Jueves, 18 de julio de 2013

EL ESCRITOR ANALIZA EN 'TODO LO QUE ERA SÓLIDO' LA CAÍDA DE ESPAÑA

El ‘mea culpa’ de Antonio Muñoz Molina

El ‘mea culpa’ de Antonio Muñoz Molina
Muñoz Molina durante su discurso de entrega del Premio Jerusalén, el pasado domingo. (Efe)
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Cuando todo haya caído, cuando la igualdad y la justicia formen parte de la gran mole de ruina y peste hacia la que avanza el país, nos acordaremos de la ceguera y la sordera con las que maduró la España democrática. Aquella de la que nada ha quedado a salvo del saqueo y del pillaje, ni siquiera las leyes. Cuando las hordas de sanchopanzas se adueñen de todas las Barataria que se encuentren a su paso ignorante y necio, caeremos en la más profunda de las decepciones por habérselo permitido.

No, la imagen del político español no se recuperará con Todo lo que era sólido (Seix barral), un ardiente recorrido por los treinta y tantos años de libertad y tropiezos que han ayudado a profundizar el pozo por el que hoy caemos. El escritor Antonio Muñoz Molina cuelga la retórica para dejar las ideas en los huesos y hacer de este ensayo, reportaje, crónica, opinión, confesión o mea culpa, un retrato con retrovisor. Ese ser, que ahora descubrimos amorfo, era inconfundiblemente España. Un lugar que creímos intocable, resistente y ajeno a los problemas. Un país sólido.

Era la falsa esperanza que el español levantó sin autocrítica, sin pensar en los pasos del progreso. Los políticos no fueron los únicos ciegos, si acaso los encargados de facilitarnos las vendas: los intelectuales también salen golpeados del libro. “Nuestros actos hablan por nosotros de una forma mucho más verdadera que nuestras palabras. Las palabras son gratis y su sonido no varía si se están usando para mentir o para decir la verdad”, escribe en clara deriva autobiográfica del texto.

Nuestros actos hablan por nosotros de una forma mucho más verdadera que nuestras palabras

Ciegos ante el delirio

“No hemos estado a la altura de las circunstancias casi nadie”, culmina en una flagelación pública de sus propios pecados laicos. “Hemos sido incapaces de ver lo que estaba pasando delante de mis narices. No era consciente de la escala de la corrupción. Sí vi el delirio político, pero no cómo los ayuntamientos se convertían en máquinas de corrupción y negocio sucio”.

El final de los privilegios del país del pelotazo y la roña paleta tiene un origen claro: “La ruina en la que nos ahogamos hoy empezó entonces: cuando la potestad de disponer del dinero público pudo ejercerse sin los mecanismos previos de control de las leyes; y cuando las leyes se hicieron tan elásticas como para no entorpecer el abuso, la fantasía insensata, la codicia, el delirio –o simplemente para no ser cumplidas”, sin ambages.

Todo lo que era sólido es un libro construido en caliente, mientras se desmonta el bienestar de un país, casi como un acto reflejo, para tratar de agarrar lo poco que ha quedado de lo que éramos y teníamos. “El pasado es otro país”, escribe. Lo descubrió encerrándose en la hemeroteca, entre los calores de los últimos días de julio y primeros de agosto del pasado año, releyendo los miles de periódicos que había leído y participado. Tiempo en estado puro. Pero esta vez transitaba por ellos como un extranjero, como si nunca antes hubiera visto aquellos ejemplares.

Sin florituras

Buscaba, como lo hace el historiador, las causas y el cómo. La primera de sus conclusiones: “Es muy difícil llevar la contraria en España”. Es decir, al sentido del espíritu crítico de este país le falta entrenamiento. Segunda: “Es muy difícil no pertenecer a un grupo, a una tribu, a una patria, a lo que sea”. Esta es la fórmula gracias a la cual el clientelismo alimenta y perpetúa los errores heredados, propios de los hábitos cardinales de la clase política. El sectarismo abanderado de nuestros dirigentes impide que cualquier muestra de entendimiento ideológico sea entendida como alta traición entre ellos, que “prefieren siempre las diferencias a las similitudes y la discordia al apaciguamiento” y para los que “la templanza es tibieza; el término medio, equidistancia y cobardía”.  

Despelleja la narración de ficción y florituras. “Quería hacerlo lo más seco posible”, reconoce, para evitar el adorno y no distraer. Para desnudarse y dejar al aire sus heridas: “Como tanta gente en España, yo también estaba enfermo de pasado, contagiado por el mismo delirio que me desconcertaba en los demás. Para escribir una novela leía con más atención los periódicos de 1936 que los de 2007”. Muñoz Molina encerrado en su cápsula de tiempo de 1936.

Como tanta gente en España, yo también estaba enfermo de pasado, contagiado por el mismo delirio que me desconcertaba en los demás

El latigazo de la memoria vuelve a flagelar su propia espalda cuando recuerda su paso por la dirección del Instituto Cervantes de Nueva York. “Me tocaba encontrarme con ellos”, dice de los políticos que llegaban a la ciudad en “los años del delirio” para vender su comunidad autónoma. Eran los nuevos conquistadores, bronceados, haciendo el paseíllo de paelleras y chistorras, de perritos falderos y lameculos insolentes que alquilaban los salones más caros del Waldorf Astoria o del Metropolitan Club para la presentación de una marca de aceite o la conferencia de un alcalde. Estas visitas son la cima de la absurda hilaridad de la lectura de Todo lo que era sólido.

Cuestión de emergencia

Con la urgencia de comprender acude a su primera visita a Moncloa. José Luis Rodríguez Zapatero recibe, en 2004, a Cesar Antonio Molina, ministro de Cultura, y tres directores de centros Cervantes, de entonces. Paredes blancas con litografías de Joan Miró. Muñoz Molina cuida el detalle de sus recuerdos. “Todo parecía tan nuevo y tan abrillantado como el traje del presidente o su tono de piel, un bronceado intenso en medio del invierno”, escribe. Un tiempo lejano ya en el que la única cualificación, según el escritor, era ser joven y ser mujer.

El pasaje continua en el recorrido por las estancias hasta llegar a la sala de las reuniones del consejo de Ministros, donde el ex presidente apoya las manos en el respaldo del sillón a la cabecera de la mesa, “los hombros siempre tan peculiarmente levantados”, y dice: “Este es el sitio más especial del palacio. Cuando te sientas aquí es cuando tocas de verdad el poder”. La declaración descolocó al escritor: “Me sorprendió que lo dijera tan sinceramente, que no disimulara el gusto por mandar”.

La egolatría no mejoró aquel café con leche tibio. Llegado el momento el antiguo ministro de Cultura aprovechó para pedir más presupuesto. “Hay dinero”, dijo Zapatero. “Hay mucho dinero este año. Y el año que viene habrá mucho más. La economía va como un tiro”. Había dinero para todo. Teníamos superávit de euforia y estupidez. No era país para aguafiestas. 

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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40agricol 17/02/2013 | 13:13

Afortunadamente el "bobo solemne" ya está en su casa. Ahora tenemos a esse gigante de la integridad, la claridad, la transparencia, la honestidad y la sinceridad absolutas, a cuyos ecos el mundo se ha rendido, comenzando por la prima de riesgo, que ha bajado espectacularmenmte, el paro, que se reduce mes a mes, y el PIB que amenaza con sofocarnos con ka brutaloidad de sus subidas.
Mariano: ¡te estás luciendo! Vas a hacer bueno a Zapatero.

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39Cuquiña 16/02/2013 | 23:19

Estupendo artículo, pero esto hace unos años hubiera sido algo fantástico para ver a un intelectual dando la cara, denunciando lo cutre de muchos de los que nos han gobernado, y explicándose con esa claridad que lo hace Muñoz Molina. En cualquier caso más vale tarde que nunca, pero ocho años gobernados por cuentanubes, por pajines y por aídos, ha sido demasiado para soportar. y ahora la gran batalla, no disculparé ni media de las culpas que el PP pueda tener en su haber, pero vemos que la izquierda no respeta lo que los votantes hemos elegido, una mayoría absoluta del PP y desde el primer día y los sindicatos, monaguillos de Zapatero, se activan cuando han estado casi totalmente callados en ocho años. El País un pozo de basura, un lodazal, un establo, un cagadero, un horror. Más intelectuales tendrían que hablar.

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38Mtolive 16/02/2013 | 20:58

#4 Lo ha clavado. El triunfo ABSOLUTO de la mediocridad, de la demagogía populista, del revanchismo, del re-escribir la Historia, del buenismo del gasto sin límite, de la corrupción y uso del estado para beneficio propio en proporciones gigantescas, y el que venga detrás que arree y, sobre todo, en roman paladino, el triunfo del ROBAR.

Socialismo [también el de los populares y otros estatistas] o Muerte! Venceremos. Y vencieron.

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37Perogrullo diverso 16/02/2013 | 19:24

#35 No seas la zarza en la cual estos dos pajaro-espinos se disponen a ensartarnos al pais de nuevo.

Lo que tienen que hacer, amen de reconocer su culpabilidad en esta metedura de pata, es.. pedir disculpas por parte de Almodovar por acusar a Aznar de dar un golpe de estado y hacer una pelicula [sisn subvención, claro] sobre la dictadura chavista en Venezuela.
Quizás sea capaz de ser un Costa-Gavras, pero lo dudo.
Y Muñoz Molina, pues, una vez cambiado el rumbo, mantener la singladura sin subvenciones y sacando a la luz todo el fondo de corrupciones, corruptelas y demás que conoce, amen de reivindicar a todos aquellos que por puro sectarismo se dedicó a atacar sin que hubiera motivo. De paso, nos puede justificar a aquellos que atacó con razones, para que así tengamos una idea clara de su honradez.

La Santa madre iglesia, para el perdon de los pecados, exige varias etapas, muy bien exigidas [no en vano hay 20 siglos de experiencia]
Examen de conciencia [parece que lo ha hecho]
Dolor de corazón [no está muy claro, pero parece que va por buen camino]
Confesión [pública en este caso]
Proposito de la enmienda [todavía no se ve ]
Y reparación del mal [se ve menos]

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36el farero 16/02/2013 | 18:23



El Sr Muñoz Molina acaba de ser premiado por el estado de Israel.Normalmente es lector en las mejores universidades de Estados Unidos y ademas escribe articulos y libros que suelen alcanzar exitos notables.

¿Que hay de malo que reconozca que se ha equivocado,como otros muchos españoles y haga un mea culpa?

El problema,el gran problema de España como dicen los periodicos alemanes es que aqui "nidios dimite,que aqui con el "ytumas" nuestros politicos se pasan su vida laboral viviendo "comodios" y despues jubilarse para seguir viviendo a cuenta de los impuestos.Algunos,ademas,se enchufan en empresas expublicas,como Felipe Gonzalez,Aznar,Solbes,Acebes,Zaplana,Salgado y asi muchos y muchos mas ganando mucho dinero mientras nuestros jubilados se suicidan por no poder pagar sus deudas.

Creo que necesitamos una catarsis colectiva y ¡¡¡ojala lleguemos a tiempo¡¡¡

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35Delazarza 16/02/2013 | 17:43

¡Bienvenida sea la nueva postura de MM!
La salvación, caso que sea posible tan solo pude llegar de manos de “intelectuales”; la clase política encabezará el cambio cuando este sea irreversible, para poner en práctica el •Hemos ganado aunque no sabemos con quién•
Ya, al menos son 2, MM y Almodóvar que ahora reconoce que se equivocó apoyando a “El Iluminado” Por algo se empieza. La masa gregaria siempre, seguirá a sus “intelectuales” progres por ser de los suyos.
Si estos, los más modernos dejan los años 30, para reconocer que estamos en el S. XXI, algo habremos ganado.
Mérito tendrán los que por presumir de izquierdas y vivir como “marqueses”, han sido incapaces de reconocer las tropelías de toda índole, cometidas por los suyos, mayores en el mundo del pensamiento e ideológico, que en el económico, que ya es decir, si rectifican y dejan de defender a sus HP, porque son sus HP.
Si, empezamos a criticar y censurar a los “nuestros”, “este país”, España todavía, podrá ser lo que todo español de bien, desea para un futuro mejor.

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34Senectum 16/02/2013 | 17:36

#8 Ministro???? Pero tú de quién hablas?

Si es que así nos va, menudo pedazo de mendrugo, y te permites dar lecciones de algo [¿?], tú eres culpable según dices y tal y como actúas por lo que dices, pero no culpes a los demás y empieza por culturizarte un poco, gañan.

No todos somos iguales, lo siento, así que ahora a joderte y aguantarte, pero no pretendas trasladar la culpa a todos, creo que hay unos más culpables que otros, entre ellos tú, según se trasluce de tus analfabetos comentarios

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33Senectum 16/02/2013 | 17:29

Que nadie se engañe, él no hace autocrítica...Se le acabó el chollo de El País porque no hay un puto duro, se le acabó el chollo de vender mucho porque no hay un puto duro y porque la gente está harta de los progres de pacotilla estos, y ahora pretende salir silbando mirando al cielo como si nada hubiera pasado...y así, coño, pues si se "desencasilla" a lo mejor vende algo.
Este es otro pájaro de la izquierda que ahora si hace falta cambia de chaqueta y en paz, ya que a todos estos lo único que les mueve es la pasta, han trincado tanto por un lado que ahora pretenden seguir trincando por otro, y lo peor es que entre la imbecilidad rampante general, la multitud de pardillos que no ven o no quieren ver, y la absoluta dejación de funciones y traición al ideario del gobierno de "derechas" actual, al final, este sigue en la mamandurria...eso es lo que quiere, que nadie se engañe

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32Senectum 16/02/2013 | 17:16

#28 Creo que no estás bien informado, aunque viendo tu forma de escribir y tus burradas ortográficas sobran los comentarios.

Muñoz Molina es uno más del clan de la Zeja, y aunque es muy buen escritor, se subió al carro de toda la gentuza progre-millonaria y pasó de ser un buen escritor a ser un rojo más, de los que ahn apoyado con todas sus posibilidades a todo el sistema dilapidador y ladrón que surgió al amparo del golpe de estado del 11M.

Ahora va de regenerador, igual que la locaza Almodóvar; ahora, verdad? Demasiado tarde.

Gentuza

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31paco10 16/02/2013 | 17:04

M. Molina sería creíble, si él mismo no hubiera formado parte de ese tinglado que denuncia, al aceptar el puesto más deseado por los aprovechadillos del mundo cultural: Dirigir el Cervantes de Nueva York.

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