del 19 de octubre al 22 de diciembre

'El perro del hortelano' regresa femenino y feminista

La CNTC estrena temporada con el clásico de Lope de Vega, dirigido por Helena Pimenta y protagonizado por Marta Poveda, Rafael Castejón y Joaquín Notario

Foto: Rafael Castejón y Marta Poveda en 'El perro del hortelano' (MarcosGpunto)
Rafael Castejón y Marta Poveda en 'El perro del hortelano' (MarcosGpunto)
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"Que ni come ni deja comer". Cuando alguien pronuncia 'El perro del hortelano' instantáneamente aparece este dicho popular en la mente del oyente cual modelo estímulo-respuesta de Pávlov. Pero detrás de esta comedia "divertida, amarga, emocionante y conmovedora" de Lope de Vega hay mucho más que una expresión archiconocida y una historia de amor tan luminosa como oscura.

Bajo la dirección de Helena Pimenta y adaptada por Álvaro Tato, la  Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) estrena en el Teatro de la Comedia (desde el 19 de octubre al 22 de diciembre) una versión de 'El perro del hortelano' presidida por una visión femenina y feminista del clásico de Lope porque, en el fondo, esta obra no es más que el drama de una mujer que ostenta el poder y que ni mucho menos es, como siempre se la ha pintado, una histérica y una loca, un "monstruo de mudanzas". 

Si aspiramos a la igualdad hay que pensar en a cuántas cosas tiene que renunciar una mujer que aspira al poderSin cambiar ni una coma del texto de Lope de Vega y ambientando la puesta en escena en el siglo XVIII para que la diferencia de clases sea más evidente para el espectador, este montaje ahonda en la reivindicación de la mujer. Por eso, Diana, la condesa de Belflor, enamorada de su secretario Teodoro, no es más que una joven que revela la tortura de una mujer en cuyo interior lucha lo que se espera de ella por su posición social y su verdadera necesidad de amar y ser libre para encontrarse a sí misma. El laberinto del ser y el parecer tan contemporáneo. La mujer presa de un rígido corsé en una cárcel de oro con doble llave: la de su estatus y la que supone el hecho mismo de ser mujer.

"Se trata del drama de una mujer que está en el poder a la que todo el mundo buscaba un marido. Su condado fracasa si no hay un hombre detrás y está presionada para casarse", disecciona Pimenta. "Cuando lees hoy el personaje, ves que su drama es su dilema entre el honor y el papel que le toca jugar impuesto por una sociedad patriarcal que ha decidido que ella es una mujer de su casa y está incapacitada" para gobernar su condado. "No deja de ser el dilema del honor asignado por la sociedad o el amor y la libertad de elección. Este es el punto de partida, pero no es una concesión sino una reflexión de lo que significa ser mujer. Si aspiramos a la igualdad hay que pensar en a cuántas cosas tiene que renunciar una mujer que aspira al poder. ¿A cuánto hay que renunciar? ¿Cuántas ofensas resistirnbsp;Esta es una formulación seria hecha buscando la complicidad del género masculino. La pelea es de todos", expone Pimenta sobre esta "relectura necesaria" y actual de la obra de Lope de Vega.

'El perro del hortelano', dirigida por Helena Pimenta (MarcosGpunto)
'El perro del hortelano', dirigida por Helena Pimenta (MarcosGpunto)

No es el único tópico que derriba esta puesta en escena de 'El perro del hortelano'. La obra ya de por sí rebate todas las convenciones de la comedia clásica española colocando a una dama poderosa al frente (dibujada nada menos que entre 1613 y 1615), a la que se suma un criado que es un cómico inteligente que crea su propia realidad en vez de un bufón graciosete y un caballero que, como le define Tato, es "todo un Maquieavelo del amor". Y en el centro de todo ello, el amor y el odio, el erotismo, los celos, la cultura y posición social. Porque, como asegura Pimenta, "Lope parece sencillo, pero es muy complicado. Es vital, brillante, enérgico, sensual y un poeta gigante. Es una de las comedias más importantes y de mayor personalidad de Lope de Vega".

"El perro del hortelano' es una torre de diamantes, como dice Lope de Vega. Es una de las cimas de la comedia universal, no del española sino que es patrimonio del ser humano. Es la comedia como camino a la comprensión del amor y el descubrimiento del deseo, y visto desde un lugar muy contemporáneo. Esta obra es pura contemporaneidad. Es puro Wilder y Lubisch", defiende Tato por su parte. "La obra se desvela como un oxímoron constante, lleno de antítesis de principio a fin. Aquí no hay personajes ni buenos ni malos, simplemente aman y luchan por encontrarse a sí mismos, pero, a veces, se buscan donde no está la sociedad. Son individuos sometidos al corsé social. La obra habla sobre el deseo de cambiar de espacio y sobre la lucha entre la naturaleza y la posición social", agrega la directora.

Notario y Castejón en 'El perro del hortelano' (MarcosGpunto)
Notario y Castejón en 'El perro del hortelano' (MarcosGpunto)

Ese amor desatado que irrumpe en ese rígido mundo palaciego napolitano, ese amor imposible que es "una elección a vida a muerte", desgrana también temas tan actuales como la lucha de clases y de poder. Además, añade Pimenta, "reivindica la imaginación. No solo imaginar mundos mejores. Es imaginar el nuestro mejor. Se trata de recuperar la inocencia y la empatía para ponernos en el lugar del otro y no inclinarnos en la vanidad".

Para Marta Poveda, que da vida a Diana, esa contemporaneidad del texto del Fénix de los Ingenios está presente en la hipocresía que atraviesa de lleno la obra. "El tema principal es el amor, pero la hipocresía está todo el rato presente y eso hace que sea un texto muy trasladable al momento en el que vivimos, en el que no nos dejan decir lo que sentimos de verdad sea en el aspecto que sea, político o emocional. Aquí se denuncia eso y se pone en bandeja", subraya.​

Rafael Castejón (Teodoro) define a ese secretario amado y odiado, culto e inteligente, como un "un Ícaro que intenta tocar el sol y cada dos por tres se estrella o le estrellan", mientras que Joaquín Notario (Tristán) ve a su personaje como un "Demiurgo que transforma la realidad", un pícaro que enreda pero no para su propio beneficio sino "a pesar suyo, para que alguien esté mejor independientemente de su opinión y su criterio". "Este montaje tiene algo muy genuino. Está hecho, dirigido y concebido desde el punto de vista femenino y eso nos lleva a otro lugar. Es una lectura que ha dado un fruto muy interesante y enriquecedor", agrega el actor. Completan el reparto nombres como Álvaro de Juan, Óscar Zafra, Nuria Gallardo, Paula Iwasaki, Alba Enríquez, Fernando Conde, Paco Rojas, Egoitz Sánchez o Pedro Almagro para seguir denunciando, desde los teatros de hoy, la importancia de defender nuestra libertad con un clásico que representa "el placer de la comedia desatada". 

''Pilar Miró le hizo un favor a nuestro teatro clásico"

Si hay en la retina del espectador una versión de 'El perro del hortelano' es, sin duda, la de Pilar Miró. La película, que se estrenó en 1996 con Carmelo Gómez y Emma Suárez como protagonistas, resucitó la atracción del público por los clásicos. "Pilar le hizo un homanaje y un favor maravilloso a nuestro teatro clásico", asegura Helena Pimenta, directora del montaje que ahora estrena la CNTC. "Nos hizo un favor a todos porque popularizó esta obra", añade, aunque después "hacerla en el teatro se convirtió en un reto difícil".

El filme de Miró y la obra de Pimenta no solo conservan el verso de Lope de Vega y el gusto por esta comedia donde el amor y la lucha de clases se dan la mano, sino que además comparten a Fernando Conde en ambos repartos. El que en la gran pantalla diera vida a Tristán, ahora es el conde Ludovico. Hoy recuerda que pese al enorme éxito que tuvo la película, "estuvo dos años en un cajón. Nadie daba un duro por 'El perro del hortelano' en cine. La verdad es que se permitieron el lujo de tener esta joyita en un cajón dos años porque no creían que el verso fuera a funcionar". Lo demás es historia. Se exhibió fuera de concurso en el Festival de San Sebastián, conquistó al público, la crítica y se llevó siete premios Goya, además de otros galardones. 

Pero Miró estuvo muy ligada a Lope de Vega no solo con este célebre título. Un año después, el mismo de su muerte, dirigió en el Teatro de la Comedia 'El anzuelo de Fenisa' y su intención era seguir llevando al Fénix de los Ingenios al cine. "Quería hacer una trilogía sobre Lope de Vega. La comedia con 'El perro del hortelano'; una tragedia con 'El castigo sin venganza', y dudaba si hacer un drama rural con 'El caballero de Olmedo", desvela Conde sobre un proyecto que esta vez sí se quedó parado por la repentina muerte de la cineasta en 1997. 

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