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Bellvilacqua y Chamorro o los crímenes que se esconden bajo la niebla

Los detectives nacidos de la pluma de Lorenzo Silva vuelven a la gran pantalla con la adaptación de 'La niebla y la doncella'

Foto: Aura Garrido, Quim Gutiérrez y Verónica Echegui protagonizan 'La niebla y la doncella'
Aura Garrido, Quim Gutiérrez y Verónica Echegui protagonizan 'La niebla y la doncella'

Cuando Lorenzo Silva escribió 'El alquimista impaciente' allá por el año 2000, no sabía que el paso del tiempo no iba a hacer casi mella en ella y que casi 20 años después la actualidad de su relato seguiría vigente. "Habla de la corrupción empresarial ligada con la corrupción política", explica el escritor. "Aquí en España, lamentablemente, hay temas que tardan en pasarse de moda". En 2002, Patricia Ferreira adaptaba la novela de Silva al cine: sería la primera vez, pero no la última, que los guardia civiles protagonistas, Belvilacqua y Chamorro, materializasen sus rostros en la gran pantalla. Quince años después, vuelven a través de Quim Gutiérrez y Aura Garrido en 'La niebla y la doncella', que se ha presentado en el Festival de Málaga y que compite por la Biznaga de Oro.

En un momento en el que el 'thriller' nacional vive un 'boom' editorial y cinematográfico -la trilogía de Dolores Redondo es uno de los casos más representativos-, el cine ha vuelto la mirada hacia la serie de Silva -que ya cuenta con nueve títulos- en un caso en el que se entremezclan la política, el sexo, las drogas y el crimen. "Cuando empecé a escribir, la novela negra era la 'leprosa editorial'", bromea Silva. Ahora sólo hay que ver los últimos premios Planeta, las listas de los más vendidos de las librerías y en el cine lo últimos competidores de los Goya.

Silva: "La novela negra es una buena herramienta para explorar las disfunciones de la sociedad contemporánea"

¿Y por qué ese 'boom' tan repentino? 'Millenium' aparte, la novela policíaca "es una buena herramienta para explorar las disfunciones de la sociedad contemporánea", una utilidad de emergencia tras "la crisis -aunque es una palabra que se me queda pequeña- o, mejor dicho, el desmoronamiento y la depauperación de una parte de la sociedad española. La crónica de todo eso se ha hecho desde la Audiencia Nacional porque ha tenido una dimensión criminal. Por tanto, la novela negra es un buen relato para contar y reflexionar sobre lo que nos ha sucedido".

Bellvilacqua y Chamorro o los crímenes que se esconden bajo la niebla

En esta ocasión, Belvilacqua y Chamorro se trasladan hasta La Gomera, donde ha aparecido el cadáver de un joven en una zona boscosa. Las Canarias cambian su registro soleado y disfrutón por una cara bastante más sombría y fragosa: la insularidad e su vertiente más agresiva. "Cuando llegas a La Gomera no te puedes escapar de ella", explica Andrés Koppel, el director de la película. "Te atrapa y te impone sus reglas. Por su paisaje, La Gomera se tardó en conquistar casi 100 años y sus habitantes son gente que vive colgada de una pared por no caerse al mar o al barranco". El escenario perfecto para una historia en la que bajo la apariencia de orden y tranquilidad se esconde una imbricada red de corrupción y podredumbre social y moral.

Verónica Echegui y Quim Gutiérrez en un fotograma de la película
Verónica Echegui y Quim Gutiérrez en un fotograma de la película

"Todo comienza con un vídeo en el que la víctima -esto podemos contarlo porque sale al principio- tiene relaciones con una menor de edad", apunta Koppel. A partir de ahí Belvilacqua (Gutiérrez) y Chamorro (Garrido), con la ayuda de Ruth Anglada (Verónica Echegui), tendrán que rascar debajo de la apariencia de destino turístico ideal para la familia de La Gomera para descubrir los secretos de una comunidad marcada por su insularidad y su aislamiento. Un rodaje de 8 semanas en el que Koppel se bautizó como director de largometraje, después de haber trabajado como guionista -'Intacto', 'Noche de reyes', 'Zona hostil'- y cortometrajista.

Koppel: "Muchas veces no sabes si la persona que está pagando por un crimen es la persona que debería"

El resultado, un 'thriller' ambiguo y evocador en el que la resolución, aunque se cierra, deja vivo un gusanillo de desconfianza en el estómago. "Para mí en 'La niebla y la doncella' hay una reflexión importante que es que, si te matan a un hijo, ni la venganza ni la justicia sirven de nada", explica el director. "Muchas veces no sabes si la persona que está pagando por un crimen es la persona que debería estar pagándolo. Aunque no es necesaria la certeza para acabar con una resolución emocional de lo que está pasando".

El equipo de 'La niebla y la doncella' en Málaga | EFE
El equipo de 'La niebla y la doncella' en Málaga | EFE

Gutiérrez, que no se declara muy fan del género policíaco, destaca sin embargo esta ambigüedad como una de las grandes virtudes del film. Es una película que "no sienta cátedra y que pone permanentemente en duda todas las cosas". "Con 'El topo' [la de Thomas Alfredson de 2011, basada en la novela de John Le Carré], por ejemplo, me volví loco. Me gustan ese tipo de películas en las que hay un montón de datos y las cosas no quedan tan claras como parece".

'La niebla y la doncella' "es, además, una peli tremendamente sexual", añade Gutiérrez

'La niebla y la doncella' "es, además, una peli tremendamente sexual", añade Gutiérrez. "Se folla poco, pero hay una pulsión sexual muy presente". Y el sexo es en la historia un arma de control y la puerta de entrada a un camino hacia la perdición. "Con Aura hemos trabajado mucho una cosa de la que estoy muy orgulloso. No queda claro si hay una tensión sexual, algo de paternalismo, o qué. Pero me gusta las relaciones hombre-mujer cuyos límites no están claros".

Gutiérrez y Garrido en su papel de guardiaciviles
Gutiérrez y Garrido en su papel de guardiaciviles

Belvilacqua y Chamorro son, además, dos personajes alejados "del cliché de policía con pistola" habitual del cine policíaco. Entre ellos hay un intercambio de rasgos de carácter y de género respecto a los cánones clásicos. "En las novelas a Chamorro la presentan como una mujer fuerte, segura y determinada", explica Garrido."La broma en la oficina es que le cambian el nombre por 'Machorro', pero esto es porque la novela retrata una época en la que las mujeres casi no accedían a este tipo de puestos de trabajo que tradicionalmente han ocupado los hombres".

"Mi personaje duda y se marea, que es algo que ha llamado mucho la atención", cuenta Gutiérrez. "No sé si así se le humaniza o no, pero en todo caso amplía el espectro y ayuda a alejarlo de esa idea de tipo resolutivo que no duda. Al reunirnos con la gente de la UCO [Unidad Central Operativa de la Guardia Civil] para hacer la película yo me di cuenta de que es gente muy normal".

Gutiérrez: "Ahora los imbéciles tienen más voz. Y eso es absolutamente irreversible"

No es la primera vez que Gutiérrez se enfunda el traje de guardia civil. Ya lo hizo el pasado diciembre en 'El padre de Caín', aunque el traje se le atragantó después de que la miniserie se convirtiese en el centro de una polémica tuitera. 'La nieve y la doncella' también avisa, precisamente, del arma de doble filo que pueden ser las redes sociales. "Yo he decidido voluntariamente vivir en una ignorancia selectiva. No voy a dedicar ni un segundo a todo lo que aparece en las redes, porque creo que hemos perdido un poco el norte entre lo que es noticiable y lo que no lo es", explica el actor. "Hay mucha gente cuya opinión me interesa y a la que antes no tenía acceso y ahora sí, pero también hay imbéciles -que los ha habido toda la vida-, pero ahora los imbéciles tienen más voz. Y eso es absolutamente irreversible, pero yo he decidido no escuchar al imbécil. No me interesa para nada".

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