pioneros del pop electrónico y la escena independiente

¡Alto a la Guardia Civil! Aviador Dro y su revolución dinámica vuelven a Rock-Ola

El grupo, creado en 1979 y liderado por Servando Carballar, regresó ayer a la célebre sala de La Movida donde los de verde interrumpieron uno de sus conciertos tras el 23-F

Foto: Aviador Dro en una imagen de sus inicios
Aviador Dro en una imagen de sus inicios

El Aviador Dro y sus Obreros Especializados. Así se bautizaron en la recién estrenada democracia. Era 1979, pero tres años antes Servando Carballar y Arturo Lanz habían empezado a crear en su instituto del madrileño barrio de Prosperidad el germen del que sería el grupo pionero del pop electrónico español. El futurismo, el dadaísmo y la cienca ficción estaban detrás de la que llamaron su "revolución dinámica". Han pasado 38 años desde entonces, 35 desde que grabaron su primer disco oficial, 30 desde que telonearon a David Bowie y más de tres décadas desde que pisaron por primera vez Rock-Ola. Este sábado volvieron a la célebre sala de La Movida (en su nuevo emplazamiento) rescantando canciones que no tocaban de sus inicios, muchas del que debería haber sido su primer disco, 'Vano temporal'.

El primer concierto oficial de Aviador Dro fue en 1979 en el Teatro Alfil, pero desde entonces pisaron en múltiples ocasiones el escenario de Rock-Ola y sus predecesoras El Jardín y Marquee. Precisamente, recuerda Biovac N, el álter ego de Carballar (o viceversa) y único miembro original de la banda, en Marquee vivieron una de las actuaciones más locas de su carrera. Y eso es mucho decir. Fue el 9 de marzo de 1981. Se celebraba el primer Simposium Tecnológico y Aviador Dro eran los cabeza de un cartel donde también estaban Oviformia SCI, Los Iniciados, El humano mecano y La terapia humana. A pocos días del 23-F, justo cuando estaban en el escenario tocando 'Anarquía en el planeta', irrumpió la Guardia Civil y empezó a hacer una redada y a detener a gente.

Aún estaba vigente la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, es decir la ley de vagos y maleantes, y todo lo que visitiera raro (y eran muchos, para empezar los propios artistas) u oliera a homosexual era el objetivo. "Precisamente estábamos cantando un tema contra el golpe militar cuando apareció la Guardia Civil y se puso a detener a gente, entre ellos a Ger Espada, el cantante de Oviformia. La verdad es que este tipo de cosas son divertidas de ver con perspectiva", asegura Carballar. Aunque no están tan lejos como parece. "Ahora todavía estamos subvencionando el Valle de los Caidos y los autobuses antihomosexales. Tampoco ha cambiado mucho la cosa. Por lo menos no entran con pistolas, pero no les queda mucho. Al PP poco le falta para intentar retrogradearse todavía más o tirarnos al pasado lo antes posible".

No fue su único concierto curioso. Hace 30 años, concretamente en julio de 1987, fueron los teloneros de Bowie, junto a The Stranglers, en sus conciertos en el Vicente Calderón de Madrid y el MiniEstadi del Barça. "La experiencia fue surrealista porque a Bowie lo vimos encima del escenario. Ni siquiera probaba sonido. Llegaba en su limusina y se subía a tocar", cuenta Carballar, que sobre todo recuerda estas actuaciones con hambre. "Bowie tenía un camerino gigantesco para él y su equipo con una mesa enorme de banquete poblada totalmente de caviar, centollos, marisco y otros manjares que nadie, en ninguno de los tres conciertos, comió. Ni lo tocaron. Nadie entró ahí. La comida se acumulaba y tiraba. Y nosotros, con nuestros sándwiches, la mirábamos pero no nos atrevimos a coger nada", se ríe.

Aunque otro de los grandes hitos de Aviadro Dro llegaría hace 35 años, en 1982. Tras varios singles, maquetas y mixtapes, consiguieron lanzar al mercado su primer disco oficial: 'Alas sobre el mundo' y, con él, revolucionaron la historia de la música de este país. Tras el rechazo de varias discográficas, deciden autoeditarse al estilo de otras bandas inglesas y crean Discos Radioactivos Organizados, DRO, la primera discográfica independiente de este país. El sello se estrenó con su primer disco, pero de ahí también salieron los álbumes de Siniestro Total, Glutamato Ye-Yé, Parálisis Permanente, Nacha Pop o Gabinete Caligari.

"Pudimos montar DRO gracias a que habíamos ganado un concurso de la Diputación y a que el estudio nos dejó pagar la grabación en dos años, a 500 pesetas al año. El primer disco que edita DRO es nuestro EP con cuatro canciones [con 'Nuclear sí' a la cabeza]. La portada eran fotocopias que coloreamos a mano una a una en casa cada una de las 1.500 copias", recuerda de nuevo entre risas. Nada podía presagiar la fuerza que iba a adquirir la discográfica ni lo determinante que sería para la música independiente española.

"Descubrimos no sólo que vendíamos nuestros discos sino que todo se vendía bien y rápido, que había una escena de tiendas que nos conocían y medios que nos apoyaban como Onda 2, Radio 3, El País o Ruta 66. La gente se volcaba con el pop de la Nueva Ola y, para nuestra agradable sorpresa, descubrimos que en cuatro o cinco años estos cuatro chavales de la universidad estaban al mando de la más poderosa discográfica española del momento hablando de tú a tú a Sony o Emy", rememora Servando Carballar. Tras varias ofertas y con DRO convertida en una discográfica millonaria, él y Marta Cervera (o Marta Arcoiris) dejan la compañía a finales de los ochenta por diferencias en la visión del futuro con sus socios. Al final, Warner compró la compañía.

"Fue un momento de la historia del pop español que afortunadamente la gente puede recordar con un montón de buenos discos y muy buena música para archivar en la memoria". Y también un momento que dejó su impronta en lo que hoy es la escena independiente. "El indie ya está establecido pero, incluso, los ultranuevos grupos de trap y esos géneros ni siquiera quieren hacer discos y no entienden que sea algo más diferente que una tablilla de arcilla cuneiforme. Entienden que ahora la gente tiene que escuchar la música en Youtube y las redes sociales, llenan sus conciertos y las compañías de discos son espectadoras, no participan ni entienden ni asimilan qué está sucediendo. El consumo de la música ha evolucionado mucho en los últimos diez años y las discográficas están muy lejos de reflejar realmente la actualidad musical de una manera eficaz", reflexiona.

De Aviador Dro, asegura Carballar, sobrevive casi toda la esencia y esa ideología que les voló la cabeza de los Sex Pistols y el movimiento punk. De hecho, garantiza, "nos consideramos punks tecnológicos o punks científicos". "Queda todo un repertorio, queda Biovac N y todo el espíritu y y la tesis de nuestra revolución dinámica. Llevamos casi 40 años anunciando que la tecnología y la ciencia se pueden utilizar de manera revolucionaria, y lo hacemos a través de la música". Y, en el fondo, el tiempo les ha dado la razón. "Internet, los hackers o esta revolución ciudadana que ha sustituido a la política es algo de lo que ya hablábamos a finales de los setenta. En el 79, nuestros primeros manifiestos iban en esa dirección cuando en aquella época la ciencia y la tecnología eran el mal".

Porque ahí es donde radica el discurso de Aviador Dro. "Nosotros nunca nos hemos considerado músicos. Nos consideramos hombres de acción y queremos siempre crear estructuras, infraestructuras y artefactos que defiendan nuestras ideas. Nuestro fin no es que el mundo cambie sino estar cada día trabajando por que las cosas sean mejores en el sentido industrial, social, en el trabajo, la diversión, el pop o lo estético. Intentamos subvertir de alguna manera el mundo establecido y, al menos, transformar nuestro ambiente". Por eso, añade Carballar, "un artista, un trabajador o un empresario tiene que estar todos los días levantándose con la conciencia de a dónde quiere dirigir sus acciones y su vida. En ese sentido, no concebimos que un artista sencillamente piense que su obra es una cosa neutral y que no influye en la sociedad sino que tiene que reflejar esa dirección que apuntan los tiempos y tomar una posición de cara a cosas tan importantes como puede ser la forma en la que ahora mismo nos están gobernando".

¿Falta hoy esa actitud en la música? "Hay un cierto impulso a esa especie de imparcialidad que en realidad es falsa. El que no toma partido está realmente tomando el partido del pasado o de la gente que manipula y altera el conocimiento, la información y, por tanto, los contenidos artísticos a su favor. En general, es lo que tenemos: un culto al dinero, al financiero infinito y al individualismo por encima del interés colectivo". Y es contra eso contra lo que siguen dando guerra (están grabando nuevo material para final de año) y para que "la gente piense que escuchar o ir a un concierto de Aviador no es solamente para mover las piernas sino para mover las neuronas. De alguna manera eso tiene que estar coordinado porque sino te disuelves en la maraña de la inutilidad eterna".

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