un nuevo retrato del pintor sevillano

Un 'velázquez' inédito revoluciona al Prado

La American Friends of the Prado Museum dona a la pinacoteca nacional un boceto original y desconocido de Velázquez del rey Felipe III

Foto: 'Retrato de Felipe III', Diego Velázquez (1627) (American Friends of the Prado Museum, donado por William B. Jordan)
'Retrato de Felipe III', Diego Velázquez (1627) (American Friends of the Prado Museum, donado por William B. Jordan)

Felipe III, de perfil, eleva sus ojos negros con sus bigotes atusados y sus mofletes rechonchos. El pincel de Velázquez se detiene en esa mirada enigmática, pero deja la gola y el fondo poco definidos en un contrapicado desconocido hasta ahora. Se trata del inédito 'Retrato de Felipe III', obra que pintó Diego Velázquez en 1627 y que acaba de recibir el Museo del Prado gracias a una donación del American Friends of the Prado Museum. La obra será expuesta en las salas de la pinacoteca nacional como depósito temporal por cinco años prorrogables.

El cuadro pertenecía al hispanista y experto en bodegón español William B. Jordan. Lo compró en el mercado de arte londinense, pero figuraba como 'Retrato de don Rodrigo Calderón' en una inscripción apócrifa en la parte superior y estaba atribuido al círculo de un pintor flamenco. Durante las tres décadas que ha estado en su poder, Jordan ha restaurado este pequeño lienzo y lo ha estudiado consciente de que podía estar ante una obra inédita de Velázquez. De hecho, desde un primer momento reconoció en ese rostro al monarca español comparándolo con un retrato de Pantoja.

En realidad, y tras los exhaustivos análisis realizados por el Museo del Prado, se trata de un cuadro preparatorio para el rostro de Felipe III que el pintor sevillano realizó para la composición de 'La expulsión de los moriscos' (1627), que se destruyó en el incendio del Alcázar de Madrid en 1734 y que solo se conoce por las descripciones de la época. Los análisis de soporte, la radiografía y los rayos infrarrojos por los que ha pasado el boceto en el Prado confirman que se trata de una obra de Velázquez muy relacionada con sus retratos de la segunda mitad de la década de 1620.

Los análisis de soporte, la radiografía y los infrarrojos por los que ha pasado el boceto en el Prado confirman que se trata de una obra de Velázquez

Tanto la tela como la preparación o la manera de construir la obra son similares a otros cuadros del artista español fechados en torno a 1627. Además, tras compararlo con obras como 'Felipe IV con armadura', 'Felipe IV a pie' y 'El infante don Carlos', todas pintadas entre 1627 y 1628, se han revelado muchas similitudes en cuanto al modelado, especialmente en la parte inferior de los rostros, la construcción anatómica de las narices y frentes y manejo parecido de los recursos estilísticos.

"Extraordinaria calidad"

Esta pintura, "de extraordinaria calidad e inédita para la investigación, permite arrojar luz sobre una de las obras capitales del comienzo de la etapa cortesana del pintor", aseguran desde el Museo del Prado. Para Jordan, la obra, pintada por Velázquez en Madrid en los años en los que estuvo en la Corte, es decir, entre 1623 y 1631, cuando se marcha a Italia, era de Velázquez porque la edad que aparenta Felipe III es cercana a los 40 años que tenía en 1609 cuando se produjo la expulsión de los moriscos. Además, es una pintura posterior a esa fecha porque se corresponde con el nuevo estilo de retrato real que difundió esos años y porque coincide con las descripciones de la 'Expulsión de los moriscos' que sugieren que el retrato de Felipe III que protagoniza el episodio mostraría un gesto y una dirección de la mirada similar al de boceto.

Cristina Simmons, de la American Friends of the Prado Museum, explica a El Confidencial que la atribución de este boceto a Velázquez supone un hallazgo muy relevante. "Es muy importante para el conocimiento de Velázquez como retratista de la Corte. Para saber cómo se está formando en esa área, liderándola, y cómo su técnica cambió tanto en Madrid como en su fase italiana. Además, al ser un cuadro de trabajo, es el único boceto que conocemos de Velázquez y aporta mucha información sobre su forma de trabajar y cómo se preparaba para sus composiciones finales".

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