25.000 personas gritan enfurecidas, el espectáculo debe continuar. En la arena, las trampillas se abren para dejar que los feroces tigres hagan su aparición. El hombre frente a la bestia. Los gladiadores luchan y entregan hasta la última gota de su sangre para salvar su vida y saciar el apetito de un público deseoso de emociones fuertes. Parece el comienzo de una película de Hollywood, y sin embargo es algo que ocurrió mucho más cerca, exactamente en el anfiteatro de Itálica, una antigua ciudad romana situada en Santiponce, Sevilla, fundada en el año 206 antes de Cristo.

Este es uno de los muchos escenarios reales en los que se ha inspirado Santiago Posteguillo para su nueva novela: Circo Máximo, la segunda parte de la trilogía que ha escrito sobre el emperador Trajano, nacido en Itálica, y gobernante que siempre llamó la atención del autor, ya que a pesar de ser considerado como una persona poco inteligente realizó grandes aportaciones. Una de ellas hace que la época romana de repente esté profundamente entrelazada con la actualidad de nuestro país. Trajano, harto de la corrupción existente, obligó a todos aquellos que habían malversado, robado y utilizado su poder en su propio beneficio a pagar todo el dinero que se habían apropiado, aparte de ser castigados en muchos casos con el destierro. Además se preocupó de hacer públicas las cuentas de la familia imperial y no subió los impuestos. Algo bueno haría  Trajano cuando “es el único Emperador no cristiano al que Dante salvó del infierno en la Divina Comedia”, como bien ha apuntado el autor.

Si actualmente se actuara así los partidos políticos estarían sin representantes, algo que Santiago Posteguillo comenta con crítica y humor: “Sin duda Trajano hubiera desterrado a Bárcenas, o le hubiera hecho devolver todo el dinero. Si no, hubiera acabado en el coliseo con las fieras, lo cual motiva mucho”.

Santiago Posteguillo en Itálica (Luis Serrano)Santiago Posteguillo en Itálica (Luis Serrano)

En esta segunda parte de su trilogía, el autor ha conseguido saciar dos de sus ilusiones literarias. La primera era poder narrar una carrera de cuadrigas, algo que siempre había tenido en mente pero para lo que nunca se encontró preparado, ya que debía aportar una visión diferente a lo que la gente tenía en la cabeza gracias a películas como Ben-Hur. A ello le han ayudado los gráficos sobre las competiciones que ha incluido en el libro y el atreverse incluso a narrar una de ellas desde el punto de vista de un protagonista inesperado: un caballo.

Su segundo deseo cumplido con Circo Máximo es el haber podido desarrollar una novela judicial, eso sí dentro del marco histórico en el que mejor se desenvuelve. “Me encantan las novelas de John Grisham y las películas de abogados, quería hacer algo así”, para ello introduce un hipotético juicio al que es sometida una vestal acusada de haber mantenido relaciones sexuales.

Para poder ajustarse fielmente a los acontecimientos y personajes históricos que presenta en su novela, Posteguillo dedica siempre los primeros meses de creación de su obra a la documentación. Libros, expertos, profesores universitarios, cualquier fuente es buena para documentarse. Luego entra la ficción para rellenar los huecos dejados por la historia. A esto siempre intenta unir el conocer de primera mano los lugares donde acontece la acción. Para Circo Máximo no dudó en ir a Rumanía para ver in situ donde ocurrieron las guerras Dácicas.

En total dos años de su vida dedicados a este libro que edita Planeta y con el que pretende seguir en la cúspide de los escritores de novela histórica. Un género al que quiere dignificar y dar la importancia que él cree le corresponde, “la novela histórica también aporta a la historia y al conocimiento, ya que presenta mucha información junta que normalmente se tiende a presentar por separado. Si no ponemos en un mismo libro que el Nuevo Testamento surgió durante el gobierno de Trajano no sabríamos que ambos acontecimientos ocurrieron a la vez”.

Su próxima aventura, cerrar la trilogía de Trajano. Para ello necesitará otros dos años de gestación y visitar otros muchos lugares. Eso sí, el título lo tiene claro, aunque por si acaso prefiere no revelarlo. No vaya a ser que los dioses, y sus seguidores, se lo tengan en cuenta.