LIBREROS Y EDITORES, INDIGNADOS ANTE UN ACUERDO ENTRE LA EMPRESA Y LA INSTITUCIÓN

Casa del Lector “traiciona al libro” con Amazon

Los libreros no han recibido con buen agrado el comunicado que ayer lanzó Casa del Lector: la institución fundada por Germán Sánchez Ruipérez (1926-2012) llega a
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Casa del Lector “traiciona al libro” con Amazon
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Los libreros no han recibido con buen agrado el comunicado que ayer lanzó Casa del Lector: la institución fundada por Germán Sánchez Ruipérez (1926-2012) llega a un acuerdo con Amazon para que la empresa levante un espacio en el centro de Matadero de Madrid, llamado Zona Franca de lectura Kindle, en el que se permitirá el acceso gratuito a más de 100 dispositivos Kindle y Kindle Paperwhite. Se podrán leer gratuitamente, tal y como informa la institución, títulos como El tango de la guardia vieja, de Arturo Pérez-Reverte, El invierno del mundo, de Ken Follett o Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, entre otros.

“Esta nueva iniciativa ofrece a los amantes de la lectura acceso fácil y gratuito a algunos de los títulos más populares disponibles en la Tienda Kindle española, como El invierno del mundo, de Ken Follett, o Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. También hay clásicos como La dama duende, de Calderón de la Barca, o El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Cervantes”, añade el comunicado.

Casa del Lector explica que el objetivo de la actividad es el “fomento de la lectura gratuita Kindle” y “acercar la lectura digital a todos los públicos”. Sin embargo, al presidente de la Confederación de Gremios de Libreros de España (CEGAL), Juan Manuel Cruz, le parece que llegar a un acuerdo con Amazon es “un error incomprensible”. “Amazon es una empresa de prácticas ilegales y el sector del libro se ha unido para demandarlos por prácticas ilegales, entre otras cosas en el precio de los libros de texto”, anuncia.

“No podemos lograr entender cómo Casa del Lector, la casa de Germán Sánchez Ruipérez, se sienta a negociar y a acordar con este tipo de empresas. Han errado por completo el tiro, porque es una traición. Ni Germán ni nadie del sector del libro podría comprender un acuerdo de estas características, por más que la idea sea el fomento de la lectura digital”, apunta Cruz.  

Pactar con el enemigo

Ramón Alba, coordinador de la comisión de pequeños editores de la asociación de editores de Madrid y dueño de Ediciones Polifemo, asegura que este acuerdo es un “desprestigio para las librerías”. Él no ha firmado ningún acuerdo con Amazon y asegura que la mayor parte de los pequeños editores tampoco.

“La noticia es, sin duda, de escasa importancia económica, pero de muy alto contenido simbólico. Por decirlo con un titular amarillista: Amazon ocupa la Casa del Lector”, y señala Alba las noticias que en los últimos días hablan de las protestas en Francia e Inglaterra de prácticas monopolísticas del gigante de la distribución. De ahí que la firma justo en este momento sea un inesperado desencuentro.

“Como sucede en otras muchas áreas de la realidad política y social, quienes ocupan cargos de responsabilidad o tienen que tomar decisiones parecen a cada momento alejarse de la realidad con botas de siete leguas, ignorando las repercusiones simbólicas de sus actos. No es un crimen, pero sí un terrible error”, añade el editor.

Esclavos de Kindle

Precisamente, en palabras del director de Casa del Lector, César Antonio Molina, exministro de Cultura, en el comunicado, “esta experiencia nos acerca a uno de nuestros objetivos principales: generar lectores”. “En esta ocasión, en dispositivos electrónicos. Y no nos limitamos a prestar las tabletas, sino que les enseñamos su uso y les aconsejamos cómo sacarles el máximo rendimiento posible. Y en este momento, destaca el programa que estamos poniendo en marcha enfocado a la lectura en estos dispositivos electrónicos de los más mayores ya que, aunque son reacios al principio, luego descubren que pueden aumentar el tamaño de la letra para facilitar la lectura y eso les reconcilia con el mundo de la lectura”. Casa del Lector ha declinado la posibilidad de hacer declaraciones a este periódico, pero apuntan desde su gabinete de prensa que para la institución este acuerdo supone “una noticia optimista muy positiva”.

Ramiro Domínguez es el coordinador de la comisión de pequeños editores de la Asociación de Editores de Madrid y resume de esta manera la decisión: “Es increíble. Me parece muy preocupante porque es tomar una posición muy clara por parte de Amazon. La fórmula para avanzar en el cambio digital no es aliarse con el monopolio”. Además, subraya el aspecto mercantil del convenio: “Casa del Lector es la casa de todos los lectores, no de Kindle de Amazon”. De hecho, Juan Manuel Cruz asegura que la legislación europea ha condenado a la desaparición a los formatos electrónicos que esclavicen a sus lectores, porque no son compatibles con el resto. “El Kindle lo es”.

“Si Germán Sánchez Ruipérez levantara la cabeza...”, señala Alba con mal sabor de boca. Habla de la situación crítica de las librerías y describe el momento como una “guerra de posiciones”, en la que Casa del Lector ha tomado la suya a favor de Amazon y en contra de una parte muy grande del sector.

Su crítica nace del malestar del pequeño librero con Amazon y su vínculo con el espíritu originario del propio Germán, librero en los sesenta en la mítica Cervantes de Salamanca, donde este joven emprendedor publicó a Fernando Lázaro Carreter (1923-2004) el libro que se convirtió en el tratado sobre literatura española que ha estudiado generación tras generación. De aquella pequeña librería nació el proyecto más ambicioso de este país dedicado al fomento de la lectura, y también la Casa del Lector. De ahí la “traición” que ven los libreros.

La amenaza, en casa

En el libro recientemente publicado por Trama, Memoria de la librería, Carlos Pascual, expresidente de CEGAL y fundador de Marcial Pons Ediciones de Historia en 1999, reconoce en un breve ensayo que Amazon “amenaza con borrarnos del mapa y certificar nuestra acta de defunción”. En el mismo libro, Paco Puche, otro de los libreros esenciales del oficio en este país, resume sin ambages: “Amazon en España no es un hueco para los libreros; es más bien, para los que acepten el contrato de colaboración, un caso de los de engordar al verdugo”. Un comentario visionario al hilo del acuerdo citado.  

A los libreros les duele que fuera justo en Casa del Lector, donde -durante la celebración de las jornadas dedicadas a editores europeos el pasado abril- denunciaron que Amazon es un peligro para el ecosistema editorial, porque “no tributan en España, perjudican con su opacidad y su fiscalidad en paraísos fiscales”, porque “trabajan a precios en el límite de lo que marca la ley del precio fijo del libro”, porque “la red de industria cultural de este país contribuye con sus ingresos a todos los españoles, mientras esta sólo recibe desamparo”.  

Aquellos días, Xavier Mallafré, vicepresidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), reflexionaba sobre qué es lo importante: el líquido o el recipiente. Una buena metáfora sobre las tensiones que hay entre el mundo de la cultura (el agua) y el de las tecnológicas y telecomunicaciones (el vaso).

El director de la FGEE, Antonio María Ávila, no entiende el enfado de los libreros, porque “si Casa del Lector actúa dentro de los márgenes legales, ¿por qué no lo van a hacer?”. “Si todos y muchos contratan con Amazon de manera habitual lo hacen, por qué no lo va a hacer Casa del Lector. Me llama la atención que se escandalicen los libreros. Seguro que sólo es un sistema de préstamo bibliotecario”. También le resta importancia a la tributación en paraísos fiscales de esta empresa, porque “el problema no es Amazon, sino de nuestros gestores que se lo permiten”.  

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