Lunes, 22 de julio de 2013

EL HISPANISTA DESCRIBE LA VIDA DEL LÍDER COMUNISTA COMO UN FRACASO SAZONADO DE MENTIRAS

Paul Preston ajusta cuentas con Carrillo

Paul Preston ajusta cuentas con Carrillo
Enero de 2012, Manuel Fraga y Santiago Carrillo dialogan amablemente en el Congreso de los Diputados. (REUTERS)
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Antidemócrata, cacique, mentiroso y maquiavélico. Paul Preston desmonta a Santiago Carrillo sin ambages en la biografía El zorro rojo. La vida de Santiago Carrillo (Debate). En el libro Preston recupera sus investigaciones sobre la vinculación de Carrillo en la mayor atrocidad cometida en territorio republicano durante la Guerra Civil, en Paracuellos. El hispanista explica que Carrillo era el responsable de Orden Público y que él nombró como director de Seguridad a Segundo Serrano, quien “organizó a diario las sacas”. Por eso no concibe que el líder del Partido Comunista no lo supiera.

Pero más allá de esta tesis sostenida en su anterior libro, El Holocausto español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después, Preston afina sus aceradas críticas en el relato de la destrucción de cualquier disidencia y desobediencia que mantuvo el antiguo secretario general del PCE en su propio partido. Explica el historiador que una de las frases que más repetía Carrillo era la que mejor le define: “En la política, el arrepentimiento no existe. Uno se equivoca o acierta, pero no cabe el arrepentimiento”.

Preston acude a las entrevistas y memorias con las que Carrillo derramó y reinventó su biografía para aclarar que “en ninguno de esos libros se advierte nada parecido al arrepentimiento, y sí abundantes falsedades y confusiones deliberadas”. “Se podría llegar a la conclusión de que, si tuviera la posibilidad de vivir otra vez su vida, lo único que cambiaría sería la crónica de sus actos”, prescribe el historiador inglés nacido en Liverpool hace 67 años.

Ambición desmedida

Para Preston, Carrillo ha sido un hombre “tan pagado de sí mismo” que rechazó cualquier necesidad de contrición, pero no justifica “la constante necesidad de reinventar la historia de su vida”. Es precisamente en el capítulo titulado Una ambición sin límites (1930-1950), en el que narra las múltiples traiciones que lleva a cabo en el partido desde el exilio, empezando por su propio padre Wenceslao Carrillo.

“Cuando pides ponerte en comunicación conmigo olvidas que yo soy un comunista y tú un hombre que ha traicionado a su clase, que ha vendido a su pueblo. Entre un comunista y un traidor no puede haber relaciones de ningún género”, escribe con indignación en una carta contra su padre por haber secundado el intento de golpe de Estado de Segismundo Casado, el 5 de marzo de 1939 contra el presidente Negrín, y expresada en una “retórica estalinista absurdamente exagerada”, opina Preston.

Como Wenceslao no da crédito y se niega a creer que sea su hijo el autor de la misiva, piensa más en el dictado de La Pasionaria y Jesús Hernández, aunque inspirada por “el señor Stalin”. La carta del padre termina así: “Yo, Señor Stalin, había educado a mi hijo en el amor a la libertad, ustedes me lo han convertido a la esclavitud. Como le sigo queriendo, a pesar de tan monstruosa carta, procuraré, con el ejemplo, que vuelva al lugar del que no debiera haber salido nunca”. Transcurrieron casi veinte años hasta que Carrillo vio de nuevo a su padre.

La nueva publicación de Preston aparece al poco de Mi testamento político, publicado por Galaxia Gutenberg unos meses después de la muerte del líder comunista, en el que se justificaba y revisaba su evolución personal a partir de las circunstancias que le tocaron vivir. Complaciente consigo mismo, no apunta sus denuncias a los trotskistas, a sus ex compañeros socialistas o incluso a su padre, como señala Preston. El historiador revisa la vida de Carrillo en varias fases, en las que públicamente pasó de ser un agitador revolucionario, líder estalinista y héroe nacional gracias a su contribución al restablecimiento de la democracia.

Un tesoro nacional

Sin embargo, recuerda que sembró su camino de traiciones, además de la mencionada, a “Largo Caballero, Jesús Monzón, Carmen de Pedro, Joan Comorera, Francisco Antón, Fernando Claudín, Jorge Semprún, Javier Pradera y muchos, muchos más”. “Y hubo mentiras: sobre Paracuellos, Val d’Aran, la guerrilla, las diversas variantes de la gran huelga general y su relación con la Unión Soviética”, añade.

Preston acude a los informes de Carrillo a las asambleas sucesivas del Politburó y el Comité Central para mostrar su triunfalismo y falta de visión, en los que declaró que no podía esperarse nada de una monarquía inventada por Franco. “No obstante, a pesar de sus errores, llegado el momento de su muerte, Carrillo se había convertido en un tesoro nacional, ensalzado por destacadas figuras de la derecha”.

Tampoco es indulgente el historiador con la figura del político cuando abandona el partido en 1985, momento en el que Carrillo pasa a ganarse la vida como comentarista en los medios de comunicación y como escritor: “Sus lentas y meditadas aportaciones a programas de radio y televisión potenciaron su imagen de figura nacional reflexiva. Con su voz ronca y fumando un cigarrillo tras otro hasta el último día, su manera de manejarse ante los medios denotaba una honda satisfacción con su carrera”. Preston no tiene ninguna duda, la de Carrillo fue una vida de “fracasos sazonada por un optimismo imperecedero y recordada entre mentiras”.

El zorro rojo es un monumento a la cara menos amable de Santiago Carrillo, en el que Preston se explaya en descubrir el andamiaje de las mentiras con la que el protagonista remodeló su pasado. A pesar de todo, dice el hispanista que lo único que destaca de él es que “desempeñó un papel crucial en la transición a la democracia”, pero que su máxima prioridad fue él mismo y su propio interés. Así traicionó a camaradas y se adueñó de sus ideas. “Su ambición y la rigidez con la que la puso en práctica malbarataron los sacrificios y el heroísmo de las decenas de miles de militantes que sufrieron en la lucha contra Franco”, remata Preston. Si el arrepentimiento no existe, habrá que crearlo a la fuerza. 

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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113Curro estejano 03/04/2013 | 15:37

Con los ociosos, siempre pasa lo mismo, si depuras, por que depuras.

Y si no depuras, por que no depuras.

Los Gorbachov, Carrillo, Yeltsin, no seran olvidados. Pero les pasará al contrario que a Stalin, el viento de la historia los ira cubriendo de Basura.











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112ZAGAL 01/04/2013 | 11:13

No siento ningún respeto por quienes esperan pacientemente a la muerte de alguien para dar la versión histórica sobre el personaje.

Preston, historiador favorable a la ideología socialista, ha tenido todo el tiempo del mundo para escribir lo que ahora escribe sobre Carrillo con el detalle que lo hace. Si lo hubiera hecho en vida de Carrillo, hubiera tenido una mejor opinión de Preston.

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111luchs 31/03/2013 | 17:35

#102 Me "pai majico" que hablas de oídas. Has oído campanas y no sabes si tocan a bautizo, boda , o a rebato. No te metas en charcos cuya profundidad, no conoces.

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110luchs 31/03/2013 | 17:28

Es que las democracias occidentales, no ayudaron a la Re-Publica* porque este era un régimen de asesinos comunistas al servicio de Moscú y Negrín el mamporrero de estos.
Estas democracias, como tenían que elegir, pensaron y muy acertadamente que Paco, era el menos malo.
Si llegan a estar los comunistas en el poder cuando Alemania invade Francia, con la panda de "desarrapaos" que éramos, ni digo la masacre que se hubiera preparado.
* Si publica es sinónimo de put@, re-pública dos veces esta.

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109goodmorningvietnam 30/03/2013 | 15:18

¡Ah! Se me quedaba en el tintero que fueron los "republicanos"- que se mataban entre ellos- los que se llevaron a Rusia 500 ó 600 toneladas de oro, el tesoro de España, que me parece que estaba entre los tres más importantes del mundo.¡¡¡Menos mal que amaban a España!!! Si la llegan a amar más siembran los campos de sal.Y de eso nadie dice nada.¡¡¡500 ó 600.000 kg. de oro pa Rusia!!! Qué ayuda más grande prestaron a...Pepe Stalin.

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108goodmorningvietnam 30/03/2013 | 15:10

Tras la muerte de Franco entró en España disfrazado de abuela con su peluca y too.Encima van y le nombran Dr.Honoris Causa en no se donde ni ganas tengo de saberlo.Lo que hace la ignrancia.Es como aquel que lleva una camiseta del "Che" y cree que fue una figura del rock.Ya lo dijo el gran Don Antonio Machado:" De diez cabezas, nueve embisten y una piensa".

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107jmdha 30/03/2013 | 10:00

#105
Uno ministro de la UCD...
El otro venía de la izquierda aragonesista, criado a los pechos de Labordeta [hipócrita pijo de Zaragoza]
¿Qué pasa que Julián Casanova es justo e imparcial?
No llame tonto a la gente cuando no se entera de dos cosas:
1º A cojones vistos, macho seguro. ¿Por qué no lo publicó en vida? Ya se sabía todo esto... ¿Cobardía?¿Queremos vender?
2º Afirma lo que afirman los dos primeros hace mucho tiempo.

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106jmdha 30/03/2013 | 09:55

#104
1º Existe la palabra respeto.
2º El carlismo, con más base social que el falangismo, como se vió en Sevilla y Queipo vestiendoilos de soldados dando vueltas con un camión... o la famosa toma de S. Sebastián por 13 primos de un pueblo de Navarra que se aburrían en la trinchera y bajaron de paseo una tarde... [histórico, sin pegar un tiro].
Los carlistas en varios sitios en especial en su mítica Estella llegaron a acuerdos con los británicos para crear aerodromos y en caso de conquista nazi o comunista, principalmente la primera, crear focos de resistencia...
3º ¿Democracia en Italia? Jajjajajajajaja.
La Mafia renace tras Musolinni, lea ese intrahistorico personaje llamado Salvatore Giuliano que quería unir Sicilia a EUA/USA.
Lo mejor de Italia es que no hubo un Alfonso Guerra y lo de Montesquieu a muerto, ellos limpiaron primero sus jueces y no la mierda de sistema politizado y sin estado dividido en poderes...

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105el sudaca 29/03/2013 | 23:27

#59 Estoy cien por cien de acuerdo , ha sido algo horrible lo que todos esos personajes han consumado , Carrillo y Franco , han sido dos genocidas .

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104vilma 29/03/2013 | 22:56

#59 Entonces, pregunto: Si no hubiese habido "un Franco", cómo se habría salvado España del estalinismo. Frente a asesinos ¿Cómo salvarse?

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