¿Hay límites a la publicación de ideas?

Libros escritos por políticos: censura, intereses y anticipos astronómicos

Al habla con Miguel Aguilar (Debate), Roger Domingo (Planeta) y Tomás Rodríguez (Akal), editores que han publicado en España memorias y ensayos de políticos

Foto: Aznar presenta sus 'Memorias' en Mdrid en 2012. Foto: J.J.Guillen/EFE
Aznar presenta sus 'Memorias' en Mdrid en 2012. Foto: J.J.Guillen/EFE

Ocurrió en julio del año pasado. La actriz norteamericana Leslie Jones, que triunfaba con la nueva versión de 'Cazafantasmas', denunció públicamente a Milo Yiannopoulos, editor de Breitbar News y considerado defensor de la nueva ala ultraconservadora de EEUU, conocida como ‘alt-right’, por fomentar insultos racistas y misóginos hacia ella en Twitter. Nada sorprendente viniendo de un periodista que ya había tildado a los transexuales de “enfermos mentales” y al feminismo de “cáncer”. La historia se paró con la intervención del propio CEO de Twitter, Jack Dorsey, quien le escribió personalmente para confirmarle que cerrarían las cuentas que incluyeran aquellos insultos.

Sin embargo, siete meses después, Jones ha vuelto a la carga contra Yiannopoulos. ¿El motivo? La próxima publicación de un libro del periodista en el sello Threshold, la rama conservadora de la editorial Simon & Schuster, una de las cinco grandes de EEUU, con un grueso anticipo (hasta 250.000 dólares). La reacción de la actriz ha sido notable y ha acusado al sello de publicar autores que “fomentan el odio” -Threshold también ha publicado a Donald Trump- lo que ha devenido en una cadena de declaraciones de otros actores y directores como Judd Apatow exigiendo a la editorial la retirada del libro. El propio sello ha tenido que emitir un comunicado insistiendo en que se lea el libro, de título 'Dangerous', antes de las críticas y defendiendo su libertad a editar autores de diferentes tendencias e ideologías “aunque estemos en desacuerdo”.

El periodista Milo Yiannopoulos
El periodista Milo Yiannopoulos

Esta controversia anima el debate con varias preguntas: ¿debe un editor publicar el ideario político de cualquier personaje? ¿cuáles son los límites para publicar determinadas ideas? ¿Hasta dónde llega la libertad de expresión? ¿Es lícito el boicot a un autor que sostiene argumentos de odio? Interrogantes que se caldean aún más después de que los editores alemanes de la nueva versión crítica de 'Mi lucha', de Hitler, publicada el año pasado, setenta años después de su prohibición por fomentar el ideario nazi, anunciaran el éxito del libro con 85.000 ejemplares vendidos.

Para responder a estas cuestiones, El Confidencial ha hablado con Miguel Aguilar (Debate), Roger Domingo (Planeta) y Tomás Rodríguez (Akal), editores que han publicado en España memorias y ensayos de políticos como Esperanza Aguirre, José María Aznar, Felipe González, José Bono, Pedro Solbes, Pablo Iglesias o incluso textos ideológicos de periodistas como Jiménez Losantos. Libros que sustentan diferentes idearios que pueden obtener el aplauso de unos determinados lectores, pero quizá no de otros.

Libros insultantes

'Ganar o morir', de Pablo iglesias
'Ganar o morir', de Pablo iglesias

De entrada, no. Esa es la respuesta general a la cuestión sobre ‘censurar’ las ideas aunque no gusten. Todos ellos están en contra de que un autor no fuera publicado por la ideología que plasma en su ensayo. Ahora bien, todos también matizan: “Mejor el ostracismo, pero no prohibición. Eso nunca. Libertad de expresión siempre”, indica Rodríguez, editor de Pablo Iglesias. “Como editor, no obstante, no publico libros cuyo contenido resulte, a mi juicio, insultante, ofensivo o que pueda enaltecer al odio. Lo cual no impide que respete a otros editores a quienes les parezca oportuno publicar dichos libros”, sostiene Domingo, editor en cuya casa han publicado Esperanza Aguirre, Zapatero y Aznar, entre otros.

“Si un libro cumple con las condiciones legales para ser publicado y alguien lo quiere publicar, debería ser posible. Lo contrario, además, en una sociedad con acceso a internet, no parece muy efectivo. Otra cosa es quién lo publique; en mis planes editoriales no hay libros así”, abunda, por su parte, Aguilar, editor de Felipe González.

"Mejor el ostracismo, pero no prohibición. Eso nunca. Libertad de expresión siempre", indica Tomás Rodríguez, editor de Pablo Iglesias

Ni siquiera el hitleriano 'Mi lucha' debería ser señalado por la censura, aunque también con reparos, como añade Rodríguez, en cuyo sello suelen publicar autores de izquierdas: “Publicar un manifiesto de extrema derecha no tendría ningún sentido para nosotros salvo que se acompañe de un aparato de notas o aclaraciones que contextualice su lectura y que aclare al lector el sentido que el autor quiere dar a sus palabras. Así, tendría un valor didáctico, por lo negativo, pero didáctico al fin y al cabo”.

'Gruesos’ anticipos (e intereses)

En su denuncia, Leslie Jones resalta el hecho de que Yiannopoulos haya recibido hasta 250.000 dólares de adelanto por su libro, lo que, según ella, muestra el interés de la editorial por las ideas del periodista. Una cifra ciertamente alta, aunque inferior a las que se han otorgado a algunos políticos españoles, cuyos números extraoficiales -las editoriales no dan los datos oficiales- rondan los 500.000 y hasta un millón de euros (presuntamente lo que cobró Aznar por sus tres tomos de memorias).

'Memorias I'
'Memorias I'

Para Rodríguez este sí es un asunto importante: “No creo que Planeta recupere nunca sus superanticipos de biografías políticas. Tampoco lo hace por eso, obviamente, sino por algo más grande que las propias ventas, que tiene que ver con la cercanía al poder político y el acceso directo a las altas cúpulas de los partidos. También porque implica vender una imagen de pluralidad política que a una editorial generalista le viene muy bien como grupo empresarial”, señala. De alguna manera, engancha con el comunicado emitido por Simon & Schuster.

Además, Rodríguez indica que en su caso, Pablo Iglesias “nunca ha cobrado un anticipo de Akal ni nos lo ha pedido, al contrario. Nuestra relación nunca ha sido en este sentido económica, sino puramente una relación de autor/editorial, basada en contenidos e ideas. Su postura en este sentido es loable porque ha recibido grandes ofertas por publicar en otros grupos editoriales y no ha querido”. Sin embargo, para Roger Domingo no hay ningún debate en torno a estos anticipos. “El anticipo es el riesgo que toma el editor, dada su calidad de empresario, y sólo le corresponde a él juzgar qué cantidad es la adecuada o acertada”, zanja.

"El anticipo es el riesgo que toma el editor, como empresario, y sólo le corresponde a él juzgar qué cantidad es la adecuada", zanja Domingo

Pero, ¿cuáles son esos riesgos? ¿Por qué, por ejemplo, Simon & Schuster quiere publicar a un periodista de extrema derecha si puede soliviantar a tantos lectores, aunque gane otros? ¿Se hacen esta pregunta los editores españoles cuando publican a Iglesias o Aguirre? ¿Qué ganan y qué pierden?

En este asunto, Aguilar tercia: “Un libro puede no venderse bien, pero no creo que en ningún caso afecte al resto de los libros del sello. Desde luego no ha sido el caso con el libro de Felipe González, que además vendimos bien”. Una respuesta que también comparte Domingo -“Los lectores, por contra, compran libros en función del autor o de la temática y no, por lo general, de la editorial que los publique. Es por ello que la inclusión de unas memorias en un catálogo no suelen ni deben afectar a las ventas del resto del catálogo”-, pero no así Rodríguez, para el que sí es baladí qué textos se publican y cuáles no. “Nosotros no [tenemos en cuenta si resta o gana lectores], pero me consta que otros editores sí lo han hecho en casos parecidos. En nuestro caso lo que determina la publicación o no de un texto es su calidad, no el autor. Pablo Iglesias era autor de Akal antes de que Podemos existiera; nuestra apuesta era por su pensamiento crítico, no por su carrera política, que no existía”.

Las memorias políticas en España no funcionan

Con todo, al final lo que manda es la cifra monetaria de las ventas. En el mercado anglosajón sí suelen funcionar las memorias presidenciales y los ensayos políticos -también Bill Clinton y Tony Blair se aprovecharon de ello-, pero en España los datos más bien renquean, y así lo reconocen los propios editores, si bien se matiza que algunas sí cumplieron como señala Aguilar: “Algunos libros de Aznar o de Miguel Ángel Revilla se han vendido mucho”, insiste.

'Ser feliz no es caro'
'Ser feliz no es caro'

Rodríguez y Domingo no se muestran tan optimistas. Para el primero se debe a varias razones, entre ellas porque suelen ser libros de políticos que ya no están en activo y, sobre todo, porque “se trata de hagiografías de mejor o peor prosa, no mucho más. Cero autocríticas y cero informaciones de enjundia. Nuestra intrahistoria política es opaca del todo. Poca información de cierta calidad se puede encontrar en ellas”. Para el segundo, la cuestión tiene que ver más con la situación económica, que ha mermado las ventas de libros en general hasta en un 40%, y a la desafección política: “Las publicadas durante los últimos años (Bono, Zapatero, Aznar, Solbes, etc.) no han tenido, ciertamente, un recorrido comercial especialmente extenso, pero eso se ha debido, a mi juicio, a la coyuntura económica y social”.

Por tanto, todo indica que los ensayos políticos se seguirán publicando. Nadie aún ha dicho ni una sola palabra sobre los libros publicados en España. Y es probable que la denuncia de Leslie Jones también se disuelva como el azucarillo en Twitter y el libro de Yiannopoulos llegue a las librerías.

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