charlotte y Kate- pertenecientes a tres contextos históricos diferentes y unidas por un misterioso nexo. El primero, Violeta, coetánea, la voz en primera persona que relata la historia. "En apenas unos meses he dejado atrás una relación cómoda pero carente de chispa, he heredado por sorpresa un ático en la zona noble capitalina y me ha sido revelado que una de las más entrañables amigas de Fermín, mi padre adoptivo, era en realidad mi abuela biológica. Disculpad, aún no me he presentado. Me llamo Violeta Velarde -¿o debería decir Violeta Stuart Austen?- y acabo de cumplir treinta y cinco años", se presenta en las primeras páginas. "Probablemente Violeta es el personaje con el que más identificada me siento de todos los que he escrito", se confiesa Díaz. "Muchos de sus pensamientos son los míos" y comparten muchos rasgos de carácter, además de que le resulta más cercana "por edad y por contexto".

Carmela Díaz, autora de 'Amor es la respuesta'
Carmela Díaz, autora de 'Amor es la respuesta'

Y es en ese Madrid del siglo XXI donde Violeta -¿o Díaz?- describe el lujoso ambiente de las fiestas en las que se mezcla la cúpula del empresariado con la alta alcurnia, entre botellas y botellas de champán francés. Una atmósfera compuesta por 'trophy wives', abrigos de martas cibelinas, manolos de "a cien euros por dedo tocamos" y contratos prematrimoniales de quince mil euros al mes.

De aquí, Díaz salta a la historia de Selma, una joven "realmente portentosa" nacida en el Imperio otomano a mitad del siglo XIX, que, tras haber dejado su aldea natal, entrará "a formar parte del harén imperial" y "a cambio un puñado de monedas de oro" para su familia. Describe Díaz, además, "el orden jerárquico del harén": "tras la 'Valide' y las 'kadinas', se ubicaban el resto de las esposas, que solían ser tres o cuatro", seguidas por las 'ikbal', "que también daban descendencial al sultán". "Por debajo se encontraban las concubinas, las denominadas 'gözde', que recibían el estatus de afortunadas", después las odaliscas, "que eran mujeres de cámara" y "solo por debajo de ellas se encontraban las esclavas: ninguna de ellas era musulmana".

"Aunque Alejandra nunca se ganó a su pueblo y estaba mal vista", al margen de "tener un carácter difícil", era una mujer muy "volcada con su familia

El viaje a San Petersburgo al que invita Díaz es donde se cruzan el resto de las historias y tiene lugar durante más de dos décadas, desde "finales de año de 1894", cuando una de las protagonistas recibe "una invitación" "que le daba acceso como testigo privilegiado a la celebración de una boda principesca" -"tres semanas después del doloroso duelo por la muerte del zar Alejandro, su heredero, Nicolás II, se casó con su prometida Alejandra de Hesse, nieta de la reina Victoria de Inglaterra", hasta el estallido de la Revolución rusa. La escritora ha querido desarrollar parte de la trama una época que le provoca una gran "fascinación".

"Aunque Alejandra nunca se ganó a su pueblo y estaba mal vista", al margen de "tener un carácter difícil", era una mujer muy "volcada con su familia". "Tuvo muchos problemas porque dio a luz a cuatro niñas seguidas -Olga, Tatiana, María y Anastasia- y cuando por fin tuvo al varón, Alekséi, resultó estar enfermo de hemofilia". Díaz retrata a la familia real como "muy llana": "sus hijos se mezclaban con los hijos de los miembros del servicio" y "en comparación con otras casas reales hay muchas fotos de la familia en escenas cotidianas" más allá de "los retratos institucionales".

"Aún no había salido el sol cuando en la madrugada del 17 de julio [de 1918] los captores despertaron a todos los miembros de la familia imperial y les ordenaron vestirse con premura". "Mientras se estaban acomodando en aquel cuartucho lúgubre y preguntándose entre ellos, extrañados y desconcertados, por qué los habían movilizado hasta allí antes del amanecer, entró en la estancia subterránea un grupo armado de bolcheviques. Los recién llegados no se demoraron en acometer la misión que les había sido asignada: dispararon a quemarropa a la familia imperial y a algunos de sus más fieles sirvientes". Ya se sabe: el mayor 'spoiler' es la historia.

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