el grupo cumple 30 años de vida

Así compuso Celtas Cortos '20 de abril del 90', la carta más famosa del pop español

La banda celebra su aniversario con nuevo disco y una gira que arranca el icónico 20 de abril en la Joy Eslava. Cifu confiesa que la célebre misiva nunca llegó al buzón

Foto: Imagen de un concierto de Celtas Cortos (Efe)
Imagen de un concierto de Celtas Cortos (Efe)

No hay BBC (boda-bautizo-comunión) en la que no haya sonado. Ni fiesta patronal ni emisora de radio que no la haya pinchado, ni cabeza a la que no se haya pegado cual lapa. Parece mentira pero llevamos 27 años tarareando ese "hola chata ¿cómo estás?" y '20 de abril del 90' es, por derecho, uno de esos himnos de la música española. Por eso, la fecha en la que Celtas Cortos arranca la gira de su último disco, 'In Crescendo', publicado el pasado mes de noviembre para conmemorar sus tres décadas en la música, no podía ser otra que el 20 de abril (de 2017) en la sala Joy Eslava de Madrid.

El grupo vallisoletano vuelve a los escenarios con casi dos millones de discos vendidos en toda su historia y más de 2.000 conciertos a sus espaldas para seguir demostrando que el 'revival' musical en el que parecemos estar instalados goza de inmejorable salud. Y en esta ocasión le toca a los aquellos jóvenes que en los noventa bailaban con esta mezcla de folk, pop, ska y rock. "No sé si vivimos una época de nostalgia", responde el vocalista Jesús Cifuentes. "A la gente de cualquier generación siempre le gusta recordar los buenos momentos. Forma parte de la condición humana, pero no creo que el momento sea históricamente nostálgico. Hay muchas bandas nuevas y emergentes que llenan con propuestas diferentes y también está esa explosión de lo que se ha dado a llamar música indie y todo lo que lleve barbas y gafas ha subido como la espuma. Creo que el momento tienen otros ingredientes, pero no quita para que haya espacio para todo".

La esencia de esos chavales que en 1986, procedentes de los grupos Páramo y Almenara, se presentaron a un concurso en la discoteca Sheraton de Valladolid bajo el nombre Colectivo Eurofolk y ganaron 100.000 pesetas quedando primeros, sigue intacta a pesar del paso de los años. "Comenzamos siendo un conjunto de adolescentes, como tantas otras bandas, con toda la energía, mucha ilusión y sin ninguna ambición. El único objetivo era disfrutar y dar a conocer nuestro proyecto. Creo que esencialmente continuamos con esa filosofía muchos años después, con mucho esfuerzo y kilómetros y más canas, pero con el mismo pensamiento de querer comunicar y disfrutar de cada paso", dice Cifu.

Un año después la banda, ya llamada Celtas Cortos en honor a la marca de tabaco que fumaba el batería, gana un concurso de la Junta de Castilla y León y RNE y graba, junto a otros los grupos Ágora y Yedra, un disco titulado 'Así es como suena: folk joven'. En 1989 graban en semana y media su primer disco, 'Salida de emergencia', totalmente instrumental. Las letras llegan con su segundo trabajo, 'Gente Impresentable' (1990), y en 1991 se van con DRO y aparece 'Cuéntame un cuento' y, con él, el pelotazo titulado '20 de abril del 90'. "El hecho de que para tantas personas este tema haya sido importante y le haya dejado una impronta emocional es un motivo de orgullo y alegría. Lo que hay detrás es que mucha gente se ha mirado en el espejo de esa canción y ha sido capaz de transmitir un lugar por el que muchas personas hemos pasado", asegura el cantante sobre su mayor himno.

"La canción tiene su parte de realidad, que es la que fundamenta la ficción", dice con intriga Cifu. La carta más famosa de la historia de la música patria nació de madrugada, en soledad y con la necesidad de coger papel y boli para volcar la melancolía del momento. "Estaba extraditado de Valladolid en mi primer trabajo. Me saqué unas oposiciones y trabajaba en un instituto de El Tiemblo, un pueblo de Ávila, de trabajador social. Estaba deslocalizado porque era ese primer momento en el que te sacan de tu entorno y sientes añoranza, y lo utilicé para componer", rememora.

Sin embargo, cuenta hoy, tal misiva no existió. "Es una canción en forma epistolar, pero no fue introducida en un sobre con un sello", explica entre risas. Lo que sí es real es la famosa cabaña del Turmo, y lo deletrea porque "muchos se equivocan" todavía (no, no es 'turbo', lo sentimos. Es más, su nombre original es Tormo). Efectivamente, está en el valle de Estós, en Benasque, en el Pirineo oscense, y, de hecho, "hay un proyecto para rehabilitarla". "Está enclavada dentro de un parque nacional y pertenece a una mancomunidad de ganaderos. Es un sitio, porque prácticamente es alta montaña, donde los ganaderos en algún momento hacen noche y están haciendo un 'crowdfunding' para rehabilitarla y darle un empujón", explica.

Aun así, 31 años después, este no es el único tema que Celtas Cortos ha convertido en un icono. Otros ejemplos son 'La senda del tiempo', que suena en los partidos y las celebraciones del Real Valladolid, o, especialmente, 'Tranquilo majete' y 'El emigrante', que han resistido a la perfección el paso del tiempo y hoy siguen estando de tanta actualidad como en los noventa. La última salió dentro de uno de los discos más reivindicativos del grupo, 'En estos días inciertos' (1996). Y a pesar del tiempo transcurrido, analiza Cifu, "avanzan los años y la vida, pero el desequilibrio monumental que nos rodea está totalmente vigente. Creo, además, que se va a ir acrecentando porque a medida que la brecha social se hace más profunda, que la hambruna emocional, mental y económica se hace más sangrante, lo único que presenciamos son cadáveres flotando en el mar. Vamos a terminar caminando sobre los cadáveres. Esto es intolerable para la raza humana".

"Hoy no hay espacio para la música nacional"

Celtas Cortos ha vuelto a los escenarios para seguir celebrando sus tres décadas de carrera con 'In Crescendo', un disco con sus mejores y más populares canciones grabado en directo junto a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias y gracias al que están enseñando una nueva cara a sus seguidores. "Este trabajo es una puesta de largo de los 30 años de la banda. Queríamos hacer algo especial y este ha sido el regalo. Es un formato que la gente no conoce y, creo, del que se van a llevar una grata sorpresa porque están acostumbrados a vernos en el escenario dando botes a lo loco y esto tiene otro cariz". Además, agrega Cifu, habrá nuevo disco de estudio de Celtas Cortos. Ya está componiendo temas porque en octubre, cuando acabe la gira, se meterán a grabar.

También reconoce que hoy parece casi mentira que un grupo lleve 31 años en activo. ¿Cómo se consigue? "Con perseverancia y mucho amor. Esa es la clave fundamental para caminar, para darle sentido y dirección a lo que tienes entre manos. Me considero una persona enormemente privilegiada de poder hacerlo", explica. "Celtas es un grupo de tres décadas, que está más que consolidado y tiene su espacio ganado a pulso, pero aquí nada es gratuito. No puedes, como en todos los trabajos, dormirte en los laureles. Tienes que invertir mucho esfuerzo e ilusión".

El mayor cambio para el cantante y guitarrista del grupo pucelano en este tiempo ha sido, para bien y para mal, la transformación digital. "Es un paso inevitable y no hay vuelta atrás. Creo que con toda la transformación la llamada industria, las discográficas y las emisoras comerciales están muy lejos de entonces. Hoy no hay espacio prácticamente para la música nacional, cuando en los noventa no parábamos de cosechar singles y los discos duraban mucho, se paladeaban más. Un disco podía durar un año y ahora dura un cuarto de hora. Todo se quema a más velocidad, es fugaz y efímero. Hay más voracidad", subraya. Sin embargo, agrega, ahora hay más posibilidades para desarrollar un proyecto musical y que llegue al público. Eso sí, la música sigue siendo, hoy como antes, "la ley de la selva".

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