tercera jornada del festival de cannes

Monstruos entrañables, refugiados que levitan y un nuevo 'round' en la pelea contra Netflix

Bong Joon-ho ha presentado su última película acompañado de Tilda Swinton, Jake Gyllenhaal... y la polémica contra Netflix

Foto: Bong Joon-ho, Tilda Swinton, Ahn Seo-hyun y Jake Gyllenhaal en la presentación de 'Okja' | EFE
Bong Joon-ho, Tilda Swinton, Ahn Seo-hyun y Jake Gyllenhaal en la presentación de 'Okja' | EFE

Hace unos años en Cannes se aplaudían y abucheaban los nombre de algunos directores a la que aparecían acreditados en pantalla. Era una rutina habitual, por ejemplo, con Lars von Trier. En 2017, estas reacciones encontradas las provoca el logo de Netflix al inicio de una película. Este viernes por la mañana, durante la proyección de 'Okja' de Bong Joon-ho, primer film producido por esta plataforma digital que se veía en el certamen, el ruido en torno a la productora parecía que se quedaría aquí. Pero un error técnico ha seguido alimentando el relato Cannes vs. Netflix.

En un fallo imperdonable en un festival, la película ha arrancado con el formato de pantalla erróneo, de manera que toda la parte superior quedaba fuera de cuadro y la imagen adquiría una apariencia en extremo apaisada. Tras las airadas protestas por parte de los asistentes, la proyección se ha reiniciado en la proporción de pantalla correcta. ¿Cannes no está listo para proyectar una película pensada para verse en otro tipo de pantalla? Aunque no se trate más que de una casualidad, la equivocación añade leña al fuego de la polémica de este año.

Parte del equipo de 'Okja' posa frente a la prensa en Cannes
Parte del equipo de 'Okja' posa frente a la prensa en Cannes

Con 'Okja', el coreano Bong Joon-ho vuelve a presentar una de sus mezcolanzas de géneros, a la manera de 'Memories of Murder' o 'Snowpiercer', para incidir esta vez en la denuncia contra la experimentación genética en la industria alimentaria a través de la historia de amistad de una niña, Mija (Ahn Seo-hyun), con su mascota gigante creada artificialmente. En cierta manera, 'Okja' es una variante animalista de 'The Host'. Aquí el monstruo también ha surgido fruto de unos experimentos que atentan contra el medio ambiente y pone en marcha una cinta de acción que arrastra a muchos personajes.

Con 'Okja', Bong Joon-ho vuelve a presentar una de sus mezcolanzas de géneros, a la manera de 'Memories of Murder' o 'Snowpiercer'

La diferencia es que Okja es una criatura entrañable, una suerte de híbrido entre cerdo, hipopótamo y un Totoro sin magia, con la que se ha relacionado la joven protagonista desde pequeña, cuando su abuelo empezó a criarlo en su remota granja en las montañas coreanas. Cuando Okja ya es mayor, sus propietarios, la industria Mirando, lo reclama para sus intereses.

La primera media hora del film funciona como una historia clásica de amistad entre una menor y su mejor amigo animal/monstruo, un relato que podría conectar por ejemplo con cierto cine de Steven Spielberg. En cuanto los secuaces de la industria Mirando irrumpen en la pacífica vida de Mija y su abuelo, la acción se acelera. Los estadounidenses se llevan a Okja de regreso a su país, pero Mija va a intentar lo posible para impedirlo. Para ello contará con la inesperada ayuda de un grupo de Liberación Animal que lleva acciones rotundas sin utilizar la violencia.

Tilda Swinton y Seo-Hyun Ahn en 'Okja'
Tilda Swinton y Seo-Hyun Ahn en 'Okja'

Su intervención para recuperar a Okja en las calles de Seúl resulta la parte más divertida de la película, al tiempo que Bong no obvia mostrar las contradicciones de este tipo de militancias. Si a lo largo de su metraje el film se presenta salpicado de cierto humor 'cartoonesco' a través de personajes como los que encarnan Tilda Swinton o Jake Gyllenhaal, en su tramo final, 'Okja' se vuelve más oscura a medida que explicita su crítica a la industria cárnica capitalista con esa terrible secuencia ya hacia la conclusión situada en las entrañas de un gran matadero para criaturas como Okja.

El director ha resaltado hasta qué punto Netflix le ha otorgado total libertad creativa para desarrollar su obra

En la rueda de prensa de presentación de la película, Bong Joon-ho ha quitado hierro con mucha sensatez y elegancia a todas las polémicas que arrastra la productora de su film. Ha resaltado hasta qué punto Netflix le había otorgado total libertad creativa para desarrollar su obra, escenas violentas incluidas. Y se ha declarado fan de Almodóvar: "Me parece un honor que vea mi película y es libre de opinar lo que quiera sobre este asunto". Bong ha añadido que Netflix dispone de sus propias reglas y que espera que la plataforma y el festival acaben encontrando un punto de encuentro.

Hungría y los refugiados

El húngaro Kornél Mundruczó es uno de esos directores que el festival decide apadrinar desde sus inicios aunque a algunas periodistas nos cueste entender el porqué. Tras 'White God', esa fábula canina en contra de la exclusión social con la que llenó las calles de Budapest de perros, regresa con 'Jupiter's Moon', otro film que recurre al fantástico para denunciar una realidad acuciante que afecta a su país, la crisis de los refugiados.

Aryan, un refugiado sirio descubre, después de ser tiroteado en la frontera, que puede levitar. Un médico que no puede ejercer en los hospitales públicos a causa de un error profesional decide explotar esta capacidad milagrosa del muchacho. Pero el contacto con este chico angelical lo lleva a experimentar un proceso de recuperación de la gracia. 'Jupiter's Moon' encarna todo aquello que no debería ser una película sobre los refugiados que se presenta en un certamen como Cannes.

'Jupiter's Moon' encarna todo aquello que no debería ser una película sobre los refugiados que se presenta en un certamen como Cannes

La problemática de los sirios no es más que un telón de fondo para desarrollar la crisis personal del protagonista húngaro, un personaje al que se dota de una complejidad de la que no han podido gozar los secundarios extranjeros. Así que la imagen de los refugiados en el film se perfila a través de una perversa opción maniqueista: o son un ángel casi de forma literal o se trata de terroristas. Esperemos que Michael Haneke, cuya 'Happy End' también se centra en la cuestión de los refugiados en Europa, compense este despropósito.

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