entrevista

Lemaitre: "Le Pen no ganará estas elecciones pero tal vez sí las siguientes"

El escritor parisino presenta en España 'Recursos inhumanos', una novela basada en hechos reales que denuncia la crueldad del mundo empresarial

Foto: Pierre Lemaitre presenta 'Recursos inhumanos' en Barcelona | (EFE)
Pierre Lemaitre presenta 'Recursos inhumanos' en Barcelona | (EFE)

En abril de 2010 varios directivos de France Televisions Publicité fueron condenados con multas por haber organizado un juego de rol para seleccionar personal en 2005. Aquella historia, que colocaba a la empresa en un lugar de la crueldad humana que no se había visto hasta entonces, removió la conciencia del escritor Pierre Lemaitre (París, 1951) y le llevó a escribir la novela 'Recursos inhumanos' sobre un parado que aprovecha un juego de rol de una firma para crear el terror entre sus altos cargos.

La historia, que acaba de publicarse en España y que ha llevado al escritor al festival Kosmopolis de Barcelona, posee todas las características de este novelista, uno de los más admirados dentro de la novela negra por su serie sobre el comandante enano Camille Verhoeven que incluso le han hecho ganar el prestigioso premio Goncourt: personajes incómodos, mucha violencia física y psicológica y la sensación de que todos en cualquier momento podemos cometer la mayor de las atrocidades. No hay lugar para la redención en la obra de Lemaitre. Ni para el sentimiento de culpa. Ni para la bondad enfrentada a la maldad. Eso, como él mismo afirma en esta entrevista, es cosa de católicos.

PREGUNTA. En España diríamos que ‘Recursos inhumanos’ es una novela sobre la crisis. Además fue publicada originalmente en 2010, cuando salieron noticias sobre los suicidios en Francia en algunas compañías importantes. Sin embargo, no parece que haya pasado el tiempo por ella.

RESPUESTA. El hecho de que siga siendo una novela actual es una mala noticia. Cuando apareció en 2010 se podía esperar que las cosas fueran a mejor en cuanto al paro, pero el caso es que han ido a peor y eso es una mala noticia para todos, excepto para mí y para mi editor.

P. La historia parte de un parado de larga duración de más de 50 años de edad que encierra a unos directivos en una sala y los amenaza con una pistola. ¿Todos, en unas circunstancias determinadas, podemos cometer el mal?

No creo en la bondad o maldad de la gente. Todo el mundo es capaz de cualquier cosa. Sí, es una cuestión de las circunstancias. El personaje de la novela, Alain Delambre, lo que está intentando es reestructurar su propia vida y por eso se ve inmerso en esta situación.

No creo en la bondad o maldad de la gente. Todo el mundo es capaz de cualquier cosa. Es una cuestión de las circunstancias

P. Alain Delambre me recuerda también a personajes de series de televisión como Walter White de 'Breaking Bad'. Gente normal que acaba convirtiéndose en un malvado ¿Por qué triunfan o gustan estos personajes tan negativos?

Yo creo que lo que gusta es que son personajes bastante banales en realidad, y que cualquiera se puede reconocer en ellos. Y puede ser nuestro vecino, nuestro colega del despacho. La diferencia que hay entre el héroe y personajes como Delambre es que el héroe entra en el juego de la mafia, es decir, le acaba gustando aquello. Sin embargo, Delambre es un personaje que no evoluciona. Comienza su aventura con una mentalidad y acaba con la misma mentalidad. En el fondo no aprende nada.

P. Pareciera que la cultura popular se ha llenado de personajes negativos. Son los nuevos héroes.

En la literatura negra, como en todas las grandes épocas de crisis, pasa esto. Y por otra parte, los héroes positivos no creo que borraran la crisis que vivimos.

Lemaitre y Jean Echenoz en Kosmópolis | (EFE)
Lemaitre y Jean Echenoz en Kosmópolis | (EFE)

P. 'Recursos inhumanos' parte de un hecho real que ocurrió en Francia: el juego de rol que creó una empresa para seleccionar a su personal. Algo bastante aterrador.

Sí, parte de un hecho real. La escribí cuando condenaron a quienes organizaron este juego de rol para seleccionar a su personal. Lo curioso es que muchas personas, cuando leen la novela, lo que piensan que es inventado es el juego de rol, y es paradójico porque lo más real de toda la novela es precisamente el juego de rol.

P. ¿Y qué le parece que en el mundo empresarial se haya llegado a esto?

Yo creo que la empresa hoy en día personifica la crueldad. Durante los años de la posguerra la empresa era el lugar donde la gente se realizaba, evolucionaba, uno podía forjar allí su vida y se ganaba dinero para crear una familia, tener una casa… Sin embargo, hoy en día tener un trabajo es un privilegio y la empresa se aprovecha muchísimo del hecho de que haya muchos más demandantes de empleo que empleos disponibles. Y de ahí su crueldad.

Yo no creo que Marine Le Pen llegue al poder en las próximas elecciones, pero quizá en las siguientes ya no esté tan seguro

P. ¿Y de hecho se está aprovechando también la política? ¿Es el caso del Frente Nacional en Francia?

Sí, hace unos días en los Países Bajos la extrema derecha pudo ganar las elecciones. Yo no creo que Marine Le Pen llegue al poder en las próximas elecciones, pero quizá en las siguientes ya no esté tan seguro. La extrema derecha se va acercando progresivamente y lo que quizá sí suceda es que sea de manera irreversible.

P. Por cierto, ¿escribiría una novela sobre lo que sucede en Francia y Le Pen?

No, no creo que escriba sobre esto. Ahora, como ciudadano, si mañana la extrema derecha llega al poder, como muchos otros intelectuales, entraría en resistencia.

P. ¿Y cómo lo haría?

No dejaría pasar ninguna ocasión sin manifestar un desacuerdo con lo que pueda ocurrir. Hoy en día vivo con cierta comodidad y no reacciono ante lo que me disgusta, pero si llega al poder la extrema derecha me manifestaría cada vez que pudiera. Lo consideraría un deber.

P. Volviendo a su narrativa, sus personajes son niños criminales, un parado criminal… A priori, personas que cuentan con la benevolencia del lector, pero usted les da la vuelta. ¿Por qué?

Como lector cuando uno coge una novela negra lo que espera son sorpresas y que las cosas no sucedan como uno ha previsto. El escritor tiene que hacer el esfuerzo de sorprender al lector y además de meterse en la mentalidad del lector porque cada uno interpreta la realidad de maneras muy distintas. Por otro lado, la literatura es un reflejo de lo que está ocurriendo en la vida cotidiana, y en la vida cotidiana hay mucha violencia.

P. Por esta razón, sus libros también producen incomodidad. No me diga que no está pensando en molestar al lector cuando escribe.

Sí, esa es mi profesión. Mi profesión consiste en contar historias con la que el lector se remueva emocionalmente. Yo no me dirijo a la parte racional del lector sino a sus entrañas. El papel del escritor es crear emociones en el lector. La novela que solo genera ideas abstractas no tiene muchos lectores de hecho, porque lo que realmente interesa al lector es que se enfrente a una presencia casi física. Por tanto mi trabajo consiste en provocar emociones, positivas o negativas, y por supuesto en una novela negra las cosas negativas están muy presentes, pero es que también están en la vida.

Tengo mucha ira. Nací enfadado. Digamos que materialmente estoy satisfecho y políticamente enfadado

P. Cuando se leen sus novelas parece que las hubiera escrito con ira, con enfado. ¿Realmente escribe enfadado?

Sí, tengo mucha ira.

P. ¿Y de dónde procede esa ira?

Nací enfadado.

P. Y los tiempos actuales imagino que no le calman.

Digamos que materialmente estoy satisfecho y políticamente enfadado.

Lemaitre | (EFE)
Lemaitre | (EFE)

P. ¿Ni siquiera le ha alegrado haber ganado el Goncourt con una novela negra? Que eso en Francia no pasa todos los días.

Tuve mucha suerte. Fue un milagro.

P. Igual su novela también tuvo un valor literario para el jurado.

Sí, la novela tiene un valor y el jurado estuvo bastante… Yo no tenía el perfil clásico del ganador del Goncourt, e imagino que se sopesó lo que había escrito antes. Yo creo que fue una buena señal para la literatura negra. Lo que se demostró es que los escritores de novela negra son escritores como los demás y también pueden acceder a las recompensas más prestigiosas.

Por cierto, en 'Recursos inhumanos' sucede, y además usted lo ha dicho en alguna entrevista. No cree en la redención, sino en el castigo, lo cual me parece una visión de la vida muy trágica y muy oscura. Me recuerda a Jim Thompson.

Es un honor que me compare con Jim Thompson. Normalmente me comparan con Donald Westlake. Lo curioso es que esta pregunta sobre la redención me la hacen mucho en los países católicos, como aquí en España. En Francia a todo el mundo este tema le da igual.

P. En España no podemos obviar la cultura judeocristiana. Llevamos la culpa en las entrañas.

Sí, sí, le he entendido. Yo no soy una persona católica y todo este tema de la culpabilidad no está en mi filosofía.

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