“Si la industria no responde, habrá que reinventarla”

Ángeles Caso, del Planeta al crowdfunding

La ganadora del premio Planeta en 2009 ha decidido recurrir al micromecenazgo para sacar adelante su último libro sobre mujeres pintoras
Foto: La escritora Ángeles Caso en la presentación de su libro 'Todo ese fuego' en octubre. (EFE)
La escritora Ángeles Caso en la presentación de su libro 'Todo ese fuego' en octubre. (EFE)

Ha llamado a las puertas de las editoriales con un libro en la mano sobre arte, mujeres y con un presupuesto de producción muy alto. ¿Su presentación? Llamarse Ángeles Caso, haber ganado el premio Planeta y ser éxito de ventas. Pero ni con ello ha conseguido que esas puertas editoriales se abrieran de par en par. Su nuevo trabajo no es algo sencillo. 'Ellas mismas. Autorretratos de pintoras' quiere hacer visible a aquellas mujeres pintoras que fueron conocidas en su época, trabajaron en primera línea y que incluso llegaron a ser ricas con su talento, pero que hoy no son reconocidas por su trabajo.

Muchos años de investigación de una historiadora del Arte que han acabado en el mismo saco que otros proyectos de artistas desconocidos para poder salir adelante: el crowdfunding. Entre discos de grupos primerizos, cortometrajes y documentales comprometidos se ha colado un premio Planeta que pide 25.000 euros para poder editar 2.000 ejemplares. No hay beneficio personal solo recompensas para los mecenas. Y sí, su cara les suena de la televisión. Dos años presentando el telediario en el único canal que existía lleva persiguiéndola más de 30 años. No se lo recuerden mucho.

PREGUNTA: ¿Por qué ha decidido recurrir al crowdfunding?

RESPUESTA: Llevo trabajando en este tema toda la vida, comencé a pergeñar el libro hace unos meses y cuando lo tenía claro empecé, como hacemos siempre, a moverme para buscar editorial. Mi sorpresa fue descubrir que no encontraba ninguna, las cosas están muy mal. No les voy a a culpar. Las editoriales no se atreven a arriesgarse con un libro que cuesta dinero producir. Estos libros de arte son caros y el tema de las mujeres pintoras es tan desconocido que les dio un poco de miedo. Sé que el proyecto es bueno, que el libro puede funcionar y decidí tirar para adelante. Eran dos posibilidades, o lo metía en un cajón o intentaba aprovechar estas nuevas maneras que la red está poniendo a nuestro alcance. Sé que hay mucha gente a la que le interesa la genealogía cultural femenina, he escrito más cosas sobre esto y han sido verdaderos éxitos. Me pareció que era el momento de cambiar mi propia manera de trabajar y entender la industria cultural. Si la industria no responde, habrá que reinventarla.

P. ¿Quién espera que le apoyenbsp;

R. Tampoco me hago muchas ilusiones, un crowdfunding no es un fenómeno masivo. En España no hay muy poca costumbre de mecenazgo en general, no solo a estos niveles pequeños, es algo que no acabamos de entender. Tengo que reunir 25.000 euros para la producción de mi libro y de ahí no me queda ningún beneficio, porque los derechos de reproducción de las imágenes son carísimos, los museos cobran un dineral, las fotos, imprimirlo también cuesta mucho -100 reproducciones a color- en un buen papel… La reproducción del libro es muy cara. Yo creo que la gente no acaba de entender muy bien que si yo no consigo recaudar ese dinero para producir 2.000 ejemplares, el libro no va a existir. Tampoco espero una intervención masiva pero creo que lo apoyarán, por un lado, lectores míos, un público interesado en la genealogía cultural femenina y, por otro, un público específico de amantes del arte.

Página de 'Ellas mismas. Autorretratos de pintoras'
Página de 'Ellas mismas. Autorretratos de pintoras'

P. ¿Cree que un autor reconocido acuda al crowdfunding puede perjudicar su imagen?

R. Tengo un proyecto que es bueno, no he conseguido hacerlo de la manera tradicional, así que vamos a explotar estas otras maneras de producir cultura. Es verdad que hasta ahora este tipo de iniciativas de crowdfunding lo han utilizando gente que estaba empezando. Soy la primera de la gente establecida que lo está haciendo. No da mala imagen y no me parece avergonzante, simplemente no he podido hacerlo de la manera tradicional pero no he querido tirar la toalla.

P. ¿Ni siquiera con un renombre como el suyo se pueden sacar adelante este tipo de proyectos?

R. Esto es una muestra de lo mal que están las cosas. Yo llevo mucho tiempo diciendolo, la cultura en España ha sido pisoteada. No soy la única, conozco escritores con cierto nombre al que les han dicho que no a proyectos más convencionales. A lo mejor esa gente se deprimió, se hundió y ya está. En mi caso se trata de empezar a hacer cultura al margen de unas estructuras industrias que no están respondiendo al momento actual, quizá porque no pueden, no las quiero culpar.

P. Su último libro ('Todo ese fuego')  se publicó con Planeta en septiembre de 2015. Y tampoco esta editorial ha querido echarle una mano

R. En España nunca ha habido tradición de editar libros de arte, se han hecho pocos libros ilustrados, hay muy poca tradición y encima en este momento tan difícil… Insisto, no quiero criticar pero creo que se equivocan, creo que es un buen libro, que podría tener una buena salida comercial con buena distribución, algo que no va tener. Va a ser casi artesano. Haremos un libro muy cuidado pero la distribución va a ser muy pequeñita.

Hacienda me abrió cuatro revisiones y me obligó a devolver mis desgravaciones. Su criterio es que no necesito luz, calefacción... para trabajar

P. Buena parte del coste de su edición se va a pagar los derechos de reproducción de las imágenes

R. Los museos cobran unos precios altísimos por reproducir sus imágenes. Los de EEUU normalmente te las ceden gratis o a precio razonable y tienen en cuenta que es un producto autoeditado. Hay algunas imágenes que solo tener los derechos para reproducirlas son 200 euros. Y hay 100 imágenes. Hay autoras que murieron hace 40 o 50 años cuyos herederos todavía cobran derechos, además de los museos. Hay que sumar esas dos cosas más el pago de la fotografía de calidad. La cifra de derechos es altísima, unos 10.000 euros.

P. Usted ha dicho varias veces que de la literatura ya no se puede vivir. ¿Cree que lo hará algún día?

R. Yo hay veces que me desanimo muchísimo. Este país nunca ha protegido mucho la cultura. Creíamos que habíamos conseguido remontar esa historia secular donde la cultura no importaba, los creadores eran maltratados… Creíamos que eso estaba superado. Los escritores vivíamos de nuestro trabajo, escribíamos con libertad, hacíamos conferencias, colaboraciones en prensa… Todo eso se ha terminado, se hace gratis o por unos precios que son avergonzantes. Es lo que nos toca vivir, nos tenemos que reinventar.

P. A esto hay que sumar que usted fue investigada por Hacienda. Le reclamaron más de 20.000 euros. ¿Ya está en paz con ellos?

R. Sí, sí, por supuesto, estoy en paz con Hacienda desde el minuto uno, no te queda otra, si no te embargan. Lo mío de Hacienda fue complicado porque estoy convencida de que fue la respuesta a un artículo que publiqué quejándome de la presión a la que nos estaba sometiendo a las clases medias cuando se empezaba a saber, a través de los papeles de Bárcenas que, supuestamente, muchos dirigentes del partido que nos estaba sometiendo a esta presión fiscal cobraban parte de su sueldos en B. Publiqué el articulo y, no sé si por casualidad, a los 15 días me abrieron cuatro revisiones fiscales y me obligaron a devolver mis desgravaciones profesionales. El criterio de Hacienda es que un escritor no necesita luz, ni teléfono, ni calefacción, ni taxi cuando tiene que coger un avión para dar una conferencia, ni el sandwich que se come en el aeropuerto. Yo había pagado de mi premio Planeta 275.000 euros en impuestos y le pareció poco a Hacienda. Yo trabajo en mi casa y consumo mucha luz, consumo mucho gasóleo de la calefacción… El criterio de Hacienda es que tenemos que escribir en la calle bajo la luz del sol. Por eso no me cuesta nada contarlo porque no había hecho nada mal. Pero ya está, yo lo pagué, fue un problema que tiene mucha gente, yo no quiero hacerme pasar por víctima.

Ángeles Caso con su último libro publicado. (EFE)
Ángeles Caso con su último libro publicado. (EFE)

P. Cerrado ese capítulo, entonces

R. Sí, sí. A veces hasta me río, hasta estoy agradecida a Montoro porque me ha hecho más fuerte, me ha hecho tener más sentido del humor, reírme más de mi misma. Lo que hay que hacer es luchar para que no pase, por eso doy la cara. Soy muy peleona y me gusta dar la cara por mí y por los demás.

P. Ha llegado a denunciar que por participar en política, a través de Somos Oviedo, le han vetado en algunas conferencias

R. Sí, proyectos bloqueados y conferencia anuladas tienen que ver con esto. Cuanto más me pase, más protestaré. No aprendo [se ríe]. Yo quiero cambiar este país, no quiero vivir en un país en el que vivamos con miedo y se puedan producir 'vendettas' por la manera de pensar de la gente. Yo ya sabía, cuando decidí dar el paso, que iba a pagar un precio por eso.

P. ¿La cultura debe comprometerse políticamente? ¿Compensa?

R. Depende de los momentos. En aquel momento entendí como tantos españoles que estábamos viviendo una emergencia democrática en España. Llevaba meses desesperada, pensando que no quería vivir en un país así y por tanto tenía que contribuir a cambiarlo. No ha ido más allá. No he tenido más actividad política. Podía haber sido concejal o diputada por Asturias en Madrid y no he querido. Mi compromiso político ha llegado hasta donde ha llegado.

Irme de España es una idea recurrente (...). Me gustaría vivir en un país donde la cultura fuera más respetada, como Francia o Gran Bretaña

P. ¿Pero se ha planteado dar un paso hacía la primera línea política en algún momento?

R. De momento no. No me interesa la actividad de poder y quiero mi tiempo para escribir. Me conozco, soy una persona muy seria y si me dedico a eso 100% dejaría escribir. Y no quiero. Tampoco tengo el carácter para eso, soy más afable de lo que es preciso para determinados puestos.

P. Sin embargo, sigue teniendo la idea de irse fuera del país

R. Sí, es una idea recurrente [ríe]. Y no está descartado del todo. Hay muchos momentos en los que todo lo que vemos alrededor me desanima muchísimo. Intento volver armarme de fuerzas y seguir luchando. Pero si me canso a lo mejor me acabo yendo y me autoproclamo exiliada. Ahora soy tía abuela, quiero disfrutar de los bebés y de mi madre. Esa es la parte por la que no me decido. Me gustaría vivir en un país en la que tuviera la sensación de que la cultura es más respetada que aquí, como Francia o Gran Bretaña. Me sentiría más a gusto.

P. Pasaría más desapercibida. Aquí la siguen recordando por dos años de trabajo en la televisión

R. Es una pesadez, hace 30 años que dejé la televisión y tuve ofertas, algunas muy sustanciosas cuando empezaron la privadas, para volver y nunca quise. No es que me enfade pero tengo 56 años, estuve dos en televisión, antes y después hice muchas cosas más importantes. Eso parece que es una cosa que tienes que arrastrar contigo el resto del tu vida. Es exagerado que me lo sigan recordando. 

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios

ÚLTIMOS VÍDEOS

El sentido de las lágrimas de Djokovic
Crisis in Six Scenes Season 1 – Sneak Peek
Un perro llamado dolor (Luis Eduardo Aute)

ºC

ºC