Cuando el PP estaba en la oposición llegó a afirmar que la industrial cultural española debía ser un auténtico “motor de crecimiento de nuestra economía” de tal forma que pasase de representar el 3,2% del PIB a, en unos años, hasta el 10%. La apuesta tenía toda la lógica porque, según el observatorio Cuenta Satélite, que mide las variables de este sector, la industrial cultural en España movía en 2009-10 del orden de 32.000 millones, más si a las que se consideran estrictamente industrias culturales se añaden las llamadas vinculadas que se refieren a la facturación de los derechos por propiedad intelectual (se llegaría al 3,6% del PIB, lo que significaría un volumen de 36.000 millones de euros).
El sector, además, emplea a más de 500.000 personas de alta cualificación. Para hacerse una idea de la dimensión de la industria cultural española y de su relación con el PIB hay que calcular que dispone de un peso, según los últimos datos disponibles superior al energético (2,7%) y parecido al agrario (3,4%).
Sin embargo, entre la depresión causada por la crisis económica, la incidencia negativa de la piratería y la nueva fiscalidad (buena parte de los ámbitos culturales pegan un salto casi inasumible desde el tipo reducido del IVA al general, es decir, 13 puntos más), la industria cultural española se ha venido abajo. Y sin que el secretario de Estado de Cultura, el otrora prometedor José María Lasalle, según versión muy extendida en todo el sector, haya dado la cara a sus interlocutores en los distintos ámbitos: patrimonio, archivos y bibliotecas, libros y prensa, artes plásticas y escénicas, y audiovisual. Ni tampoco a las entidades de gestión colectiva de derechos de autor.
No es extraño así que Jesús López, presidente y CEO de Universal Latinoamérica & Iberia, haya declarado enfáticamente que “En España los políticos no entienden el poder económico de la cultura”. Cargar de fiscalidad la industria cultural es desaprovechar las capacidades de tracción de un mercado potencial de más de 400 millones de hispano hablantes y afectar seriamente al turismo cultural.
Desplome de las ventas en el mundo editorial
Si el libro cayó en ventas el año pasado nada menos que el 18%, este año puede hacerlo un 10% adicional, aunque se mantenga para ellos el tipo de IVA más reducido (4%), porque el libro electrónico, de una parte, el menor consumo, de otra, y el estilo de vida, no sólo no favorecen el fortalecimiento de la edición y venta, sino que la debilitan. La escasez de bibliotecas públicas y la ineficiencia contra la piratería -pese a la promulgación del reglamento de la Ley Sinde- hacen el resto. Además, se editan demasiados títulos con una venta media de poco más de 3.000 ejemplares.
Para el cine español, el golpe ha sido doble: reducción drástica de subvenciones (-36% y supresión de ayudas directas a cortos, telefilms, distribución y creación de guiones) y aumento del IVA en 13 puntos. En palabras de Pedro Pérez, Presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales, este incremento supone “el entierro del cine en España”. Para las empresas de exhibición, implica “cerrar el sector”.
Según el criterio de los empresarios teatrales, sólo aguantarán las salas de Madrid y de Barcelona (ambas ciudades concentran el 50% de todas las representaciones en España), pero no serán viables las giras en provincias. De hecho, la representación de obras en ambas ciudades ha reducido mucho su estancia en cartel y se ha recortado la inversión en montaje y repertorio actoral. Con datos de 2010 se constata que se vendieron más de 14 millones de entradas con una recaudación superior a los 200 millones de euros.
La nueva fiscalidad española no soporta comparación con países como Francia (entre el 2,5% y el 7% para entradas de cine, teatro, festivales y similares; del 7% en Alemania y del 6% en Holanda). Los resultados del cine en 2012 son alarmantes: al mes de abril descendían en porcentajes sustanciales las producciones íntegramente españolas (-40%), las coproducciones (-23%) y el total de las películas producidas (-36%). También ha bajado el número de películas estrenadas (-10%). Un desplome en toda regla, que se añade a la desafección del público español al cine nacional que cubre sólo el 15% de la cuota de pantalla, un porcentaje que tiene que ver con su distribución.
La carta que, cuando se adoptaron estas medidas, envió Adolfo Blanco Lucas, consejero delegado de A Contracorriente Films, publicada en El Confidencial el 12 de abril pasado, al ministro de Cultura y a la directora general del ICAA, ya adelantaba que el ahorro de 27 millones de euros condenaba a muerte al cine español, mientras el Estado permitía una deuda fiscal a los clubes de futbol de más de 750 millones de euros. El cine recaudó en España, con datos de 2010, 660 millones de euros.
Para el presidente de Promusicae, Antonio Guisasola, la subida del IVA implica para la música que “no nos dejan ni margen para el testamento” (la música grabada estaba ya en el 18% y pasa al 21%). Los taurinos han mostrado su indignación a través de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos, mientras los museos echan cuentas y no le salen. Se salvan los que gozan de un estatuto público exento (El Prado, El Reina Sofía), pero no otros como el Guggenheim o el museo Gala-Dalí, entro otros muchos.
Indiferencia en la Secretaría de Estado
Por otra parte, este hundimiento, además de desmentir la posibilidad esbozada de que la industria cultural fuera un sector innovador de la economía española, afecta también al empleo en el sector –tanto directo como indirecto— y a la retribución a los creadores por derechos de autor. La situación de éstos se ha agudizado negativamente por la supresión del llamado canon digital –que compensaba la copia privada—, que se ha sustituido por un pago con cargo a los Presupuestos del Estado.
Hasta el pasado mes de diciembre, las entidades de gestión recaudaban en el mercado en concepto de canon digital del orden de cien millones de euros. El Presupuesto ha previsto una partida de sólo cinco millones para compensar –no se sabe a través de qué procedimiento- a los autores cuyas obras sean copiadas. España se separaba así del sistema de compensación que rige en la mayoría de los países de la Unión Europea (no en el Reino Unido) y se adhirió en plena recesión -la secretaría de Estado de Cultura dice que “temporalmente”- al sistema noruego. El canon digital –que precisaba una adaptación a los criterios de la justicia europea que obliga a discriminar a los sujetos al pago y requería, por lo tanto, una nueva regulación- se suprimió para compensar políticamente el enfado de los internautas por la aprobación fulminante del reglamento de la Ley Sinde.
El sector cultural –que no es ideológicamente monolítico como a veces se supone- y según sus portavoces consultados, está “indignado”, no sólo con la medidas fiscales y normativas, sino con la “ausencia de consideración del secretario de Estado de Cultura” que no se habría entrevistado ni comunicado con sus representantes, después de que se consideró su persona y su perfil –abierto y muy conectado con los ámbitos culturales- particularmente idóneo para la responsabilidad que en la actualidad desempeña. Por esa razón “tendremos un otoño cultural caliente”, auguran en el sector que ha pasado estar en una tendencia expansiva a otra de claro decaimiento. Hasta “el hundimiento”, sostiene un empresario que organiza festivales musicales en Madrid que atraen, dice, a decenas de miles de turistas ocasionales que “no volverán”. “Menos mal -apostilla- que el ministro Wert dijo que era uno de los nuestros, porque si llega a ser de los adversarios, estábamos ya en el cementerio”.
Mientras, el proyecto de ley de Mecenazgo no suscita el entusiasmo ni en los posibles mecenas ni en sus posibles beneficiarios. Pero para el Ministerio de Cultura es la única alternativa para la financiación de la cultura en tiempos de crisis aunque ello, según Lasalle, no comporte su privatización tal y como expuso en mayo pasado en una conferencia bajo el título de “Cultura de mecenazgo y participación social”. Esta ley entraría en vigor a finales de este año aunque aún se desconocen el calado de las desgravaciones a las inversiones culturales por los particulares.
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
20julio3012 20/08/2012 | 21:39
En los últimos 20 años me temo que NO HAY CULTURA EN ESPAÑA, por lo tanto poco que exportar. Algunas muestras de la "cultura" actual las podemos encontrar en: documental-basura, redes-basura, tertulia-basura, debate-basura, publicaciones-basura, cine-basura, novelas-basura, topmanta-basura, series-basura, y un largúísimo etc de cultura-basura. Personajes que han contribuido a todo esto [los que ponen la cara y hacen un gran negocio, aunque los importantes están detrás de las cámaras y detrás de estos personajes y son precisamente grupos editorial que todos sabemos quienes son] podríamos mencionar a: Sarda con sus grandes crónicas-basura. Mercedes Milá, con su granhermano-basura. Buenafuente, con su autonombre programa-basura. Punset con sus redes-basura, que no se entera ni él de lo que está diciendo el investigador, le da igual anunciar bimbo que una investigación sobre priones [ambas dan dinero]. Debates-basura, dónde el Sr. Rovira pone a parir a una persona por llamarle José Luis [como si él llamara a Isabel II de Ingleterra en correcto inglés]
20 años es muchísimo tiempo para destruir y efectivamente lo han conseguido, la cultura actual en España es BASURA.
19Fernan Gonzalez 31/07/2012 | 22:18
En este momento la mejor industria es la que produzca divisas, si la industria cultural no las produce cada unidad invertida en ella es un coste de oportunidad perdido con respecto a la producción industrial en serio.
¿Producimos móviles? no, pero somos el país de Europa con más móviles por habitante.
18Fernan Gonzalez 31/07/2012 | 22:09
Cuando voy a un Museo asumo que tiene un coste y hay que pagar entrada, si es totalmente gratis, no se si hay proporción entre el coste total y su rendimento o interés con el público.
Fuera de España se tiene asumido "gratis murió", todo tiene un coste y un valor para quien lo paga si no está dispuesto a asumir su coste no se puede dar.
Hablamos de cultura y arte, cine, libros, pintura...
17Miguel Garcia 31/07/2012 | 17:42
Y sí, a lo mejor la necesidad les obliga a producir películas que agraden al público que paga entrada y compra DVD, en lugar de agradar a los políticos que reparten subvención y ceden espacios públicos.
Por lo pronto, lo que exijo es que si alguien quiere mi dinero que me haga la pelota, que me intente vender lo suyo con la misma dedicación y profesionalidad que le ponen los buenos tenderos.
16Miguel Garcia 31/07/2012 | 17:38
Es tan frecuente encontrar el par "cultura - subvención" que lo mejor que se puede hacer cuando se oye la palabra "cultura" es echarse la mano al bolsillo: alguien te puede estar queriendo sacar la pasta de él.
Al menos desde que John Ford aclarase que el no hacía arte, sólo pelis del oeste, cuando sale un plasta pretencioso, tipo pelota vasco, Julio Medem, hablando de "arte" o "cultura", se puede aseverar, con escaso margen de error, que está pidiendo pasta. Y con el mismo, o menor, margen de error, se puede temer que algún político estará dispuesto a gastarse el dinero de los demás en decir que promociona el arte y la cultura.
Tras de que no haya Minglanilla, ni Vilafastics, sin su fundación museo nacional de arte contemporáneo, lo de las quejas porque al ocio se le ponga el mismo IVA que a artículos de primera necesidad suena como a cachondeo.
15Mackie Messer 31/07/2012 | 16:40
#13
"En países como Finlandia o Noruega, también la subvencionan aunque allí tal vez no sería tan necesario hacerlo, ya que la sociedad ha adquirido auténtica conciencia cultural"
cursi como solo puede serlo un ciberpepiño recalcitrante.
la cultura siempre ha existido, cuanto más alejada del poder y sus dádivas más sana será.
y no confunda a los artistas de la farándula [el patético clan de la ceja] con la cultura, porque no nada tiene que ver una cosa con la otra.
14neonato neocon 31/07/2012 | 15:24
#12 Estimado amigo; la cultura no es "algo"; la cultura es mucho más y en los países PIGS es del todo necesario ampararla protegerla y subvencionarla, tal como se hace con un recién nacido. En países como Finlandia o Noruega, también la subvencionan aunque allí tal vez no sería tan necesario hacerlo, ya que la sociedad ha adquirido auténtica conciencia cultural.
Otra cosa bien distinta es cuando la subvención está contaminada por la ideología del gobierno de turno, pero para que esto no sucediera, tendríamos que vivir en otro país, ¡Todo muy complicado!
13kopf 31/07/2012 | 14:36
la mejor forma de arruinar algo es subvencionandolo, vemos como claramente el cine solo produce bodrios [con alguna excepción por supuesto], los libros deberían salir todos en versión electrónica como en otros países, al final poco a poco y a un precio razonable compraremos los libros de forma legal [al menos yo lo hago, pero todos extranjeros], nornmalmente al subvencionar algo, los mediocres idean la forma de hacer los trucos posibles para obtener la subvención sin aportar nada o muy poco a cambio, lo mejor es facilitar que la cultura exista no subvencionarla, mejores conservatorios, mejores escuelas de actuación, escuelas de guionistas, facilidad para abrir teatros pequeños experimentales, pero por favor no subvencionadas para que los sindicatos no se forren a cambio de dar cursos de cuentacuentos y otras chorradas varias ...
12almeriensis 31/07/2012 | 13:43
#10 Estimado neocon. Usted puede ser esa gota excepcional en el mar de GRANDOTES embaucadores que están lanzando libros de manera tan vergonzosa.
11neonato neocon 31/07/2012 | 13:08
#8 Usted lo que tiene que hacer es comprar mi libro aunque en principio tan solo sea por solidaridad forera. Son 200 páginas aprovechadas al máximo con un precio asequible y doblemente asequible en su versión e-book. Se enterará usted de la génesis de lo que nos está pasando y de esta crisis también GRANDOTA. Puse en guardia al mundo sobre la catadura de Rato antes de que sucediera lo inevitable, pero me fue imposible prevenir a todos los potenciales accionistas de Bankia. Es como intentar tapar con las manos el desagüe de un pantano. En 1975 Juan A. Ruiz de Alda [más tarde sub-gobernador del Bco. de España], me encomendó la apertura de BANIF en Cataluña y desde entonces he vivido experiencias que ni harto de vino se puede usted imaginar.
OLIGARQUÍA FINANCIERA Y PODER POLÍTICO
www.poderoligarquico.blogspot.com
No todo en España es grandote; todavía hay personas que tratan de hacer cositas pequeñas en pro de la sociedad mientras los que mandan ponen todas las trabas a la cultura. Un pueblo analfabeto es manipulable.